Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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cuales se conserva todavla el nombre de cisuras: tales son la
calcarina y la colateral por lo menos ; y por otra parte, las in-
dicadas anteriormente, si bien est&n destinadas & separar unos
16bulos cerebrales de otros, sus nombres realmente no lo indi-
can, pues las denominaciones sub-frontal y occipital s61o dan
una idea vaga de la topografia de estas cisuras; y por lo que
respecta k las de Sylvio y de Rolando, k despecho de la tradi-
ci6n que las sanciona, y por mis que por 6sta merezcan con-
servarse, no es menos evidente la arbitrariedad de construcci6n
cientlfica que encierran.

Teniendo en cuenta estos datos es por lo que afiado al t6r-
mino cisuras, de Broca, el calificativo de interlobular es, y sus-
tituyo las denominaciones de cisura de Sylvio, por la de cisura
mayor 6 fronto-timporo-j^arietal; la de cisura rol&ndica, por la
de frontoparietal; la de occipital, por la de parieto-tSmporo-oc-



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260 ANALKS DK HISTOKIA NATURAL. (4)

cipitaly y las de cisura sub-frontal, surco sub-parietal, cisura
colateral 6 incisura limbica, por la gen^rica, ya empleada, de
cisv/ra limlnca, por no emplear la larga y enojosa denomina-
cionde mwra fronto-parietchoccipitO'Umporo- limbica, que en
puridad de lenguaje anat6mico seria la que le correspondiera,
y por no abusar de los neolog'ismos y orillar sus escoUos de-
sign&ndola peribdlica 6 perilimbica, Al proceder asi tengo en
cuenta la alta importancia zoologica y filog^nica del 16bulo
limbico y el escaso interns anat6mico del pretendido 16bulo
calloso; incluyo k 6ste en aquel, admitiendo por lo pronto, de
los dos, solamente el limbico para los efectos descriptivos, y
reduzco de este modo i cuatro el ndmero de las circunvolu-
ciones temporales.

Cisura mayor 6 fronto-tomporo-parietal.

Es el tipo de los swrcos totales en la nomenclatura y clasifi-
caci6n de His, por su profundidad, extension, topografia y fe-
cha de aparici6n.

Remmen de las observaeiones, — !. La rama l&TgB, es oblicaa hada
arriba y atrAs, y su continuaci6n en Ifnea recta termina en la extremidad
inferior de la incisura sagital propia de la c. parieto-occipital. De las dos
ramas cortas la anterior es oblicaa hacia delante, af uera y arriba, y la pos-
terior es completamente vertical.

2. Una de las ramas del sarco del lobulillo orbitario se continiiia con
el tronco. Las ramas ofrecen la dispo8ici6n ordinaria.

3. La rama larga es casi horixontal.

4 La rama larga se bifurca por debajo de P*, comprendiendo en esta
bifurcacI6n la parte media de la misma P*.

6. El tronco se contiuda con la incisura limbica. Rn lo demds ofrece U
di8posici6n ordinaria.

C. La rama larga se encorva por detris de Pa, ascendiendo paralela a
la cisura fronto-parietal, hasta el origen de P*, que es muy alto. Las ra-
mas cortas parece que son tres^ y de ellas las dos mds anteriores casi pa-
ralelas; pero lo que hay es que el surco diagonal del pie de JP* aparece
como rama ascendente, y ^sta, en su verdadera repre8entaci6n, es nn sarco
casi horizontal.

7, 8 y 9. Tienen una disposicidn correspondiente d la considerada como
tlpica en las descripciones cldsicas.

10. Tiene la forma en Y, la rama larga y el con junto de las dos ramas
cortas, para las coales existe nn corto tronco comiin.



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(5) Pelaes Villegas.— circunvoll ciones ckrebralbs. 28i

11 y 12. Se coDtini&an con el snrco del lobalillo orbitario y con la in-
cisara limbica. En lo demiis ofrecen la di8poflici6n ordinaria.
13. Conformada como en el niim. 10.
14 y 16. Como en los ndmeroa 11 y 12.
16, 17 y 18. Corao en el niim. 10.

19. La rama larga tiene forma en S. La rama corta horizontal tiene
forma en Y.

20. Tienen I ^rtna en Y las ramas larga y corta anterior.

21. La rauia larga es bifida y abraea en eu bifnrcaci6n una porci6n
de P*. Laa ramas cortas son notablemente largas, y de ellas )a horizontal
llega casi & la uni6n del tercio anterior con los dos terclos posteriores de la
cara inferior del 16bulo frontal; la ascendente tiene una longitnd seme-
jante y sigue la direcci6n ordinaria.

