Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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La porci6n externa de esta cisura parieto-t^mporo-occipital,
verdadera cisura parieto-t6mporo-occipital, ofrece una disposi-
ci6n notablemente m^s variable que la porci6n interna; co-
rresponde indudablemente & la titulada hendidurajerpendicnlar
6 occipital en el cerebro de los monos, por m^s que todavla no
est6n^ de acuerdo los anat6micos respecto de los surcos 6 an-
fractuosidades que realmente la representan en el cerebro
humano; y pertenece tanto k los surcos corticales primarios
como k los surcos corticales secundarios en la clasificaci6n de
Pansch, pues se sabe que es precedida por un surco que aparece
al quinto mes intrauterino y desaparece al sexto, mientras que
ella realmente no se muestra hasta el s6ptimo 6 el octavo.

La parte inferior 6 t^mporo-occipital inferior de la cisura
parieto-t6mporo-occipital, no es citada, que yo sepa al menos,
por ningiin tratadista, y sin embargo existe en algunos cere-
bros, segiin he podido observar y puede comprobarse por el
siguiente

Resumen de las ohservaciones. — 1. £s completa on In cara interna, donde
ofrece los dos pliegues de paso interDOS de Gratiolet; ambos son profan-
do8, pero el inferior 6 ciineo limbico es mucho menos que el otro.

Al nlvel del horde superior del hemisferio se contintia en la forma de
indsnra sagital en el seno del pliegue de paso parieto occipital extemo
superior {POe^)\ este pliegue es una lamiuilla de tres milfmetros de espe-
8or. Despa^, y en pleno territorio de la cara externa y de arriba abajo, se
ve: 1 ", la continuaci6n del surco interparietal; 2 o, el pliegue parietoocci-
pital extemo inferior (POe'); 3.°, un surco vertical correspoudiente al seno
de dicho POe*, pero que pertenece mAs al l6bulo parietal que al occipital, y
realmente al espesor de una liltima parte de P*; 4.^ una pequefia Idmina
nerviosa an tero- posterior correspoudiente tambi^n i P*; 5.^ la prolongaddn
hacia el 16b ulo occipital de T^ 6 n^rco paralelo i la rama larga de la cisurt
fronto-t^mporo-parietal; 6.o, la pro1ongaci6n occipital de T\ 6 pliegae t^m-
poro occipital extemo superior; y 7.**, un surco crucial, en cuyo ftindose



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(17) P6laesVill6ga8.— CIRCUNVOLUClONKS CEREBRALES. TSS

perdbe ordiDariamente otro pliegue de paso t^mporo-ocdpital inferior y
extendido entre T* y 0*, y en la parte superficial uua rama de dicbo sarco
en el espesor de O'.

Ya en la cara inferior, en la misma llnea que continiia la cisora que me
ocnpa y de faera adentro, se ven: 1.^ on pliegae de paso ttoponvoccipi-
tal, que es el teroero 6 inferior externo, y qae puede denominarse TG^; 6
atendiendo & las circonvoluciones que lo forman, TO*; 2,^, an surco trans-
yersal en este mismo TO^y y otro pliegae de paso t^mpora occipital (TO*
(bis). Despu^ de estos detalles, en dicba linea y en la cara inferior del be-
misferio, sdlo son visibles otras partes que pertenecen i la separaci6n
ezistente entre Idbulos temporal y Hmbico (cisura que produce en el Ten-
taricolo lateral la llamada emineneia colateral de Meckel 6 piema de palo de
las antiguas nomenclaturas, t* de la de Broca), y por dentro de esta sepa-
raci6n partes del mismo Idbnlo Hmbico 6 pliegue de paso TO* y extre-
midad inferior de la cisura perpendicular.

2. £std representada exclusivamente por la c. perpendicular interna la
incisura sagital de la perpendicular externa, y un surco muy superficial que
continl&a i esta incisura; este suico es, sin embargo, de interpretaci6n
dndosa, y no llega siquiera & la parte m&a declive de la cara externa del
hemisferio.

