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José Amador de los Ríos.

Historia crítica de la literatura espanola (Volume 2)

. (page 34 of 64)

muchachos en sus jucgos belicos: la primera se referia a la gucrra contra los
sarmatas, diciendo (Id., id., id., pags. 310 y 311):

Mille, millr, inille, millr, millr. mille dcollavlmu>,
Vnui homo mille, mille, millr, millr decollaviinu*:



PARTE I. 1LUSTR. ORIG. LAT. DE METRO Y RIMA. 313

otra cosa en el desvanecimiento general de los estudios y el co-
mun olvido en que iba cayendo la musical pros6dia de aquella
lengua, que habia Meg-ado a ser idioma universal de todas las na-
ciones. Sobre los escombros de tan colosal Imperio se habia le-
vantado, en la forma que en su lugar notamos *, el astro bri-
llante del cristianismo; y duenos sus cantores de la metrificacion
latina y de la prosa, engalanada asimismo con el atavio de las
rimas (quo no otro resultado vino a dar el uso frecuente de aque-
llas dos figuras), dejaronse llevar en la corriente, no curandose
de devolver a la lengua de Ciceron y de Yirgilio el noble y sen-
cillo artiflcio que habia sublimado sus graves y majestuosas ar-
monias.

Discordes andan los criticos al trazar la senda seguida por este
peregrino ornamento, que debia al cabo aparecer como una ne-
cesidad imperiosa de las modernas literaturas: opinan unos que se
propag6 & las letras cristianas con el egemplo de los poetas que
en la c6rte de Adriano florecieron: piensan otros que hal!6 mo-
delo en la prosa de Apuleyo, imitada por San Cipriano; y asien-
tan otros, finalmente, que no se introdujo en la literatura ecle-
siastica hasta el pontificado de Gregorio Magno, a quien se atri-
buye no con gran fundamento la composicion de las Sequentia .
Los que han sustentado la ultima opinion, desconocieron sin duda
multitud de hechos anteriores a la e"poca de San Gregorio, que
todos prueban la existencia de la rima en la literatura cristiana



Millr, millr, mille, bibat qui mille mille occidlt;
Tanluin Tin! babet nemo quantum sanguinis fudii:

la segunda aludia a la de los francos y persas, rccordando la anterior del si-
guiente modo:

Mille Francos, mille Sarmatai serr.rl occidimna:
Mille, mille, mille, mille, mille Pera quaerimai.

No se olvide que Aureliano muere a manos de Mnesteo, cuando se prepa-
raba para la guerra persica. Entre los citados documentos se hallan alg-unas
epistolas del mismo Anreliano, y con otras la que dirige a su Vicario en el
Imperio, para que refrene la soltura de los soldados (manus militum), dondc
en breves h'ncas contamos hasta diez y seis rimas. Adclanlc volvcremos a to-
mar en cuenta estos peregrines cantarcs.

1 Cap. VI.



314 HISTOR1A CRlTICA DE LA LITERATURA ESPA?50LA.

ya desde el siglo IV de la Iglesia. Prescindiendo de los numero-
sos egemplos que nos ministran las obras en prosa de San Agus-
tin, traeremos a este sitio un testimonio debido a su docta plu-
ma, el cual es de sumo peso para nuestras investigaciones. Tal
sucede al primer canto 6 himno Contra Donatistas, que empieza
del siguiente modo:

Omnes qui gaudetis pace modo veruni indicate:
Abundantia peccatorum solet fratres conturbare;
Propter hoc Dominus noster voluit nos premonere,
Comparans regnum coelorum reticulo misso in mare.
Congregati multi pisces omne genus hinc et inde,
Quos cum traxissent ad littus, tune coeperunt separare:
Bonos in vasa miserunt, reliquos malos in mare, etc.

