Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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46. Fresenta en la mitad superior forma de 8, y en la inferior for-
ma de 3.

47. Es homotipo derecho del anterior y tiene la forma y direcci6n de
la cisura de Rolando.



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•294 ANALES DE HISTORIA NATURAL, (88)

48. Tieue las porciones siguientes: 1.& 6 superior, conformada como an
arco de cfrculo muy extenso de cada uno de cnyos extremos arranca nna
prolongaci6n que es semilunar la de arriba y piramidal la de abajo; 2.* 6
central, conformada como C, y S.' 6 inferior, enlazada con la 2.^, con un
surco longitudinal de tercer orden y adoptando en su conjunto una figura
irregular.

49. Es homotipo izquierdo del 48, y ofreoe tambi^n tres porciones, de
las cuales la primera parece un 8, la segunda una 5 y la tercera una O.

60. Tiene tres porciones: la superior es triangular, la central sinnosa
perp incompleta, y la inferior de forma exagonal, pero mds larga que an-
cha, y con una pequefia depresi6n triangular en el centro.

61. £s homotipo izquierdo del 60 y ofrece tambi^n tres porciones, de
las cuales la central y la inferior se diferencian de sus hom6logas en que
la una tiene la forma de S, pero invertida y algo caudiforme y la otra es
romboidal. La superior es triangular, como en el 60.

Fig. 9.*



Cara interna de un hemisferio en el que los surcos supra-orbitario y metopico de F*

son completamente independientes, anchos y profundos. En este caso sdlo existSa el

pliegue fronto-limbico anterior de los dos bonsiderados como normales.

62. Tiene cuatro porciones que ofrecen la disposici6n siguient^, consi-
derdndolas de arriba abajo: 1.', triangular; 2.*, en forma de Z invertida;
S.a, ovoidea, ofreciendo en su extremidad superior, que es la menor, una
proiongaci6n que se une con la Z anterior, y 4.*, otra de forma irregular,
bifida y continua con la comisura roUndica inferior y con la raiz de F^.
Ofrece reunidos los orfgenes de F^ y F\ lo cual bace que tenga un surcd
longitudinal en su mitad superior que ia hace aparecer como doble.

63. £s homotipo izquierdo del anterior y tiene una disposici()n m^
compleja que en 4ste; pero en ella caben admitir las mismas porciones
iudicadas en el ntim. 62.



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(88) Pelaez Villegas.— circunvoluciones cerebrales. 295

64 y 55. Tambl^n esU forroada en estos dos heroiBferioe homotfpicos
de cuatTO partes: la 1 .& 6 superior, es triang^ular 6 trapezoidal; la 2.* estd
compuesta de otras tres transversales, superpuestas 7 tmidas por detr^s,
asemejando un peine de tres ptias; la Z,* es lobnlillar, con an surco cnrvi-
lineo en el centro, y la 4.& es alargada de arriba aba jo y trapezoide 6 trian-
gular.

56. Estd compuesta de dos porciones; la superior romboidea y la infe-
rior trapezoidal.

57. Tiene una porci6n superior, triangular y lobulillar, y otra inferior
mds larga que termina en un abnltamiento para el pie do F^.

58. Tiene tres porciones, de las cuales la superior y la inferior son pi-
ramidales, de base superior 6 inferior respectivamente, y ocnpan cada una
la cuarta parte de la total extensibn de Fa, La porci6n intermedia tiene
forma de S,

59. Tiene dos porciones: la superior es sigmoidea y la inferior rom-
boidea.

60. Como en los ntuneros 8 y 4.



Dedncciones.

Las que surgen de los hechos expuestos sobre la disposici6n
morfoWgica de la circunvoluci6n frontal ascendente, pueden
sintetizarse en breves frases.

En general, dicha disposici6n, refleja la.de la cisura de Ro-
lando en cuanto se refiere k la direcci6n, pues la de dicha ci-
sura necesariamehte ha de ser arm6nica con la de Fa y Pa;
pero considerando k cada una de ^stas aisladamente y desde
el doble punto de vista de la direcci6n y de la forma, se hacen
notables algunas diferencias entre lo generatriz ylo derivado.
Por lo demis, parece ofrecer cierta fijeza el tipo morfologico
senalado k Fa en las descripciones cl^sicas: estrecha en su
pie, abultada en su cabeza y tortuosa en su cuerpo con cuatro
inflexiones alternativas (dos codos anteriores y dos codos pos-
teriores).

Sin embargo, en cuanto k la direcci6n el tipo cl&sico citado^
verdaderamente no s61o no es constante, sino que casi puede
considerarse como ideal; pero las desviaciones de ese tipo
observadas en las 60 circunvoluciones frontales ascendentes
que hemos examinado, s61o constituyen en su mayoria sim-
ples variaciones que se reducen k exageraci6n 6 pequefiez de



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296



ANALES DE HISTORIA NATURAL.



(40)



las inflexiones normales, y k ligero aumento 6 (iisminuci6ii en
el niimero de las mismas.