3. Existen tres pliegues de paso en la c. perpendicular interna, dos
parieto-ocdpitales, otro occipito-limbico 6 cuneolimbico. En la cara externa
s61o representa la cisura la incisura sagital.

4. Ocupa en la cara externa casi la mitad de la extension vertical de
6Bta, pero ofrece una direcddn inuy oblicua. De los dos POe, el superior
esti oculto en la profundidad de la cisura y parece no eustir; en cambio
el inferior esti considerablemente desenvuelto. £n la region del lobullllo
fasiforme existe como tal dsura, diyidiendo completamente i aquel en
pord6n occipital y temporal.

6. Llega en la cara externa bien profunda basta FOe* por la misma
racdn que en el ndm. 4, y llega todayla i un nivel m^ bajo que en ^te,
porque POe* tiene su convexidad orientada bacia abajo.

6. POe* es doble, y por debajo de ^1 existe un surco profundo vertical
que llega casi basta el limite inferior de la cara externa.

7. En la cara externa bay dos surcos paralelos que la representan. El
m^ anterior esti formado por una infiexi6n y ensancbamiento de los dos
POc, y por otra dlsposid6n aniloga en el arranque de T', T* y T*. POe^
tiene dos inflexiones: una con la convexidad bada arriba y otra con la
convexidad bada abajo, 6 ingresa en el 16bo1o occipital bajo la forma de
pirimide triangular que se bunde por su v^rtice en el surco posterior, pa-
ralelo al anterior descrito y menos profundo que ^ste. POe*^ se continda
con 0' y 0«. POe^ da una raiz i T\

8. Son normales los dos POe, pero ofrecen uno y otro dos surcos ver-

ANALBS UK HIST. NAT. -r XXVII. 18



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274 ANALES DK HISTORIA NATURAL. * 08)

ticales muy desenvaeltos y representantes de la cisara perpeDdicalar ex-
terna: uno estd en pleno 16bulo occipital, ibteresando 0* y 0*, y el otro se
halla en el espesor de POe^ y por detribi del origen de T'.

9. En la caitk externa existen tr^ surcds v^rticales y paralelos qae la
r^presentan; pOr an 8ituaci6n uno'es parietal, otro occipital y otrb parieto-
occipital; ^ste se halla dividido en dos porciones por PO^*, que describe dos
inflexiones.

ro, 11 y 1^. Ofrecen disposiciones qae caen deutro de la descripci6a
cldaica.

18. POe^ estA oculto por completo en la incisara sagital.

14. Estd representada en la cara externa por dos Surc'os: tlno por de-
bajo de POe* que llega hasta jT*, y otro por detrds d6 los dos POe, '

15. No hay nada que la represente en la cara externa.

16. S61o hay un pliegae de paso en la c. perpendicular interna. En la
cara externa existen: la incisuni sagital y un surco que se extiende desde
POe^ hasta T\ d nivel de cuyo borde extremo se interrumpe; este surco
tiene la forma de J5, muy abierta.

17 y 18. La perpandicular interna es oblicua hacia aba jo y adelante. La
perpendicular externa estd formada por varios surcos irregulares, aunque
de extensidn semejante d la del existente en el ndm. 16. Adem'ds, hay xm
surco occipital muy marcado, y POe* forma pliegue curvo con TK "

19. La parte interna es verdaderamente perpendicular. Fn la cara ex-
terna y en la cara inferior existe un surco pariet6-t$mporo occipital, s6\o
interrumpido al nivel de T*.