No queda pues duda alguna de que en este cantico aparece
ya aquella nueva joya de la poesia eclesiastica, que exornaba tal
vez las Sequentia *; debiendo observarse (con la particular es-
tructura de los versos y la division uniforme de los hemistiquios
propia para facilitar el canto) la manera en que se emplean las
rimas y el caracter que las mismas ofrecen, como aplicacion y
consecuencia del similiter cadens y del similiter desinens de los
latinos. Igual fisonomia siguieron presentando en siglos poste-
riores.

Asi pues, destinada a cantarse desde sus primeros dias; des-
poseida de la ene"rgica y variada prostfdia latina, 6 hija al par del



1 Adelante daremos a conocor algunas Sequentia de la Iglesia cspanola.
Mr. Philarete Chasles, en sus Etudes sur le premiers temps du Christianis-
me et sur le Moyen-Age, al tratar de estos primitives cantos de la Iglesia, opi-
na que el celebrado canto del Dies ifae representa la protesta de los cristianos
contra las persecuciones, de que frecuentemente eran victimas en una epoca
en que no se habian desarraigado aun entre los catolicos las preocupaciones
del gcntilismo. De esta manera se explica en efecto la confusion dc la his-
toria sagrada y dc la profana que en este himno se advierte, y que como sa-
ben ya los lectores sc propaga a las siguientes cdades, asi rcspecto de la
pocsia como de la historia. 1 indicado himno comienza asi:

Dies irar, dies ilia
Solvet saeculum in farilla.
Teite David cum SihylU, rtc.



PARTE I. ILUSTR. ORIG. UT, HE METRO Y RIMA. 315

Africa, del Asia y de la Europa, apoderdse la poesia cristiana de
aquel raro ornato, ostentandolo como una de sus mas vistosas
preseas. Que hubo de cundir a nuestra Espana por aquellos dias,
no hay para qu6 ponerlo en tela de juicio, cuando existian en la
Peninsula las misraas causas quo iban desarrollando en todas
paries este elemento artistico, y cuando enseuandonos la histo-
ria que di6 abrigo nuestro suelo a predilectos discipulos de San
Agustin, sus imitadores, hallamos empleadas las rimas por his-
toriadores y poetas, elevado a canon el principio de que eraana-
ban. No otra cosa puede deducirse al examinar el gran libro de
las Etimologias, donde explicado con egemplos el uso de las figu-
ras homoeptoton y homoeteleuton, segun advertimos al tratar de
las poesias de San Eugenio y de las obras del monje Valerio 1 ,
se autoriza y recomienda con el egemplo a la juventud dedicada
a los estudios, quien lejos de ver un defecto en la repeticion pe-
ri6dica y corapasada de las desinencias y cadencias, la consider^
sin duda cual ultimo apice de la perfeccion literaria. S6lo de esta
raanera puede coraprenderse c6mo se encuentran tantos vestigios
de las rimas en las obras en prosa, escritas en Espana durante la
dominacion visigoda, y c6mo usadas ambas figuras por los vates
cristianos, que ilustran nuestra patria ya desde la 6poca de Dra-
concio 2 , llegan a ser una necesidad de la prosa y de la poesfa,

1 Vease el cap. IX.

2 Para prueba de esta observacion, bastard pasar la vista por el poema
De Deo, dondc por efecto dc la aplicacion de las referidas figuras se hallan no
pocos versos rimados. Pondremos aqui algunos egemplos de rimas perfectas,
dcsde los primeros del poema:

Lux opu auclor/j priraura, candorqne padorii.
In corpus solidanfw aquae, nervique ligon/ur.
Ron semper (aril and* maris, non semper adunV.
Mors iniiiiilaiiTuM requirs ett cert.i laborum.
Continuant qao deumijue nocet privomque lionumi/ne.
T't se poenileant sceleris mala vota norum
Et nora succedant atiiiiinrnin cordia piorum, etc.
Rex icterne Deus, auctor reclorque serenui.
Quern trcniit omne so/uni, qui regis igne pofum,
Posthac semper trii, qai est raodo, Tel fuerii.