Por liltimo, en lo que se refiere k las alteraciones morfol6g:i-
cas puras, se observa que dependeu de los accidentes sufridos
en la direcci6n, los cuales coinciden de ordinario con algpunos
otros relatives k la anchura y espesor. Esto es precisamente lo
que explica el que puedan admitirse sin reparo en muchas de

Fig. 10.




Vista inferior de un cerebro en donde es apreciable una T^ con dos raices, una

incisura limbica muy prolongada en am bos lados y • una disimetrSa bastante

acentuada entre los Idbulos orbitarios.

las circunvoluciones exairiinadas, las divisiones respectivas
que quedan expuestas en dos, tres y cuatro porciones. Igual-
mente se explica con los dates indicados, que la mayor fre-
cuencia est6 de parte de la divisi6n en tres porciones, puesto
que lo m&s frecuentemente observado respecto de la direcci6n
es la existencia de las cuatro inflexiones alternativas, que dan



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iU) Pelaez Villegas. — circunvoluciones cbrebrales. »7

de si los codos limitantes de dichas porciones, y s61o queda sin
explicaci6n verdaderamente satisfactoria lo caprichoso de las
formas verdaderamente adquiridas por aquellos segmentos,
que en tanto son triangulares, como cuadril&teros, exagona-
les, arqueados, cireulares 6 conformados con mis aparentes
caprichos, asemejando letras (Y, JF, C, S, Z) 6 cayendo dentro
de lo casi indescriptible 6 incapaz de compararse con formas
reconocidas. Yo bien s6, que si se quisiera filosofar sobre este
jiunto, se encontrarian argfucias retoricas suficientes para des-
oifrar de un modo mis 6 menos hipot6ticamente admisible
€Stas variaciones y variedades morfol6gicas; pero al cabo po-
drian referirse i lo dependiente del mismo individuo, por lo
que toca i cuanto se relaciona con su desenvolvimiento en el
periodo ulterior al formativo primordial; yen lo que se refiere
k este mismo periodo primario, cuyas disposiciones son real-
mente generatrices en primer grado de las otras, y por el con-
trario de 6stas, reductibles quizi k una sola categoria, si tra-
t isemos de interpretarlas encaminindonospor las nebulosida-
des de la herencia, tropezariamos con escollos insuperables
por el estido actual de los conocimientos hunianos.

Circunvolucion frontal primera.

La considero, con arreglo i la nomenclatura de Broca, como
el segmento cortico-cerebral extendido desde la parte mis alta
de Fa hasta el polo del 16bulo frontal; esti limitada, por tanto,
por la cisura sub-frontal hacia adentro, /* hacia afuera y arri-
ba, y/o hacia afuera y abajo; dediicese de aqui que son admi-
sibles en ella las tres caras, externa, interna 6 inferior, y que
el borde sagital del hemisferio no es mis que el limite separa-
torio entre la cara interna y las otras dos.

Sintesis de nueatras obaervadonea,—!, Tiene a6\o dos rafces: una siipero-
interoa muy gruesa, qne resnlta de la fusi6n de la interna y la sagital, y
oira externa ^ inferior separada de la primera por un surco bastante no-
table. Desde el punto en donde se f asionan ambas raices hasta la extre-
midad del hemisferio, la cara externa ofrece tres inflexiones y las deprc-
eiones signientes: 1.*, an snrco transversal y c6ncayo hacia atrds; 2.\ otro
rectilineo y obliono hacia afuera, abajo y adelante; 3.i^, dos depresiones, de
las caales una es pdstero-intema, tiene forma de hendidura y ocupa el



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2W ANALES DE HISTORIA NATURAL. (^^)

mismo borde superior del hemisferio, y otra es redondeada y viene A co-
rresponder como A on codo xnfDimo existente entre el segtmdo y el tercera
de los ostensibles en el borde extemo de esta circuovolacidn, segtin qaeda
iodicado; 4.*, un Burco en forma de T, cuya rama transversal es posterior
y corresponde al tercer codo; 6.a, otro liltimo surco transversal que parece
servir de limite entre las regiones stipero externa 6 inferior del 16balo
frontal. £n la cara interna se ven las tres ramas ascendentes y oblicoad
del tipo en triple F, con arreglo al cual estd conformada la cisura sub-
frontal. Ademds, entre las dos ramas anteriores hay otro surco en Y, y por
delante de la rama anterior un surco transversal paralelo A ella, el deno^
minado por Brissaud gran surco metdpico; el sapraorbHario^ de Broca {ro»^
trdl^ de Eberstaller); la ineisura arqtieada y el callejon del hemiaferioifiTO^
c&) pliegue aub-calloso (Zuckerkandl ) 6 pliegue fronlo-limbico inferior de
algunos anat6micos franceses contempordneos (Cbarpy). £n la cara infe-
rior y de delante d atris ofrece: l.o, un espado rectangular Ihnitado hacia
f uera por surcos que se continiian en el espesor de F\ 2.o, dos anastomosis
con F* por delante y por detrds del surco olfatorio; 3.°, entre estas anas-
tomosis la parte correspondiente al rostrum 6 pico etmoidal de esta circun-
voluci6n, y 4.**, continuaci6n con F^ al nivel del polo del 16bulo.