20. La perpendicular interna es oblicua liacia fibajo y adetant^.

21. La incisura sagital tiene ceo tf metro y medio de exten:si6n. Existen
surcos preoccipitales multiples, y entre ellos uno que prolonga la inci£rui^
sagital por ericinia y detria de PO^, Este describe una curvaj primero
convexa hacia atrds, donde forma el labio anteribr de la indsnra sa^tal, y
Inego convexa hacia adelante 6 incluida en el 16btilo pariet41 por debajo
de la convexidad precedente; desde este punto ingresa de^nltivamente eti
el 16bulo occipital, haci^ndone convexa hacia arriba y sirviendo ^e limite
inferior d dicha incisura sagital; por fin, en este punto envfa do^ anasto-
mosis i POe\ ofreciendo entre ellas un surco que contiHiia la direcci6n de
la c. perpendicular externa. POe* se une & la rama inferior de dos tjue
presenta en este caso P\ y se contintia con etla hasta' T'*; ^ero antes se
hunde en el fondo de uno de los surcos pre*occipitales citados, en el tiiiA
prof undo, y se cohtintla con 0^, O* y O^.

22. POe* tiene la disposici6n normal notablemente oxagoradd, y el surco
de su seno, contlnudndbse con ^, es el que represented la clstira petp^n^
dicular externa.

23. Los dos POe son muy profundos y ocupan et fondd de' un ^urco
occipitO'parietal. ..



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(19) Pelaes Yiiiegas. — circunvoluciones cerebralbs. m

24. La incisara sagital b61o tieae medio ceDtimetro de exteasidn. Con-
tintia 9a<lirecci6a on aurco exteadido desde FOe* hasta t^,

36. La pord6n interna ea may profunda. La externa eaU repreaent^da
per la incisnra sagital y an saroo panefco-ogcipital baatante prq|iindo. La
inferior Ja oompoiaea dos sarcos pre ocdpitales transversoa. ; ^ .^

26. Olrece ana de las di8po9ic)onea ordinarias.

27. £b verdadenMnente perpendicular la porcidn Ji^t^roa, yen U car^^
externa exiaten loa sigujentea ^arcos pre-occipltales: X'\ am>.por delant^
de lo8 doe P0«, crozando el Interparietal; 2.o, otro entre T' y j*, que
qaedap por delante« y O* y O^, que quedan por d^itris; ^te parece un^
bifareaci6n de 0^ 3.^ otro qae correaponde al seno de PO^ y anilogo al
del aeno de FO^ 6 incisara sagital; el del seno de FOe^^ se oontiniia Aon
<• y tiene.nna parte intermedia A 0* y T*.

28. £n el fondo de la incisara sagital ti^ne PO^ uq, pliegpe flexao^
aupernoiserario.

29. La c. perpendicular interna es sinuosa. La externa ofr^e los dos
snrcoa de los senos de los FOe, maa otro surco anterior d ellos y de si-
taaci6n parietal.

80. Homotipo del 89, ofreciendo mis extensa la Incisura sagitairios^
mismos detalles consignadosen el ndm. 29, y otro surco occipital anterior
aituado por detris de los POe,

31. La porci6n interna es verdaderamente perpendicular. £n la regi6n
de la p. externa existen tres surcos pre-occipitales. FOe tiene doe inflexlo-
nes contenidaa en la incisura sagital.

32.^ £ste hexnisferio es homotipo del 31. £n 41 la cisura perpendicular
i^^rva <^0 oblicua, y forma con la calcarina un dngulo de 60°. Por la cara
Sterna bay un solo surco pre^occipital, c6ncayo hacia atrds. FOe^ es
gruesoy recto. FO^ ea doble. En la cara inferior hay un surco transverse.

33. La c. perpendicular interna es oblicua hacia abajo y adelante, y
forma con la calcarina un ingulo de 46o. En la cara externa Hay ciiatro
surcos pre ocgipitales; los dos posteriores corresponden i los senos. de
FOe^ y FOe^, y de los dos anteriores unb es inferior y esti delante de los
FOe, y otro es inferior y esti delante del iobulillo marginal. Cn la cara
inferior bay otro surco preoccipital que include 0* y 0*.

34. Sa disposici6n correspoude i ana de las seguidas en las descrip-
donea ddsicas.

36. La c. perpendicular interna nq^ perpendicular. Coino surQoaf pre-
ocdpitales pueden contarse los de los senos de los FOe y 0* que es Supe-
rior anterior.

