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James Fitzmaurice-Kelly.

Cambridge readings in Spaninsh literature online

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degree and in the following year was appointed Professor of Theology at
Salamanca. Five years later he was transferred from the Theological Chair
to that of Scholastic Theology and Biblical Criticism. Brilliant though he
was, he was not popular in the University. He had not the art of ingratiation;
he was on terms of intimacy with the Professor of Hebrew under suspicion
of the Inquisition and lastly he quarrelled with the Professor of Greek, a
certain Leon de Castro, a venomous reactionary who had commented Isaiah.
Luis de Leon said publicly in reference to the latter work that he would have
it burned by the public hangman. Castro replied by a stinging reference to
Luis de Leon's supposed Jewish descent, giving it to be understood that the
fagots which burned his book would serve equally well for the roasting of
crypto-Jews. Parties were formed in the University; lecturers were unable
to proceed with their explanations. The Inquisition was duly informed of
the disturbances and of their causes. Two of Luis de Leon's friends, the
Professor of Hebrew, Martin Martinez de Cantalapiedra, and the lecturer
in Hebrew, Caspar de Grajal, were arrested on the charge of furtively carrying
on a Jewish propaganda, and on March 27, 1572, Luis de Leon himself was



40 LUIS DE LEON

imprisoned on suspicion of being concerned in the same propaganda. The only
definite charge against him at this timewas that eleven years previously he had
translated the Song of Solomon a serious breach of the general rule forbidding
the circulation in Spain of any Scriptural book in the vernacular. For over
four years Luis de Leon was subjected to endless questionings and in 1576,
the Local Committee, weary of their unavailing attempts to break his firm-
ness and wrench from him an admission damaging to himself or his friends,
recommended that torture should be applied to him, adding the charitable
postscript that in view of his delicacy a moderate amount of agony would
perhaps suffice. The Supreme Court of Inquisition brushed aside this re-
commendation; Luis de Leon was formally reprimanded for past imprudences
and set free on December 7, 1576, after a harsh experience of more than
four years in jail to which he refers in the famous quintillas

"Aquf la envidia y mentira."

He continued an object of suspicion to the Holy Office. Seven years later
he was admonished for his views on predestination and when his duties as
a member of the Commission to report on the project of reforming the Calendar
led necessarily to his intermitting some of his lectures, his old enemies sought
to deprive him of his Chair. Their attempt failed egregiously. Meanwhile
his brethren of the Augustinian Order stood by him and elected him Pro-
vincial of the Order in the Kingdom of Castile. Nine days after, on August 23,
1591, he died.

Luis de Leon is not only a poet; he is a great prose-writer and a mystic
of renown. His prose is strong, impressive, sonorous but not ductile. In his
great masterpiece De los nombres de Cristo (1585), the manner is more subtle
and more exquisitely coloured than in La Perfecta Casada (1583). His poems
appeared precisely forty years after his death. They were published by
Quevedo in 1 63 1 under the title of Obras propias y traduciones latinos, griegas
y italianas, and contain a prose preface of Luis de Leon's in which he speaks
of his poems as mere playthings of his youth. The internal evidence is against
this statement, and since Luis de Leon is far too truthful a person to make a
false assertion, we must assume that he refers to his verse translations from
classical and Italian writers. Luis de Leon, in view of his gown, was com-
paratively restricted in his choice of subjects; nevertheless he handles themes
as various as those of patriotism, of devotion, of human sympathy and of
sequestered meditation with ease and grace and dignity. He is an absolute
master of his art, a reformer in the domain of metrics and, of course, a partisan
of Boscan's innovating methods.

As a man, he was ardent and austere, perhaps a little arrogant when off
his guard, incautious but wary, emotional, sensitive, reticent, having in a
supreme degree the creative faculty and the impulse towards self-expression.
We cannot marvel that the self-expression of a personality so fine and complex
should produce the series of compositions which entitle Luis de Leon to
rank among the very greatest of Spanish poets, and beside the most glorious
figures in the history of any literature.