22. La rama larga tiene una colateral al nivel de la extremidad infe-
rior de Fa y termina encorvdndose detrds y debajo de la rafz y parte an-
terior de P*. De las ramas cortas la ascendente se biforca para abrazar la
parte de j^, y la horizontal es rony corta.

23. La rama larga es completamente horizontal, y s61o llega hasta la
parte media del 16bulo parietal.

24. La rama larga es muy poco ascendente y termina en Y. Las ramas
cortas ofrecen nn trouco comdn, y entre ellas existe una snpemumeraria
que corresponde al sarco diagonal de Eberstaller.

26. La rama larga es muy oblicua y teimina como de ordinario. Las
ramas cortas son tres, como en el ntun, 24.

26. La rama larga termina en Y. Las ramas cortas son tres, y tienen
nn tronco comiin; de ellas las dos anteriores corresponden d las norma-
les, y la superior-posterior es honi61oga con la descrita como supemume-
raria en el niim. 24

27. Tiene tres ramas cortas: la snpemumeraria es como la del ntime-
ro 26.

28. Ofrece una de las disposiciones ordinarias.

29. £s cuadrifida la rama larga.

30. Normal, aunque este hemisferio es horootipo izquierdo del 29.

31. De la rama larga salen una porci6n de ramitas colaterales que lle-
gan i F^ Fa, Fa F*. La, rama corta posterior constituye una de esas rami-
tas. La anterior es oblicua.

32. A pesar de ser bomotipo del 31, la rama larga 661o ofrece tres ra-
mitas colaterales, y las ramas cortas nacen por un tronco comiin.

33. La rama larga es bifida: las ramas cortas son tres.

34. 35 y 36. Ofrecen una de las disposiciones consideradas como tipi-
cas por los cldsicos.

37. Ofrece tres ramas cortas.

38. Ofrece forma en Y para el conjunto y la rama corta anterior. La



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262 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (fi)

rama corta posterior es vertical como siempre, y por detr^ de ella hay otra
rama corta supemumeraria, qae corresponde al espesor de la parte ante-
rior del pie de F^,

89 7 40. Ofrecen una de las disposiciones consideradas oomo tipicas en
las descripciones cldsicas.

41. La rama larga es bifida.

42 7 48. Ck)mo 89 7 40 (nifio).

44. Ofrece forma en Y para el con junto, para la rama larga 7 para
el conjunto de las dos ramas cortas, que son completamente horizontaleB.

46. A pesar de ser homotipo derecho del 44, no presenta m4s que nna
rama corta que corresponde al espesor del cabo de J^.

46 7 47. Son homotipos 7 ofrecen la forma en Ypara el conjunto, para
la rama larga 7 para las dos ramas cortas.

48. Como el 46 7 47.

49. A pesar de ser homotipo del anterior, ofrece una de laa disposicio-
nes consideradas como ordinarias.

60 7 61. Son homotipos 7 ofrecen la forma en Fpara la totalidad de la
dsura 7 para el conjunto de las ramas cortas. Estas son tres en el lado ix-
quierdo 7 dos completamente independientes de una que no es oompleta
en el lado derecho. La rama larga en uno 7 otro lado es ramosa. Por fin,
ezisten en este cerebro una porcidn de ramitas en la regi6n de las ramas
cortas normales.

52 7 68. Son homotipos 7 ofrecen la rama larga bifida. En lo demia la
disposici6n es una de las consideradas como normales.

64. Ofrecen forma en Fla totalidad de la cisura, la rama larga 7 el con-
junto de las dos ramas cortas.

66. Es homotipo del anterior; la rama larga en forma de T 7 las ramas
cortas son tres.

66. Ofrece la forma en Ypara el conjunto 7 cada una de sus tres ra-
mas. El surco preroldndico casi constitU7e una tercera rama corta.

67. Tiene la forma en Y para el conjunto, para la rama larga 7 para
el conjunto de las dos ramas cortas.

68. Las ramas cortas son tres.

69. La rama larga es bifida.

60. Ofrece una de laa disposiciones consideradas como tipicas por los
cl^icos; pero la rama larga tiene indicios de bifidez.