36, Como 34. ' .

37. La c. perpendicular interna es casi por complete perpendicular; y'
en la caira externa existen los dos surcoQ de los senos de los FOe y oiro
posterior i ^toa.



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276 ANALES DK HISTOBIA NATURAL. (»)

38. La c. perpendicular interna es oblicna y sinuosa. En la cara externa
reaUnente no existen los saroos preoccipitales, porque los que correapon-
den i los aarcos de los POe son may cortos y se continiian respectiramente
con la incisura sagital y con surcos occipitales y temporales.

89. Los POe son may irregalares y ofrecen elevadones en soa senoa.

40. POe^ es convezo hada arriba. For debajo de POe^ existe on aarco
pre-occipital largo y sinuoso, qae vendrla & continaarse si se prolongara
con t*: por detrds existe otro que es paralelo al descrito, qae aaienta en
el 16bulo occipital y que se continiia con ^. La c. perpendicular interna
tiene tres pliegaes de paso: dos son ctineo-limbicos, y el otro, saperior*
es simplemente parietooccipital interno de Gratiolet, pero depende de
POeK

41. Los dos POe son normales. El sarco interparietal se continda con
0*. Los surcos pre-occii^tales no son m^ que los POe, La c. perpendicu-
lar interna no es perpendiculnr.

42 (nifio). La c. perpendicular interna ee may profunda. POe* eetk
oculto, y POe* tiene una di8po8ici6n inversa de la ordinaria. De aqoi re-
sulta que la incisura sagital se prolonga bastante por la cara externa haata
lo mis deelive del seno de POe*, Por detrds de esta indsura hay un surco
mis extenso, sinuoso y en pleno 16bulo ocdpital, y por delante bay otro
que se continda con t^,

48. Homotipo del anterior y de forma muy semejante.

44. POe* esti oculto en el fondo del surco inter-parietal, y su aeno
se contintia con t^.

46. Es homotipo del 44, pero en el POe* es mucho mia superficial y
los surcos pre-occipital es 86Io son los de los senos de POe* y POi^, los
cuales llaman la atenci6n por su escasa profundldad, por su eatrechea y
por su cortedad.

46. La c. perpendicular interna es oblicua, y POe^ presenta un snrco
que le divide y oculta, puea su conyexidad corresponde al fondo de eae
aurco.

47. Es homotipo del anterior, pero en il es mis larga la incisura aagi-
tal, los dos POe son normales.

48 y 49. Son homotipos, y su disposicidn cabe dentro de las descrip-
dones clisicaa.

50y61. Gomo48y49.

62 y 63. Oomo 48 y 49.

64 y 66. Son homotipos, y en amboa la dsura perpendicular interna
es ligeramente oblicua; la externa he prolonga oblicuamente hadaadelante
bajo la forma de incisura sagital en el seno de POe^, Entre los aurcos
pre-ocdpitales pueden incluirse, ademis del citado y el del seno de POe*,
otro que empieza por debajo de este i&ltimo y en su llnea de continoad^n,
el cual aepara 0* y O* de r* y 2".



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(^i) PelaeB Villegu.* cntcuNvoLucioNEs cerebralbs. 277

56. La c. perpendicular interna ee oblicaa. En la cara externa hay doa
Burcoa pre-occipitales, uno por delante y otro por detris de loa FOe,

67. La c. perpendicnlar interna ea oblicaa, y entre loa ■nrcos pre-ocd-
pitalea hay nno delante de loa POe que ae contintka con t^, Ademia hay
I08 de I08 FOe^ de los coales el saperior ea diatinto de la indanra aagital,
porqoe FOe^ en eate ejemplar ea convexo bad* arriba, y el aarco de su
seno con qnien se continiia ea con el inter parietal.