LUIS DE LE(3N 41



AL LICENCIADO JUA"N DE GRIAL

Recoge ya en el seno

el campo su hermosura, el cielo acoja

con luz triste el ameno

verdor, y hoja a hoja

las cimas de los arboles despoja.

Ya Febo inclina el paso
al resplandor egeo, ya del dia
las horas corta escaso,
ya Eolo, al mediodia
soplando, espesas nubes nos envia.

Ya el ave vengadora
del Ibico navega los nublados,
y con voz ronca llora,
y el yugo al cuello atados
los bueyes van rompiendo los sembrados.

El tiempo nos convida
a los estudios nobles, y la fama,
Grial, a la subida
del sacro monte llama,
do no podra subir la postrer llama.

Alarga el bien guiado
paso y la cuesta vence, y solo gana
la cumbre del collado,
y do mas pura mana
la fuente, satisfaz tu ardiente gana.

No cures si al perdido
error admira el oro, y va sediento
en pos de un bien fingido;
que no ansi vuela el viento
cuanto es fugaz y vano aquel contento.

Escribe lo que Febo
te dicta favorable, que lo antiguo
iguala, y pasa el nuevo
estilo; y, caro amigo,
no esperes que podre atener contigo.



42 LUIS DE LEON

Que yo, de un torbellino
traidor acometido, y derrocado
del medio del camino
al hondo, el plectro amado
y del vuelo las alas he quebrado.

EN UNA ESPERANZA QUE SALI6 VANA

Huid, contentos, de mi triste pecho;

ique engafio os vuelve a do nunca pudistes

tener reposo ni hacer provecho ?

Tened en la memoria cuando fuistes
con publico pregon j ay ! desterrados
de toda mi comarca y reinos tristes,

ado ya no vereis sino nublados
y viento y torbellino y lluvia fiera,
suspiros encendidos y cuidados.

No pinta el prado aqui la primavera,
ni nuevo sol jamas las nubes dora,
ni canta el ruisenor lo que antes era.

La noche aqui se vela, aqui se llora
el dia miserable sin consuelo,
y vence al mal de ayer el mal de agora.

Guardad vuestro destierro, que ya el suelo
no puede dar contento al alma mia,
si ya mil vueltas diere andando al cielo;

guardad vuestro destierro, si alegria,
si gozo y si descanso andais sembrando,
que aqueste campo abrojos solos cria;

guardad vuestro destierro, si tornando
de nuevo, no quereis ser castigados
con crudo azote y con inf ame bando ;

guardad vuestro destierro, que olvidados
de vuestro ser en mi sereis, dolores ;
tal es la fuerza de mis duros hados.

Los bienes mas queridos y mayores
se mudan y en mi dano se conjuran,
y son por ofenderme a si traidores.

Mancillanse mis manos si se apuran,
la paz y la amistad me es cruda guerra,
las culpas faltan, mas las penas duran.



LUIS DE LE(5N 43

Quien mis cadenas mas estrecha y cierra
es la memoria mia y la pureza;
cuando ella sube, entonces vengo a tierra.

Mudo su ley en mi naturaleza,
y pudo en mi dolor lo que no entiende
ni seso humano ni mayor viveza.

Cuanto desenlazarse mas pretende
el pajaro captivo, mas se enliga,
y la defensa mia mas me ofende.

En mi la culpa ajena se castiga,
y soy del malhechor j ay ! prisionero,
y quieren que de mi la f ama diga :

dichoso el que jamas ni ley ni fuero,
ni el alto tribunal ni las ciudades,
ni conocio del mundo el trato fiero;

que por las inocentes soledades
recoge el pobre cuerpo en vil cabana,
y el animo enriquece con verdades.

Cuando la luz el aire y tierras bafia,
levanta al puro sol las manos puras,
sin que se las aplomen odio y sana.

Sus noches son sabrosas y seguras,
la mesa le bastece alegremente
el campo, que no rompen rejas duras.

Lo justo le acompafia y la luciente
verdad, las sencilleces, pechos de oro,
la fe no colorada falsamente.

De ricas esperanzas almo coro,
y paz con su descuido le rodean,
y el gozo, cuyos ojos huye el 11 oro.