Deducciones.—kndklizBJido los datos que acabo de exponer,
resultan evidentes los hechos siguientes:

1.*^ Que no llegan & la cuarta parte del ndinero de casos ob-
servados los que ofreclan la cisura de Sylvio, con alguna de las
disposiciones consideradas como normales; y debe tenerse en
cuenta, para apreciar esta conclusi6n, que son varias las dis-



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17)



Pelaes Villegas. — circunyoluciones cbrbbralbs. om



posiciones descritas como tlpicas por los tratadistas cl&sicos; y
que, segtin las observaciones del mismo Broca, que son de laB
que m&s respeto pueden merecemos por el niimero de ellas y
por la distiDci6n del observador, la rama larga de la cisura que
me ocupa ya termina ascendiendo oblicuamente desde su pri-
mero y tinico codo, 6 ya ofrece una segunda corvadura, y por
tanto, una liltima porci6n que forma con la peuiiltima un &n-
gnlo cuya abertura es siempre superior & W,

Fig. I.*




Cerebro de tfpo largo y 16bulo ftronUl eztenso, visto por la oara superior.

2.* En la mitad de los casos observados ofrecla ramas cola-
terales 6 terminales la rama larga: era bifida en 23 de los ejem-
plares examinados; terminaba en ^en uno de ellos; era trlfida
en otro; cuadrlfida en otro; ofrecla una sola colateral en otro y
ofrecia muchas colaterales en tres.

3.^ Esta rama larsfa era completamente horizontal en un
solo caso; casi horizontal en otro; simulando una S en otro, y
oblicua ascendente en todos los dem&s, hasta el punto de que



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m ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8>

en alguno, prolongada idealmente, alcanzaba el extreme infe-
rior de la titulada cisura perpendicular externa.

4.® El tronco de la cisura que me ocupa se continuaba con
la denominada incisura limbica en dos casos, y con el surco
del lobulillo orbitario en cuatro.

Para justipreciar el valor que debe concederse k los hechos
senalados en los niimeros 2.°, 3.® y 4.*, debe tenerse en cuenta
que, segiin las descripciones de Broca y sus comentadores, se
consideran exclusivamente como variaciones del tipo normal
la existencia de una 6 varias ramas, partiendo de las conside-
radas como principales. y la de otras que establecen continui-
dad entre el tronco de la cisura y otras cisuras y surcos pru-
ximos. Es cierto que estas ramas 6 ramitas, como dice Charpy,
no alcanzan nunca la profundidad que ofrecen constantemente
el tronco y ramas principales de la cisura de Sylvio; pero tam-
bi6n es verdad que se observan con tanta frecuencia, que deben
ser elevadas en jerarquia cuando se trate de considerarlas
desde el punto de vista de la morfologla cerebral, puesto que
al cabo suponen ya cierto grado superior de plegadura para la
corteza examinada, ya la existencia de mayor niimero de tron-
quitos vasculares, ya otras relaciones entre la configuraci6n y
la estructura del cerebro.

5.** Es notable tambi6n que entre los 60 casos examinados
hubiera 12 que presentasen tres ramas cortas para la cisura de
Sylvio, y que el menor niimero de 6stos correspondiera al surco
iranverso inferior de Eberstaller. Por el contrario, la disposici6n
mis frecuente que hemos observado en esta variedad es la de
que la rama supernumeraria, ya partiendo aisladamente de un
punto de la cisura de Sylvio, ya naciendo por un tronco comiin
con las otras dos era vertical y caminaba en el espesor del pie
de -P, debiase, pues, k una prolongaci6n hacia abajo del surco
diagonal; en estos casos, sin embargo, la rama an6mala simu-
laba la ascendente normal, y ^sta era k su vez horizontal,
aunque caminaba entre el pie y el cabo de JP^. En otros hemis-
ferios la rama an6mala surcaba la extremidad inferior de Fa;
la de Pa era debida & la estrechez de la comisura rol&ndica
inferior.

6.® Las ramas cortas nacian por un tronco comiin cuando
eran dos en 13 casos, y cuando eran tres, en el tercio de los
xaminados.



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(9> Pelaes Villegas.— ciRCUNVoLucioNES cbrebrales. 265

7.^ La rama corta ascendente faltaba en los dos hemisferios
de un mismo cerebro.