58. Sn diapoaiddn cae dentro de laa comprendidaa en laa deacripdonee
clteicaa.

59. La c. perpendicular interna ea oblicaa. £1 suroo de FO^ ea bifido.
Detria de loa FOe existe un aarco pre-occipital.

60. La c. perpendicular interna ea oblicaa, y FOe^ ea conrexo Lacia
arriba y adentro.

Fig. 5.«



Cerebro en el eaal hay ona frontal ascendente bilobalillar, una Pa ■npamumeraria

boaqaejada, dos plieguea inter parietalea may grueaoa y auparfldalea y bien evidentea

laa eircunvoladooea frontalea tranarersaa.

Deducciones,—!.^ S6I0 en 13 observaciones pudo compro-
barse alg^na de las disposiciones comprendidas en las descrip-
ciones cl&sicas.



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278 ANALES DE HISTORIA NATURAL^. («)

2/ En cinco casos hemos encontrado bien evidente la exis-
tencia de un surco pre-occipital inferior (dos una vez), que
CQutinuaba la direcci6n de la incisurasagitaly podia estlmarse
Gomo representante en la cara inferior del hemisferio de la
ciflura parieto-timporo-ocoipital.

3.* En cuanto k la representaci6n de Ja eisura parieto-t^m*
poro-occipital en la cara externa, hemos observado las siguien-^
tes variedades:

Los surcos de los senos de los POe normales.

Modificaciones de estos surcos.

Existencia de un jsurco parietal posterior.

Existencia de un surco occipital anterior.

Existencia de un surco t6mporo-occipital externo.

Combinaciones diversas de los tipos expuestos.

Existencia de surcos parieto-occipitales m61tiples.

Ausencia de toda representacl6u para la eisura perpendicu-
lar externa, k excepci6n de la incisura sagital.

En nuestro corto niimero de observaciones hemos podido
comprobar, por tanto, el fundamento de todas las opiniones
emitidas acerca de la representaci6n externa de la eisura pa-
rieto-t6mporoK)Ccipital .

Ecker, Rtidinguer (1) y Cuningham (2) han supuesto dicha
representaci6n en el surco occipital transversoy el cual es de
ordinario la terminaci6n del inter-parietal seg6n estos trata-
distas. Este surco es el que nosotros hemos calificado en pftgi-
nas anteriores de occipital anterior: .g%nevHlmente es superior
y corto, y aunque no existe m&s que 13 veces por 60, esti
siempre por detris de los POe, constituldo por ellos mismos
y las circunvoluciones 0' y 0*; es tanto m&s extenso cuanto
mj\s flexuosos son los POe, y serla la representaci6n ordinaria
de la parte inferior de la eisura perpendicular externa, consi-
derado segdn la opini6n y observaciones de Charpy.

La opini6n de Wernicke tiene un fundamento que tambi6n
queda comprobado. Supone este anat6mico, segiin Giacomi-
ni (3 , que la eisura perpendicular externa est& representada



<1 ) Rti d ingaer. Zur A naUmU Oeg SprMekenUrumi, 1842.

(2 CuQiogham. The intraparietal sulcus q/ the brai%, en Journal ^ Anatomy y 1889»

(3) Q\^iioxD\XL\,euiio alio studio delUCir(mw>lu*ionieenbrali,\mi/



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J



(SB) PelaeB Yillegat.— ciBCUNvoLucioNBs cbrbbralbs. 270

en el deuomliiado por Wernicke swrco occipital anlerior. Este
surco continiia la direcci6n de la incisura sagital, y, segAn el
misino Wernicke, estaria separado del surco interparietal por
un 80I0 pliegue de paso en los semnopithecos, y por nada en
las monos del antiguo continente. En el hombre es muy fre-
cuente su existencia, segi^n la mayoria de los anatomistas
contemporineos, y nosotros le calificamos de surco iemporo-
ocdpUal exteniOy porque le hemos visto constantemente ocu-
par la linea de 8eparaci6n de los 16bulo8 temporal y occipital
en la cara externa del hemisferio, y estar situado, por tanto,
por debajo del seno de POe^\ i veces es el surco formado por
este mismo seno, que se prolonga hasta Uegar, ya entre 0^
y I'*, ya m4s abajo todavia. Schwalbe (1) dice que ordinaria-
mente se prolonga hasta el borde infero-externo del hemisfe*
rio, donde 61 y Meynert le ban dado los nombres de surco e in-
cisura pre~occipitales. En otros casos est& separado por algdn
pliegue de paso t^mporo-occipital, del surco formado por di-
cho seno de POe'^. En fin, le hemos observado nueve veces;
una de ellas tenia la forma de E, y constantemi^nte ocupaba
la regi6n indicada A otra un poco m&s alta, que mereceria
precisamente por esto el nombre de parieto-occipital inferior.