Alii, contento, tus moradas scan,
alii te lograras, y a cada uno
de aquellos que de mi saber desean,
les di que no me viste en tiempo alguno.

j Que descansada vida

la del que huye el mundanal ruido,

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido !



44 LUIS DE LEON

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

^Que presta a mi contento,
si soy del vano dedo senalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado ?

j oh monte, oh f uente, oh rio,
oh secreto seguro, deleitoso !
Roto casi el navio,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueno,
un dia puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el cefio
vanamente severe
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiertenme las aves
con su can tar sabroso no aprendido,
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio esta atenido.

Vivir quiero conmigo
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto,
ue con la primavera,
e bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto.



LUIS DE LEtfN 45

Y, como codiciosa,
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura;

y luego sosegada,
el paso entre los arboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.

El aire el huerto orea,
y ofrece mil olores al sentido,
los arboles menea
con un manso ruido,
que del oro y del cetro pone olvido.

Tenganse su tesoro
los que de un falso lefio se confian;
no es mio ver el lloro
de los que desconfian
cuando el cierzo y el abrego porfian.

La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro dia
se torna, al cielo suena
confusa voceria
y la mar enriquecen a porfia.

A mi una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada,
me basta, y la vajilla
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserable
mente se estan los otros abrasando
con sed insaciable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra este cantando;

a la sombra tendido,
de hiedro y lauro eterno coronado,
puesto el atento oido
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.



46 LUIS DE LE(5N

QUINTILLAS

Aqui la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con solo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

DE LOS NOMBRES DE CRISTO

Era por el mes de junio, a las vueltas de la fiesta de san Juan,
al tiempo que en Salamanca comienzan a cesar los estudios, cuando
Marcello, el uno de los que digo (que asi le quiero llamar con
nombre fingido, por ciertos respectos que tengo, y lo mismo hare
a los demas), despues de una carrera tan larga como es la de un
ano en la vida que alii se vive, se retire, como a puerto sabroso, a
la soledad de una granja que, como v.m. sabe, tiene mi monasterio
en la ribera de Tormes; y fueronse con el, por hacerle compania
y por el mismo respecto, los otros dos. Adonde habiendo estado
algunos dias, acontecio que una manana, que era la del dia dedicado
al apostol san Pedro, despues de haber dado al culto divino lo que
se le debia, todos tres juntos se salieron de la casa a la huerta que
se hace delante della.

Es la huerta grande, y estaba entonces bien poblada de arboles,
aunque puestos sin orden; mas eso mismo hacia deleite en la vista,
y sobre todo, la hora y la sazon. Pues entrados en ella, primero, y
por un espacio pequeno, se anduvieron paseando y gozando del
frescor, y despues se sentaron juntos, a la sombra de unas parras
y junto a la corriente de una pequena fuente, en ciertos asientos.
Nace la fuente de la cuesta que tiene la casa a las espaldas, y
entraba en la huerta por aquella parte, y corriendo y estropezando,
parecia reirse. Tenian tambien delante de los ojos y cerca de ellos
una alta y hermosa alameda. Y mas adelante, y no muy lejos, se
veia el rio Tormes, que aun en aquel tiempo, hinchiendo bien sus
riberas, iba torciendo el paso por aquella vega. El dia era sosegado
y purisimo, y la hora, muy fresca. Asi que, asentandose, y callando



LUIS DE LEON 47

por un pequeno tiempo, despues de sentados, Sabino (que asi me
place llamar al que de los tres era el mas mozo), mirando hacia
Marcello y sonriendose, comenzo a decir asi:

Algunos hay a quien la vista del campo los enmudece, y
debe ser condicion de espiritus de entendimiento profundo; mas
yo, como los pajaros, en viendo lo verde, deseo o cantar o hablar.

Bien entiendo por que lo decis respondio al punto Marcello
, y no es alteza de entendimiento, como dais a entender por
lisonjearme o por consolarme, sino cualidad de edad y humores
diferentes, que nos predominan, y se despiertan con esta vista,
en vos de sangre, y en mi de melancolia. Mas sepamos dice
de Juliano (que este sera el nombre del otro tercero) si es
pajaro tambien o si es de otro metal.