Fdcil nos seria multiplicarTas: las rimas imperfcctas son todavia mas frc-
cucntes, parcciendo oportuno citar algunas:

I'rima diet lux est trrt", mors una tcnrbri.'.



316 HISTORIA CRtTICA DE LA. LITERATURA ESPANOLA.

reflejandose vivamente en los himnos populares, segun dejamos
declarado en el cap. X y las Ilustraciones del anterior volumen.
No eran por tanto las rimas que hallamos en las production es
de San Isidore, San Ildefonso y San Julian, efecto del acaso, se-
gun se ha sospechado por algunos eruditos: 6ranlo si de la apli-
cacion de un principio de arte, asentado y reconocido en la anti-
giiedad, principio que habia tornado gran precio con la decaden-
cia de las letras latinas y necesario olvido de la eufonia y prostidia
de la lengua, y que respetado por los maestros de las disciplinas
liberales, debia elevarse a sistema, caracterizando muy principal-
raente las inspiraciones de las musas *. A este fm se encaminaba
el arte en casi todos los pueblos meridionales, cuando escribiti el
monje Yalerio sus notables opuscules, raostrando tal insistencia
en este prop6sito, que Ileg6 a cometer en un parrafo, no muy
extenso, veintidos veces la figura homoeptoton 6 similitcr dcsi-
nens, empleando en no escaso numero la designada con el nom-
bre de homoeteleuton 2 .



Lnx fulgor coeti, lux ct priu.ordia mandi.

Lux honor agricolii, requies lux omnibus arur/-.



Ac dominntu
Ipsa dies tcr
Flammis on
Orflcia sldlis
Tempera dis
Limitibus fix



aqua glomrratis fontibus alma
am ineruit <le fluriilms mictam.
ala cneli JUT sidera fulsi/.

numcros et nomina iuss/r,
ribui'r, loca contnli/. ignibus egi/,
I. iubar indu//, axe rotarir.



Cursibus aptaviV, coeli regionibas add//, etc.

1 Cuando tornados en consideracion los peregrines vcstigios dc los pri-
mitives cantos romanos, tales como los de Ennio, Irascritos arriba, y reco-
nocidos al par otros cantares del pueblo latino, ya en la epoca del Imperio,
hallamos en unos y otros, rcspecto de las rimas, muy semejantes caractercs,
no estamos lejos de suponcr que esle singular ornato siguc siendo en Roma
palrimonio de la poesia popular, mientras no lo desecha del todo la erudita:
a lo cual nos induce la cxistcncia de las cantilenas de Aurcliano, no mcnos
que la irresistible inclinacion que descubrimos en las letras cldsicas a adop-
tar semejantes alavios dcsdc el instante en quo, perdida su majesluosa senci-
llez, sc prccipilan en lastimosa decadencia. De cualquier modo, qucda proba-
da la natural procedencia dc las rimas, que antes del siglo VIII acaudalan
ya la poesia y cncadcnan la prosa de los escritores crislianos en cl suclo de
la Peninsula Iberica.

2 Df vana saecnli sapientia, X.



PARTE I. ILUSTR. OR1G. LAT. DE METRO Y RIMA. 317

Y no es otra la situacion en quo se halla la literatura latino-
eclesiastica, al caer sobre la Peninsula Iberica las falanges de Ta-
riq y de Muza: los unicos ingenios quo osan tomar la pluma en
aquella desventurada edad, Isidore Pacense y Cixila, Etherio y
Beato, admiten aquellas figuras rettiricas, respetando la tradicion
de los estudios en la forma que dejamos probado en el capitu-
lo XI. Lo mismo sucede a los mozarabes de C6rdoba: San Eulo-
gio y Alvaro Cordobes, Samson y Leovigildo, exornan sus acom-
pasados periodos de terminaciones rimadas, encontrandose en los
versos de Alvaro no pocos egemplos de rimas perfectas, tales co-
mo debian fijarse con el trascurso de los anos y como habian
aparecido en las obras de los poetas de la antiguedad clasica, por
61 estudiadas y seguidas *. La prosa del predilecto amigo de San
Eulogio es sin duda la mas recargada de este linaje de ornatos
entre cuanto se escribe en el siglo IX 2 .