Por ultimo, para Mingazzini (2), la cisura perpendicular ex-
terna, se compone de una parte superior 6 incisura sagital,
una parte media 6 surco occipital transverso (occipital ante-
rior, segdn lo que hemos dicho), y una parte inferior 6 surco
ocpipital anterior, mejor denominado t^mporo-occipital exter-
no; y, en efecto, tambi^n he visto coincidir la existencia de
dichos surcos, un corto numero de veces.

Ahora bien, anadir6 que, aun con el temor de ser tildado
de ecl^ctico, participo de todas las opiniones indicadas y, sin
embargo, no me acomodo en la mla t ninguna de ellas. Lo
constante de la denominada cisura perpendicular externa, es
la existencia de la incisura sagital^ que en unos casos no pasa
de 5 mm. de extei\si6n, en otros se convierte en verdadera
cisura simia, y alcanza hasta separar 0^ de T'* y T^ y en los
m^ corresponde k la extensa serie de gradaciones interme-



(l) 8ehwmlbe.A>wro^i#. IS8I.
02} Miogaixinu ^iia<. iiM^#r, 18V».



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280 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (»*)

dias f&ciles de adivinar y susceptibles de ser comprobadas mu-
chas de ellas examinando los datos expuestos sobre las obser-
vaciones que he efectuado. Por este examen puede apreciarse
que la diferente exteQsi6n alcanzada por la incisura sagital,
depende de las variedades que ofrecen en su dispo8ici6n los
pliegues parieto-occipitales externos; tan pronto POe^ estk
oculto en la misma incisura sagital normalmente conformada,
y hasta en la parte m&s alta de la c. perpendicular interna; tan
pronto POe^ ofrece su convexidad superior, 6 bien POe^ se
dispone, de modo anilog'o en el fondo del surco interparietal 6
en alguno de los occipitales, temporales 6 occipito-temporales.
Mas sea de ello lo que quiera, siempre podrA decirse que la
menor 6 mayor complexidad en la disposici6n de los POe dari
raz6n de la configuracidn observada en la regi6n externa de
la incisura parieto-t6mporo-occipital, y, por tanto, que los sur-
cos correspondientes k los senos de los referidos POe serin
realmente los representantes mis genuinos de \d^ porcion por-
netihoccipital externa de la cisura que me ocupa.

Esto no obstante, en esta misma porci6n, ya por sustituci6n
morfol6gica 6 ley del balance, ya por otras causas mis 6 menos
desconocidas, entre las cuales puede contarse hipot^ticamente
la que se refiere i la existencia del surco embrionario predece-
sor de la c. perpendicular externa y su representaci6n adulta,
se ve que pueden admitirse igualmente como representantes
de la cisura parieto-t6mporo-occipital todos los surcos v6rtico-
transversos 6 mis 6 meiios oblicuos que en la citada regi6n se
observen; y en tal concepto, el post^arietal 6 parietal posterior
(algunas voces doble) que he visto por delante de los POe
nueve 6 diez veces; el pre-occipital li occipital anterior ya cita-
do, y los resultantes de anast6mosis entre los POe, 6 los mis
di versos y complejos antes aludidos, todos, absolutamente to-
dos, pueden estimarse como partes allcuotas representantes de
la cisura cuya representaci6n quiere concederse exclusiva-
mente i uno de ellos por la mayoria de anat6micos contempo-
rineos.