No soy siempre de uno mesmo respondio Juliano ,
aunque agora al humor de Sabino me incline algo mas. Y pues
el no puede agora razonar consigo mismo mirando la belleza del
campo y la grandeza del cielo, bien sera que nos diga su gusto
acerca de lo que podremos hablar.

Entonces Sabino, sacando del seno un papel escrito y no muy
grande :

Aqui dice esta mi deseo y mi esperanza.

Marcello, que reconocio luego el papel, porque estaba escrito de
su mano, dijo, vuelto a Sabino y riendose:

No os atormentara mucho el deseo a lo menos, Sabino, pues
tan en la mano teneis la esperanza ; ni aun deben ser ni lo uno ni
lo otro muy ricos, pues se encierran en tan pequeno papel.

Si fueren pobres dijo Sabino menos causa tendreis para
no satisfacerme en una cosa tan pobre.

d En que manera respondio Marcello o que parte soy
yo para satisfacer a vuestro deseo, o que deseo es el que decis ?

Entonces Sabino, desplegando el papel, leyo el titulo, que decia :
DE LOS NOMBRES DE CniSTo; y no leyo mas. Y dijo luego:

Por cierto caso halle hoy este papel, que es de Marcello,
adonde, como parece, tiene apuntados algunos de los nombres con
que Cristo es llamado en la Sagrada Escritura, y los lugares de
ella adonde es llamado asi. Y como le vi, me puso codicia de oirle
algo sobre aqueste argumento, y por eso dije que mi deseo estaba
en este papel; y esta en el mi esperanza tambien, porque como
parece de 61, este es argumento en que Marcello ha puesto su estudio



48 LUIS DE LEON

y cuidado, y argumento que le debe tener en la lengua; y asi,
no podra decirnos agora lo que suele decir cuando se escusa si le
obligamos a hablar, que le tomamos desapercebido. Por manera
que, pues le f alta esta escusa, y el tiempo es nuestro, y el dia santo,
y la sazon tan a proposito de platicas semejantes, no nos sera
dificultoso el rendir a Marcello, si vos, Juliano, me favoreceis.

En ninguna cosa me hallareis mas a vuestro lado, Sabino
respondio Juliano.

Y dichas y respondidas muchas cosas en este proposito, porque
Marcello se escusaba mucho, o a lo menos pedia que tomase
Juliano su parte y dijese tambien, y quedando asentado que a su
tiempo, cuando pareciese, o si pareciese ser menester, Juliano
haria su oficio, Marcello, vuelto a Sabino, dijo asi:

Pues el papel ha sido el despertador de esta platica, bien sera
que el mismo nos sea la guia en ella. Id leyendo, Sabino, en el, y
de lo que en el estuviere, y conforme a su orden, asi iremos diciendo,
si no os parece otra cosa.

Antes nos parece lo mismo respondieron como a una
Sabino y Juliano.

Y luego Sabino, poniendo los ojos en el escrito, con clara y
moderada voz leyo asi:

DE LOS NOMBRES EN GENERAL.

Los nombres que en la Escritura se dan a Cristo son mucbos, asi
como son muchas sus virtudes y oficios; pero los principals son
diez, en los cuales se encierran y como reducidos se recogen los demds;
y los diez son estos.

-* Primero que vengamos a eso, dijo Marcello alargando la
mano hacia Sabino, para que se detuviese convendra que diga-
mos algunas cosas que se presuponen a ello, y convendra que
tomemos el salto, como dicen, de mas atras, y que guiando el
agua de su primer .nacimiento, tratemos que cosa es esto que
llamamos nombre, y que oficio tiene, y por que fin se introdujo, y
en que manera se suele poner; y aun antes de todo esto hay otro
principio.

iQue otro principio dijo Juliano hay que sea primero
que el ser de lo que se trata, y la declaracion de ello breve, que la
Escuela llama definicion ?