Este hecho, asf como el del nacimiento de las ramas cortas
por uu tronco comtin, ofrecen excepcional importancia. Ecker
ha dicho hace tiempo, que, segiin sus observaciones, la rama
ascendente nacia de la horizontal, y que de este hecho se de-
rivaba el que el conjunto de dichas ramas ofreci* se una forma
en T que progresivamente se transforma en V y en U por el
crecimiento de la cabeza de F^; es asi como se explicaba Ecker
que en el nifio reci^n nacido se encuentre muy ft menudo la
forma en V. Ahora bien: nuestrds observaciones, k excepci6n
de dos, se refieren todas k sujetos adultos, y no es precisamente
en las exceptuadas en donde hemos observado el tipo en Y.
Considero, sin embargo, verosimil y aun muy probable la opi-
ni6n de Ecker, suponiendo con cierto fundamento que en los
casos observados por mi se tratase de cerebros cuyo desarrollo,
por Unas li otras causas, no hubiese alcanzado el grado corres-
pondiente k la edad de los sujetos k que pertenecieron.

Por otra parte, la ausencia de rama ascendente en los dos
hemisferios de un mismo cerebro da cierto valor k la hip6tesis
sostenidaporcasitodoslosanat6micos contempor&neos, deque
dicha rama falta con relativa frecuencia en los cerebros perte-
necientes k sujetos degradados, por lo mismo que se sabe po-
sitivaraente que no existe entre los antropoides, y que su apa-
rici6n embrionaria en el hombre es tardia, pues, por el contra-
rio de la rama horizontal que aparece al final del cuarto mes
6 principio del quinto, la rama ascendente que me ocupa no
aparece hasta el octavo mes del embarazo.

8.** Eran bifidas la rama corta horizontal en cuatro casos, y
la rama corta ascendente en dos.

9.** Las dos ramas cortas normales eran extraordinariamente
largas en uno de los casos observados.

10. Las ramas cortas eran mka de tres en otro caso.

Tanto estas tres dltimas variaciones que acabo de exponer,
como otras que omito y que el lector encontrarft citadas en la
sintesis previamente expuesta, carecen de importancia casi por
completo, y por lo mismo me limito por hoy k tomar nota
de ellas.

Deduzco de todo lo dicho acerca de la cisura de Sylvio, que
la disposici6n de sus ramas dista mucho de acomodarse k la



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206 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (1C>

descripci6n de Broca y sus comentadores; que la rama larga
es frecuentemente bifida 6 ramosa; que existe una rama corta,
supemumeraria muchas veces; que las mismas ramas cortasse
observan tambi6n blfidas, y que k menudo nacen por un tronco
comi\n, faltando alguna vez la ascendente.

Fig. a.*



Cerebro mesatic^falo, en el que el l6bulo frontal es muy eitenso y ofrecedos y, unt

rama Bupernumeraria de la cisura de Sylvio, correspondiente al Buroo pre-roUndico,

y una P intermediaria.



Cisura fronto-parietal.

Corresponde & los swcos corticales en la clasificaci6n de His,
y los corticales pnmarios, segiin Pansch. Efectivamente, esta
cisura no hace relieve en el interior de las cavidades cerebra-
les, y aparece en el quinto mes de la vida intrauterina, es de-
cir, un mes antes de la fecha seiialada por el mismo Pansch
para la aparici6n de los citados surcos corticales primarios
(^/^, S. olfativo, S. del lobulillo orbitario, s. interparietal,
s. occipito-temporal 6 cuarto t6mporo-occipital). Segiin Vicq



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ai) Pelaes Villega8.~ciBCUNyoLuciONBS cebebralbs. se?

d'Azyr, esta cisura y las dos circunvoluciones que la forman
fu6 descrita por Rolando, anat6mico italiano, en 1829; y segun
Charpy, ha sido Leuret quien primero ha empleado la denomi-
naci6n de cisura de Rolando.

Resumm de la$ obaervtieianes. — 1. La extremidad superior corresponde
an centimetro por detr^ de la parte media del horde saperior del hemis-
ferio. La extremidad inferior corresponde i centimetro y medio por del ante
de la parte media de la cara externa.

2. Ofrece ana de las disposiciones consideradas como tfpicas por los
tratadistas clisicos.

8. La extremidad superior corresponde dos centiroetros por detriis de
la parte media del horde superior del hemisferio. La comisura inferior es
mny superficial y extensa; la superior avanza hastante en la cara interna,
dando lugar i la formaci6n de una 8 muy acentuada por parte de la direc-
ci6n de la cisura suh- frontal.

4. Entreahierta, se ohservan en el fondo tres pliegues de paso.

5. Como en el niim. 4.

6. Ofrece forma en S,

7. Tiene forma en E^ algo modificada.

8. Forma en E,

9. Es flexuosa y con m^ inflexiones de las sefialadas en las descrip-
Clones cldsicas.

10. Es casi rectillnea.

11. 8u disposici6n cae dentro de uno de los tipos seguidos en las des-
cripdones cldsicas.