1 Vease el cap. XII y en el la nola 1 de la pag. { i \ .

2 Examinese entre otros tratados, scgun antes indicamos, la Epist. II. *,
y mas principalmente la V. a , ad lohannem Hispalensem-. ni una sola clau-
sula aparece en este escrito exenta de las rimas. En el num. II hallamos hasta
ciiicuenta y seis en el orden siguienle: dulcorem, dolorem, suwmitur, volvitur,
dititar, nuncupatur, finitur, terminalur, proftciuttt, deficiunt, eloquium, nodo-
sum, emanat, exhalat, proftcit, deficit, virescit, putrescit, secuturis, persislen-
tis, impendit, implodit, crcscit, calescit, suos, diversos, faetos, iuventutis, in-
disruplis, salutis, exemplum, gestum, intellectum, gestum, indivisa, pugna,
frater, pater, fudi, confesi, adsit, absit, elicila, confecta, infudit, fuit, cons-
criptae, confectae, ediclio, affectio, omissa, admissa, mystica, dementia, sae-
culi, flagelli. Observese que algunas rimas van cruzadas, y lo que es mas im-
portantc, que merced a la extructura especial de las clausulas, parecen otras
determinar cierta manera de versos. "Vcamos por egemplo, hablando de sa-
bios e ignoranles:

Isti i iiiitriiilriiiln, ad tueliora profiuunl;

Illi rixando, ad priora drficiuut.

Istis i li.iniiis innii-ir.it eloquium;

Illis rUa fuslem defrrt nodosum.

Ab istis pax et odor emaoal;

Ab illis odiara et factor exbalat.

.S.ipii-iiiiiiin ineinoria jiostrris prolicit;

StulKiruui error cum ipsis deficit.

Moritur sapieni, et post iiiorlrin virescit;

lloiitur itHllus, et post inortrin palreiril, etc.

(Espaiia Sagrada, tomo XI, pag. 131.)



318 HISTORIA CRtTICA DE LA LITERATURA ESPAJfoLA.

Ni olvidarou los primitives historiadores de la monarquia astu-
riana y leonesa este primor del arte, que vieron acreditado por la
teoria y por la practica de los siglos precedentes: el obispo Se-
bastian y el autor de la Cronica denominada Albeldense, Sampiro
y don Pelayo, el autor de la Gesta Roderici Campidocti ', y en
una palabra, cuantos se consagran al cultivo de las letras duran-
te los siglos IX, X, XI, admiten en la prosa el atavio de las n-
mas, que iban sin embargo hacie"ndose patrimonio de las obras
po6ticas a medida que tomaban aquellas mayor fijeza. Esta ob-
servacion, que se desprende naturalmente del estudio de las Cro-
ni'cas, realizado en nuestro capitulo XIII, tiene cumplido compro-
bante en el XIV, a que sirven principalmente de ilustracion estos
renglones, en cuanto concierne a la historia de la poesia duranto
aquel considerable periodo. Recogidos en la presente Ilustracion
no escaso numero de documentos, cuyo juicio expusimos en el
capitulo citado, facil cosa sera para los lectores el seguir con su
examen el desarrollo de las formas po6ticas, comprendiendo co-
mo se establece y perfecciona aquella nianera de rimas, que ci-
fradas primero en la mera terminacion y ultima silaba de nom-
bres y verbos, acaba por exigir entera consonancia, dando por
resultado un sistema constante y completo.