Que como los que quieren hacerse a la vela respondio



LUIS DE LEON 49

Marcello y meterse en la mar, antes que desplieguen los lienzos,
vueltos al favor del cielo, le piden viaje seguro, asi agora en el
principio de una semejante Jornada, yo por mi, o por mejor decir,
todos para mi, pidamos a ese mismo de quien habemos de hablar
sentidos y palabras cuales convienen para hablar de el. Porque si
las cosas menores, no solo acabarlas no podemos bien, mas ni
emprenderlas tampoco, sin que Dios particularmente nos favorezca,
<; quien podra decir de Cristo y de cosas tan altas como son las que
encierran los nombres de Cristo, si no fuere alentado con la fuerza
de su espiritu? Por lo cual desconfiando de nosotros mismos, y
confesando la insuficiencia de nuestro saber, y como derrocando
por el suelo los corazones, supliquemos con humildad a aquesta
divina luz que nos amanezca; quiero decir, que en vie en mi alma
los rayos de su resplandor y la alumbre, para que en esto que
quiere decir de el, sienta lo que es digno de el, y para que lo que en
esta manera sintiere, lo publique por la lengua en la forma que
debe. Porque, Senor, sin ti, d quien podra hablar como es justo de
ti ? o ^ quien no se perdera en el inmenso oceano de tus excelencias
metido, si tu mismo no le guias al puerto? Luce, pues, jo solo
verdadero sol ! en mi alma, y luce con tan grande abundancia de
luz, que con el rayo de ella juntamente y mi voluntad encendida
te ame, y mi entendimiento esclarecido te vea, y enriquecida mi
boca te hable y pregone, si no como eres del todo, a lo menos como
puedes de nosotros ser entendido, y solo a fin de que tu seas glorioso
y ensalzado en todo tiempo y de todos.



BALTASAR DEL ALCAZAR

1530 1606

BALTASAR DEL ALCAZAR served under the first Marquis of Santa Cruz and
was once made prisoner by the French, but Pacheco affirms that "su valor
i aspecto los oblig6 a darle libertad." An admirer of the classics, he was
closely affiliated to Martial whose influence may perhaps be discerned in
his epigrams. Although a Sevillan by birth, Alcazar does not follow the tenets
of the Seville School of Poetry, into which, with that of Salamanca, the
school of Boscan and Garcilasso de la Vega divided and whose recognized
chief is Herrera. The author of La Cena Jocosa occupies a place apart. His
mordant satire and ingenious play of wit are best displayed in the writing
of caustic epigrams and neatly-turned sonnets, of which a good example is
Contra un mal soneto.



50 BALTASAR DEL ALCAZAR

VIDA DEL AUTOR EN LA VEJEZ

Deseais, senor Sarmiento,
saber en estos mis afios,
sujetos a tantos dafios,
como me porto y sustento.

Yo os lo dire en brevedad,
porque la historia es bien breve,
y el daros gusto se debe
con toda puntualidad.

Salido el sol por Oriente
de rayos acompanado,
me dan un huevo pasado
por agua, blando y caliente,

con dos tragos del que suelo
llamar yo nectar divino,
y a quien otros llaman vino
porque nos vino del cielo.

Cuando el luminoso vaso
toca en la meridional,
distando por un igual
del oriente y del ocaso,

me dan asada o cocida
de una gruesa y gentil ave,
con tres veces del suave
licor que alegra la vida.

Despues que cayendo viene
a dar en el mar Esperio,
desamparando el imperio
que en este horizonte tiene,

me suelen dar a comer
tostadas en vino mulso,
que el enflaquecido pulso
restituyen a su ser.

Luego me cierran la puerta,
yo me entrego al dulce suefio;
dormido soy de otro dueno,
no se de mi nueva cierta,




MONJE EN MEDITACION
Zurbaran



BALTASAR DEL ALCAZAR 51

hasta que habiendo sol nuevo,
me cuentan como he dormido;
y yo de nuevo les pido
que me den nectar y huevo.

Ser vieja la casa es esto,
veo que se va cayendo;
voyle puntales poniendo,
porque no caiga tan presto.