12. Es casi rectilinea.
18. Tiene forma en E,

14 y 16. Su di8posici6n corresponde i uno de los tipos seguidos por los
tratadistas cldsicos.

16. Su forma es comparable i una E, continua por su extremidad in-
ferior con un surco comparahle d su vez con una iSinvertida. La comisura
inferior es muy gruesa y superficial.

17. Es comparahle i on 8, de cuya extremidad superior arranca un
surco longitudinal y ohlicuo.

18. Como 17.

19. Tiene la forma en E, enlazada con una C por su extremidad in-
ferior.

20. Es comparahle d un 3 muy ahierto.

21. Tiene forma en 8,

22. Dividida idealmeute en cuatro partes iguales, las dos centrales cs-
tAn ocupadas por una porcidn conformada en E, y cada una de las dos
partes extremas representan una Hnea recta continua con cada una de las
extremidades de dicha E,



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268 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (12)

28. Tiene forma en S.

24. Tiene forma en E, La comisura inferior es may eatrccha.
26. Tiene forma en E. La comisara inferior ea may profunda, y pcnr
esto parece que la cisura aboca i la de Sylvio.

26. Como eu el niim. 11.

27. Sa forma es comparable con an 3 prolongado en llnea recta por
cada una de hub extremidades.

28. Su forma es la de ana doble 8.
20. Como elntim. 11.

30. Es tan flezuosa y de forma tan compleja, qae no puede redadrse i
an tipo tan daro como los citados para otras.
81. Tiene forma en E.
32. £s homotipo del 31 y tiene forma en S,

38. Es rectillnea y con la comisara superior en la cara externa.

34. Este hemisferio era homotipo del 33 y perfectamente sim^trico con
^1 en todos los detalles de cisuras y circunvoluciones; s6lo merece notarse
que era mAs sencillo que el 33 y pertenecia al lado izquierdo.

85. Tiene forma en C, prolongada por sus extromos.

86. Como el niim. 11.

37. Tiene forma en S, muy extendida.

88. Es casi vertical en su eje y tiene forma de C, muy abierta.

39. Como el ntim, 11.

40. Tiene forma en E, muy abierta.

41. Como el 40.

42 (nifio). Tiene forma en C, prolongada en linea recta por cada una
de sus extremidades.

43. Homotipo del anterior y de forma muy semejante.

44. Tiene forma de C, prolongada en linea recta por sus extremos.
46. E6 homotipo derecho del 44, y de forma comparable i una Have

tipogrdfica abierta hacia atrds.

46. Es abierta y comparable d dos Haves tipogrdficas unidas por bus
extremos y correspondi^ndose por su abertura.

47. Es homotipo derecho del 46, y ofrece la forma mds curiosa de to-
das las observadas para esta cisura. Es comparable d un 4 algo irregnlar.
Todos los Burcos y circunvoluciones son notablemente complicados en este
ejemplar.

48. Su forma es comparabljB d una dobU* Have tipogrdfica abierta hada
atrds.

40. Es homotipo del 48 y tiene la forma en Have lipogrdfica en la mitad
superior, y la forma de S continua con dicha Have en la mitad inferior.

60. La mitad superior tiene forma de C y la mitad inferior de E con-
tinua con dicha C.

51. Es homotipo del 50 y ofrece la misma dispo8ici6n que ^ste, pero



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(18) Pelaes Villegas. — cibcunvolucionbs cerbbbales.



m



coDsiderando mvertidas 6 abiertas hacia adelante las citadas letras E y C
(K n qae en el 50 es comparable.

52 y 53. Homotipos y sim^tricos. Su dispo6ici6n es predsamente la
mis fleguida y considerada per tanto como tiplca en las descripciones cli-
sicas.

64. Tiene forma en llave tipogrdfica, abierta hada atris.

55. Tiene forma en 8, algo irregular.

56. Es ana linea muy flexnosa.

57. Como el 52.

58. Tiene la forma de una C en su mitad superior, y prolongada en
lluea recta por toda su mitad inferior.

59. Como el niim. 52.

60. £s muy flexuosa: tiene un codo muy saliente y extenso hacia atria
en la mitad superior, y es comparable i una llave tipogrdfica abierta hacia
atris en la mitad inferior.

Fig. 8'




Cerebro en el que son muy evideutes la duplicatura de /''• y /^ y la existencia de

circun vol uci ones frontales transversas al nlvel de la extremidad anterior y por

encima del turco fronto-marginal.