Ademis, hasta aqui s61o he indicado mi opini6n sobre la
representaci6n del segmento parieto-occipital externo de la
cisura indicativa de la separaci6n admisible entre los 16bulos
occipital, parietal y temporal. Mas hemos de admitir necesa^
riaraente por debajo de dicho segmento el t^mporo-occipital



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CiK> Pelaei Villegas. — circunvolucionbs cbrbbralbs. tti

externo, y dste, en vista de lo expnesto, lo referimos al surco
occipital anterior de los cl&sicos^ que las m&s de las veces falta;
pero que en ciertos casos existe, ya uuido al seno de POe'^, ya
independiente de 6ste y continue con alguno de las regiones
adyacentes, ya independiente por completo y separado de
todos los dem&s hom61ogos 6 pr6ximos, por pliegues de paso 6
pliegpues anastom6ticos.

4.* La cisura perpendicular interna rara vez merece el
nombre de perpendicular (3 veces por 60); por lo comiin es
oblicua hacia abajo y adelante 6 (en menos casos) sinuosa 6
curvilinea con la concavidad anterior 6 posterior, y formando
con la calcarina un &ngulo de abertura variable, pero siempre
agfudo, & menos que no exista la rara perpendicularidad k que
debe su nombre.

Los pliegues de paso de esta cisura, aunque generalmente
son dos, atendiendo & los datos expuestos, vemos que alguna
vez pueden ser tres, y en otros casos quedar reducidos k unp
solo; pero simple 6 doble, siempre existe el pediinculo del
16bulo triangular (Foville), gyrus cunei (Ecker), pliegue 6 plie-
giies ciineo-liimbicos de los tratadistas cl&sicos.

Pig. 6.*



Cerebro an el eoal eran dobles las oircunvoluciones ft'ontal 2.* derecha y parietal 1.*

iiqoierda.



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« ANALBS DE HIStORIA NATURAL. (»)

Qitttura limbtea.

He de tratar aqui una cuesti6n previa, ya indic^da en otro
lugar de esta Memoria.

Los tratadistas cl&'^icos, al bcuparse aciualmeiite de la des-
cripd6n del cerebro humano/no reconocen unidad k esta ei-
sura, aino que la fragmentan en los cuatro trozos ya citados
con los nombres de dsura sub-frontal (callostHnarginal de
otros), surco infra-parietal, cilarto surco temporal, de la nomen-
datura generalmente seguida, k incisUra UmUca 6 surco Um-
bico, que separa entre si las extremidades anteriores de la cir-
cunvoluci6n del hipocampo y la temporal 4.* Pero esta cisura
fu6 deiiominada limbica y admitida coino evidente, indiscuti-
ble aun para el cerebro humane, antes de qiie Broca public'ase
sus estudios y magistral descripci6n del l6bulo Umbico, lo
cual data de 1878 (1). Despu6s, con esta publicaci6n y el juste
respeto que ban inspirado 6 inspiran las ideas de Broca, asi
como con ciertos estudios de (jiacomini acerca de la circunvo^
luci6n callosa, el 16bulo llmbico se ha disociado en lobulo ca-
Uoso y la primitiva circunvoluci6n del hipocatnpo de las aritl-
guas nomenclaturas 6 jT' de la de Broca. Mas ^es racional esta
disociaci6n? En mi concepto es por lo menos discutible.

Se 8abe> en efecto, que en el hombre, considerado por Tur-
ner como microsmdtico (yo me atreverla k considerarle como
mesosmdtico)f la extensa circunvoluci6n Umbica 6 antiguo
ffirus fomicatus de Arnold, ha perdido en gran parte su papel
olfatorio, pues s6Io se seflalan sus extremidades como lugares
cerebrates con este car&cter fisioWgico; es decir, aquellas par-
tes continuas y muy pr6ximas alpediinculo del bulbo 6 16bulo



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