Bastaran sin duda estas consideraciones hist6ricas para preca-
vernos del error en que han caido los que sostienen que es el con-
sonante la primera forma de las rimas en la literatura latino-
eclesiastica, y nos apartarari igualmente de la comun y extraviada
opinion de que los versos rimados en uno y otro hemistiquio tie-



{ Notamos oportunamcnte que a pesar dc ir escascando en la prosa el uso
de las rimas a medida que tomaban mayor incremento en la poesia latino-
cclcsiastica, era la Gesta Roderici cl monumento litcrario del siglo XIJ en que
mas abundaban; y para quo tcngan nuestros lectores entera prueba de esta
observacion, tiastara nqtar las siguientes, tomadas dc los primcros numeros:
Xutrivit, cinxit, perrexit, pugnavit, devicit, occidit, duxit, habuil, prevaluit,
rulncriivil, postravit, fugavit, noluerunt, spreverunt, ampli ft caret, debellaret,
paciflcarel, venerunl, irruerunt, acceperunt, audierunt, dixerunt, absfulit, at-
tulit, invidentet, obiicentes, liabitantes, depraedantes, interftceremur , morere-
mur, etc., etc. Dc Sebastian, la Chronica Albeldense, Sampiro, etc., ofreci-
mos abundanlcs tcstimonios en su cxamcn respcctivo.



PARTE I. ILUSTR. OR1G. LAT. DE METRO Y RIMA. 319

nen origen y nacimiento en el siglo XII. La rima no aparece,
cual Minerva, armada y resplandeciente, al salir de la cabeza do
Jupiter: hija de la necesidad de sustituir en alguna manera la
musical prostidia de los latinos, desempenando el oficio del ritmo;
fruto natural de un arte quo busca en la tradicion y en la auto-
ridad el modo de rehabilitarse y reconquistar sus armonias, crece
con lentitud y parsimonia en medio de la oscuridad de las letras,
y s61o llega a sazon con la madurez de los siglos. Cuando esto
sucede, son ya tan palpables los carafe" res que la distinguen y
tan sensible el efecto que produce, especialmente en los versos
exametros 6 henMcos y en los apellidados vulgarmente leoninos ',

1 Mucho se ha escrito y discutido sobre el origen de estos versos: los
doctos Daniel Papebrochio (Apud Leiserum., Hist. poet, medii aevi), Alberto
Fabricio (Bib I. Lot. med. aevi, lib. II), Sixto de Siena (Bibl. sacra, lib. Ill),
Gil Menage (Menagian., tomo II), y otros erudites juzgan que son invencion
del siglo X: Morof (De lingua germana, part. Ill, cap. IX) y el autor del
Diction, des beaux arts (voz leoninus) los atribuyen a Leon 6 Leoncio, ca-
nonigo de San Victor, en lo cual no conviene Mr. de Ginguene, quien afir-
ma que solamente logro aquel perfeccionarlos (Hist. lilt, d'llalie), Cristobal
Augusto Heumann (Conspect. reipub. litter., cap. VI) creyo que tomaron el
nombre del pontifice Leon IV, quien habiendo restaurado en el siglo IX una
parte de Roma, la apellido Urbs Leonina, poniendo en su puerta unos versos
de este genero; Mariano Victor (.\initl Heumam), llevando su origen a mas re-
mola antigiiedad, opina, no sabemos con que fundamento, que lo tienen en
el Cantar de los Cantares; el espanol Trigueros sospecha que pudieron nacer
en el siglo VII, tomando su nombre de Leon II, reformador de los cantos
eclesiasticos (Disert. sob. el ver. suelto y la rima, inedita); otros juzgan final-
mente que haciendo Sidonio Apolinar frecuente mencion de un poeta llamado
Leoncio que florecio en el siglo V, a este debe atribuirse la invencion de se-
mejanles versos. La contrariedad e incerlidumbre de todos estos asertos prue-
ban cuan distantes estan los eruditos de hallar la verdad en tan debatida
controversia: para nosotros es no obstante un hecho demostrado que los ver-
sos intilulados leoninos, cuya existencia rcconoce Du Mcril desde el siglo VI
(Poes. pop. lot., introd., pag. 12), son una consecuencia natural dc la apli-
cacion de las figuras homoeptolon y homoeteleulon, tal como la hallamos en los
versos de Horacio, Virgilio, Propercio y Ovidio, citados arriba, y se encuen-
tra igualmente en los de Draconcio que dejamos mencionados en nota an-
terior. Si recibieron 6 no el nombre de quien logro reducirlos a sistcma en
el siglo XII, sobre ser cuestion ya secundaria, ofrece no menores diiiculla-
des, por cuanto el desarrollo dc esta forma ri'mica se opera al propio tiempo
y de igual modo en todas las naciones meridionales.