Mas todo es vano artificio;
presto me dicen mis males
que han de faltar los puntales
y allanarse el edificio.

JUAN DE LOS ANGELES

1536? 1609

FEW definite facts are known about the early life of Juan Martinez, whose
name in religion was Juan de los Angeles. A Franciscan monk of Avila, he
is said to have studied at Alcala de Henares. Besides preaching at Madrid,
he both taught and preached in the Monastery of San Juan Bautista in
Zamora. In his leisure hours he wrote verse and his first published work,
Trjunfos del Amor de Dios, appeared in 1590. The preceding year he had been
sent to Seville to found a new Franciscan monastery for the Barefooted Friars;
after choosing the site and supervising the building, he retired in 1592 for
a few weeks to Lisbon, where he finished his book Conquista del Reino de Dios.
In 1 60 1 he was appointed Provincial of Castilla and then Confessor to the
Descalzas reales de Madrid. Here he appears to have died in 1609. In his
Triunfos del Amor de Dios, later incorporated in the.Luc.ha espiritualy amorosa
entre Dios y el Alma, he gives us a psychological study almost without rival
for beauty of language and depth of heavenly passion. Mene'ndez y Pelayo
tells us that the most classical and beautiful books which have been written
about the love of God come from the pens of Minor Friars. Of Juan de los
Angeles he adds: "...no es posible leerle sin amarle y dejarse arrastrar por
su maravillosa dulzura, tan angelica como su nombre."

De cdmo el amor proprio tiene por oficio dividir y deshermanar
los hombres, y el de Dios unirlos y hacerlos una cosa.

Muchas veces habemos dicho que el amor muda la voluntad en
la cosa principalmente amada : anadimos agora que si esta es una
sola, comun a todos los hombres, y en todas primera y principal-
mente amada. que aquellos amores seran conform es y semej antes,

42



52 JUAN DE LOS ANGELES

y necesariamente entre todos los amantes habra concordia y
perfecta union. Esto es negocio llano y tan puesto en razon, que
no tiene necesidad de mas prueba. Pues si todos los hombres
pusiesemos nuestro amor 1 en Dios, que es uno y simplicisimo y
comun a todos, ique lugar hallaria la discordia y division entre
nosotros? Todo seria paz, amistad y concordia, porque ninguno
amaria su voluntad, sino la de Dios, cuyo amor nos une y hermana
para que cada uno quiera lo que el otro, y todos lo que Dios. Mas
j ay ! que este divino amor en muy pocos tiene principado, de que
es argumento harto fuerte ver la poca o ninguna amistad que hay
entre nosotros. Cada cual se ama a si mismo y su propria voluntad;
y como en todos es diversa, o, por decir lo cierto, son tantas las
cosas que principalmente amamos cuantos nosotros somos (porque
cada cual esta metido en si mismo y ama su voluntad y la sigue, y
por consiguiente su honor, su excelencia, su gusto y corporal
deleite) no es posible amar la honra, excelencia y deleite de mi
projimo, si no es en cuanto ayuda y sirve a mi particular intento
y fin. De aqui nacen las guerras, las disensiones, las pendencias,
odios y enemistades; porque yo aborrezco vuestra honra si dis-
minuis la mia, y vos la mia si impide la vuestra, y cada uno procura
anteponerse al otro, porque nadie puede tener suficencia ni hartura
en las cosas desta vida, ni de honra ni deleites. Y ansi forzosamente
han de andar todos hambreando y mendigando el ayuda y favor
de todas las criaturas, las cuales todas no bastan para saciar y
llenar los vacios de nuestras almas.

Al fin, el amor de Dios causa unidad, concordia y paz entre los
que principalmente se aman; y el particular, guerra, division y odio.
Y es la razon, porque amandome yo a mi mismo, no en cuanto
hombre sino en cuanto tal hombre; conviene a saber: Juan o
Pedro, me aparto o divide de los demas hombres y me mudo y
transformo en mi mismo, de manera que no convengo con ninguna
otra criatura, sino conmigo solo, porque no me amo debajo de



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