Deducciones. —Med\tB,nAo sobre las observaciones expuestas,
lo priraero que llama la atenci6n lo mismo que en lo relative i
la cisura de Sylvio, es el exiguo niiraero de ejemplares (12 per



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270 ANALES DE HISTORIA NATURAL. iU>

60), en los que la cisura de Rolando ofrecia alguna de las dis-
posiciones consideradas como tlpicas, pudiendo anadir que la
mis generalmente admitida como tal, la de Broca, 6 sea la que
sefiala la exclusiva existencia de dos codos 6 rodillas, orienta-
dos alternativamente hacia delante 6 hacia atris, s61o la he
observado dos veces entre los 60 casos examinados.

Lo que puede asegurarse respecto de la direcci6n y configu-
racidn de la cisura de Rolando , es que es casi constantemente
flexuosa y cerrada, y que s61o por verdadera excepci6ii se
ofrece rectillnea (cuatro veces por 60) 6 entreabierta (2 por 60).

Entre los di versos tipos k que se acomodan las flexuosidades
de la cisura que me ocupa, puedo decir, en vista de mis obser-
vaciones, que hay formas simples, formas compuestas y formas
complejas.

Considero como formas simples las que he observado en S
(seis veces), en E (nueve veces), en C (una vez), en 3 (una
vez) y en 4 (una vez).

Considero como formas compuestas las comparables k una
C prolongada en linea recta por uno de sus extremos (1) 6 por
los dos (4); k una j^' (1) 6 A un 3 (3) prolongados del mismo
modo; k una doble 8 (1); k una doble Have tipogrifica (2); k
una E continua con una S invertida (1); k una E enlazada con
una C, ya bien orientadas, ya invertidas (3), y k una Have tipo-
gr&fica continua con una 8 (1).

Por fin, las formas complejas son aquellas en que la cisura
ofrece tantas flexuosidades que no cabe reducir su figura k
ninguno de los tipos citados, y por esto la califico de muy fle-
xuosa (cuatro por 60).

La existencia de las diversas configuraciones que acabo de
indicar se e^plica perfectamente, ya por la forma de origen de
F\ i^«, F^, P^ y P*, que modifica la forma de Fa y de Pa, ya
por la disposici6n morfol6gica peculiar de Fa y Pa, que pue-
den ofrecer diferente anchura en distintos puntos de su tra-
yecto.

Tambi6n es notable, por el examen de las observaciones ex-
puestas, que el ftngulo rolando-sagital no tiene siempre ua
v6rtice coincidiendo con la parte media del borde superior del
hemisferio; igualmente, tanto la comisura rol&ndica superior
como la comisura rolindica inferior, ofrecen una porci6n de
variedades en su morfologla y topografla; y todo es explicable



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(15) PelaesVillegas.— ciRCUNvoLUCioNEs cbbebbales. vn

por las diversas modalidades individuales que en punto k ex-
tension pueden presentar las regfiones neuronales correspon-
dientes, ya k las extremidades de Fa y Pa, ya de los 16bulos
frontal 6 parietal, considerado cada uno en su totalidad.



Pig. 4.'




^<^^



Cerebro dolicoc^falo de 16bulo parietal extenso y con circuDvolaeidn parietal

iotermediaria.



Cisiira parieto-temporo-oooipital.

Ha sido denomindidh pa^ieio-occipital por algunos tratadistas,
y simplemente occipital por la mayoria de los contempori-
neos. Su porcion interna (cimra perpaidicular interna, 6 sim-
plemente c, perpendicular), y la parte m^s alta de su porci6n
externa (incisura sagital, de la cisura perpendicular externa
segiin los autores f ranceses, 6 incisura sagital de la cisv/ra simia
segiin los autores alemanes), constituyen el segmento de dis-



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272 ANALKS DE HISTORIA NATURAL. (I«)

posici6n m&s fija en la cisura parieto-t6mporo-occipital. CJo-
rresponde k los surcoa totales en la clasificaci6n de His, repre-
sentando, segiin 6ste, la convexidad del cuerno posterior en el
ventriculo lateral, y apareciendo, seprdn Cuningham, en el
punto que ocupa desde el tercer mes intrauterino un surco que
puede considerarse como su precursor, pero el cual desaparece
en algunos casos antes de ser sustituido desde el final del quinto
mes 6 en el curso del sexto, por la cisura parieto-occipital in-
terna.



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