320 HISTORIA CRlTICA DE LA L1TERATURA ESPANOLA.

que apenas puede reconocerse el camino hecho desde que apare-
ce, por egemplo, en el himno Ihesus refulsit omnium de San Hi-
lario, 6 en el Martyris ecce dies de San Daraaso. Y sin embargo
los monumentos que siguen a estas lineas, asi como los pasajes
ya citados en el capitulo XIV, aunque no nos enseuen de una
manera clara y distinta, conforme a nuestra pronunciacion lati-
na, el valor f6nico de las silabas finales, que determinan las ri-
mas imperfectas, son guia segura para descubrir la verdad, con-
firmando la exactitud de nuestras investigaciones.



H.



A. fin pues de que no sea dable abrigar duda alguua sobre el
progresivo, aunque pausado, desenvolviraiento de las rimas, co-
mo consecuencia'legitima de la constante aplicacion de las figuras
homoeptolon y homoeteleuton, tantas veces mencionadas, serabien
que pongamos aqui el cuadro que hasta fines del siglo XII ofre-
cen, ateni6ndonos extrictamente a los poemas debidos a nuestros
ingenios, y concretandonos, para no ser interminables, a deter-
minado numero de desinencias y de cadencias.

Rimas lalinas, empleatlas scgim la figura homoeptotou, 6 sioiilitcrcadeus.



SIGLOS VIII, IX, X, XI Y XII.



En a.



En c.



Knl.



En o.



Enu.



sacra


Chris te


isti


Christo


sacra ta


virgine


Calixti


Kino


provocata


cardine


optandi


Deo


nata


levitae


Alviti


Virgo


plena


vitae


Fernandi


gladio


longa


impunc


almi


humo


porrecta


ante 9


cliari


famulo


sexta


laude


anrti


too


urna


AEnae


dacenti


sidereo


egregia


prole


leti


solio


rmiilit;i


Pilose


claudi


timiulo


fllia


millc


(lulgcnti


duro


funnra


canenle


elcctri


misero


ultima


labore


riiviniii


sceptrifero


tecu


catervae


liispani


divo


lyra


ope


regni


scpulchro



comitatu
metu

ilirlil
iT.illl

amictu

genu

aflatu

exercitu

(Kjuitatu

fructu

fretu

auditu

spiritu

volatu

natatu

artu



PARTE I. ILUSTR. ORIG. LAT. DE METRO Y R1MA.



321



tibia


terrac


cnncti


homo


visu


iiiinh.i


aulae


tnli


mcrlto


grunnitu


umbra


hoste


mauri


dempto


parentatu


millcna


Ilcrdae


pavefacti


perempto


portu


duodena


Barchinonae


iuvenill


mundo


fluctu


Urraca


acque


Martini


origo


I1SU


tumulata


dieque


armati


domino


spiritu


acu


Castellan


nacti


caro


exercitu


multa


mare


parati


claro


apparatu.


nova


ordine


rcgali


equo




bella


nave


pacti


illo




doctrina


Ihonatac


famulanfl


bello




pauca


ipse


crimini


modo




vela


virtute


hommi


auro




naula


tutamine


corpori


draco




lorica


chare


amori


sinistro




ilia


nomine


decori


aflictio




fabrcracta


crimine


inclyti


interccssio




magistra


agmine


mil


supplicatio




suuta.


sanguine.


parvi.


mixto.





En as.



En i-



En Is.



En os.



En ii -



ins


comes


votis


malos


scrvus


cassas


dies


sacris


bonos


Qlius


portas


cives


crucis


superos


pignus


cessas


asturcs


revolutis


suos


pius


pnupcrtas


plebcs


mortis


stimulos


clarus


facnltas


ttdeles


quaerellis


malignos


secundus


Stellas


paries


aethereis


mansuros


Raymundus


undas


requles


choreis


beatos


linus


gnttas


fratres


supliciis


viros


corpus


herbas


ovantes


bonis


istos


tumulus


apertas


ingentes


fortis


magnos


celsus


Tessas


grates


armis


pulchros


primus


litteras


perpes


suis


ephebos


locus


curias


superstcs


reprobis


cunctos


edilkatus


glorias


pares


Paris


dominos


datus


debitas


equates


armis


cquos


fa ft us


irinitas


panes


tencbris


miseros


Deus


basilicas


omnes


lucis


longos


trin us


potential


tinicntcs


factis


amaros


decus


miscras


solventes


astris


aptns


locutus


ratcrvas


potentes


versutis


avidos


virtus


moabitas


vires


benignls


hispanos


rectus


tumidas


rebelles


lacrymis


sanctos


curvus


JrtuS


tales


laud is


parvos


cast us


pulchras


enscs


multis


francos


cautus


curas


turres


triumphis


largos


strict us


concessas


fortes


egrotis


iratos


solutus


viclas


plures


salutis


coclos


III Ut IIS


natas


equitcs


immundis


pnpulos


facundus


luitias


dives


leprosis


multos


iratus


noridas


duces


hortis


mauros


darns


escas.


fontes.


a by sis.


agros.


apt us.


TOMO II.








21



322


HISTOUIA CRtriCA DE LA LITERATURA ESPAJSOLA.


l.i am. En cm.


En ens.


En inn.


En-n-r.


scbolam


gercntein


oranipotens


loetum


lector


lotan


amorem


clemcns


Ovetum


redemptor


terra m


urbem


potens


Toletum


Imperator


aridani


liominem


raancns


tronum


conditor


pera clam


dolorem


referens


praemium


rector


Castcllam


hostem


ingens


mutum


Campi-doctor


factani


prolem


sapiens


tributum


amor


dolaum


virtutem


paticns


famulum


langor


humatam


fulgentem


placens


tuum


charior


reciara


rigorem


capiens


regnum


fulgor


nebulam


proletn


audiens


aevum


bellator


vitam


nubentem


merens


inorum


clarior


pugaam


regera


audens


monachorum


Hector


propriam


nuntiantem


gaudens


speculum


Salvator


dementiam


praesentem


pollens


honest um


victor


gratiam


ensem


fnlgens


blandum


ardor


plenam


uientem


ardens


militum


clangor


remotam


camera


tenens


perversum


habitator


nautara


consoitem


videns


mundum


templator


armatam


salutem


iungens


nocivum


seductor


Mariam


gentem


gens


boiiura


consolator


naUim


deflcientem


diffugiens


visuin


auctor


impiam


cohortem


veniens


sursum


pastor


seclam


uxorem


terrens


bellum


viator


supernam


fortem


premens


navarram


dolor


hastam


fulgorem


feriens


maiorum


stridor


agarenam


mensem


metuens


virorum


peior.


turmam


Iraperatorem


retinens


superbum




raalam


mortem


indigens


triuuiplium




tcrtiam


comitem


pracscns


dominum




lllerdam.


mon tern.


clcmens.


servum.




Rimas


cometidas por la


figura homoetcleutoD 6 similiter desiaens.


En a


Ene.


En i.


En o.


En am.


a da ma


iudicate


dari


properando


describam


Sdluta


debellare


duci


dolendo


pi-orumpara


Ion


yastare


vidi


pollendo


in ilia in


supera nda


ferre


audcri


rapio




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