2. Empieza por dos ralces: una que arranca del lobulillo paracentral y
otra de la parte media de Fa. Ofrece luego en la cara externa una porcido
rectangular con un surco de desdoblamiento; despuOs otra porci6n, pero
fusiforme con un surco transversal en el centro, que alcanza d la cara in*
terna, y en tercer tOrmino existe otra rectangular. Se anastomosa en tres
sitios con F*,

8. Ti^ne tres raices, tendencia al desdoblamiento en la mitad posterior
de la cara externa, surco supra-orbitario conf undido y continuo con el gran
surco metOpico, doble iucisura arqueada, y por tauto, doble caliej6n.

4. Tiene dos rafces, interna y stipero-extema, que conservan su inde-
pendencia en la cara externa hasta cuatro centfmetros por delante de su
origen; luego se fnsionan, constituyendo un pequefio cuerpo de tres cen-
tfmetros de ancho, y Oste se desdobla de nuevo durante un corto trecho,
hasta el punto en que recibe el primer pliegue anastomOtico de F*; vuelve
de nuevo A desdoblarse, y aparece otra vez la fusiOn cuando se anastomosa
por segunda vez con F\ y desde entonces pierde ya toda fisuraciOn lon-
gitudinal. Al nivel de la punta del hemisferio tiene tres incisuras trans-
versales y otras dos anastomosis con F*^ de las cnales la primera es pro-
funda y la segunda superficial.

5. Ofrece un surco supra orbitaria tan cxtenso, que constitoye una
cisura poco menos larga que hi sob-frontal y paralela & los dos tercios an-
teriores de ella. Tiene sOlo dos raices, y en la cara externa tiene tambi^n
tendencia al desdoblamiento, numerosas fisuras transversas y oblicuas y
cuatro anastomosis con F*.



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C4S) Pelaez Villegas.— ciRCUNvoLucioNEs cerebrales. 'm

6. Tiene tres raices, esti deadoblada en el terdo posterior de la cara
externa y en el anterior de la cara interna por el snrco supra-orbitario, y
ee anastoinosa tres veces con F*. Ademds ofrece enrcos transversalee y
oblicuoB mililtiples en la cara externa.

7. Tiene dos raices independientes en el tercio posterior de la cara
externa, y ofrece dnco anastomosis con F*.

8. Tiene dos raices, ana inflexion may notable en sn parte media y
cuatro anastomosis con F*.

9. nene dos raices, interna y superior, tiene un gran surco metOpico
may notable; carece de surco supra-orbitario y se anastomosa dnco veces
con -F*.

10. Tiene dos raices qae se fusionan pronto, pero la drcnnvolaci6n se
desdobla por completo en el terdo medio de U cara externa y tiene gran
tendencia al desdoblamiento en el tercio anterior.

1 1 . Tiene dos raices y es doble en la ml tad posterior de la cara externa.
12 y 13. S.u disposidOn estd comprendida en la considerada como nor-
mal por las descripdones clisicas.

14. £8 compleja; el gran Hurco metOpioo parece continaar el supra-or-
bitario, del cual dista muy poco, de donde reiBulta que parece doble en casi
toda la cara interna. Se anastomosa Cuatro veces con F*^ y s61o tiene dos
raices.

15. Como en el 12 y 18.

16. Ofrece basta caatro raices, de las cuales tres son extretnas y nota-
blemente independientes, sobre todo la inferior, que en nn primer momento
puede tomarse equivocadamente por F*. En la mitad anterior de la cara
externa sigue siendo gru^«a y se anastomosa tres veced con F*, y en la cara
kiterna hay surcos tnet6pico y supra-orbitario.

" 17 y 18. Como en el ntim. 16, excepto en el ndmero de raices, que aqui
sdlo son dos.

"'^19. £b doble por dentro en casi toda sn extension, por fusion de los
surcos metOpico y supra-orbitario, tiene dos raices, y es doble tambiOn en
6l tercio posterior de la cara externa. *

20. No tiene surco metOpico.

21. Tiene dos raices, externa y si^pero-intema, y siete anastomosis
con F* en la cara externa.

22. Tiene dos raices y seis anastomosis con F* en la cara externa; de
ellas dos son prof undas.

28. £s muy gruesa, tiene dos raices, es casi doble en algunos puntos, y
ofrece dos surcos supra orbitarios.

24. Sa disposiciOn cae dentro de la considerada como normal en las
descripdones cldsicas.

25. Es estrecha y tiene dos raices y cuatro anastomosis con F*.

26. Tiene dos raices y es doble en casi toda la cara externa; este des-



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800 ANALES DE HISTORIA NATUKAL. («)

doblamiento estd, sin embargo, interrampido en dos pantos para la mitad
posterior, y en los cuatro donde estdn las incienras transversales qae ezisi
ten ordinariamente.

27. Tieue dos sarcos supra-orbitarios, dos incisnras arqueadas j otra
porci6n de snrcos menores y mayores en la cara interna, y sobre todo en
la cara externa, donde los bay longitudinalee, curvilfneos y de otras direc-
clones; pero no ofrece verdadera tendencia al desdoblamlento, y con J^ b6\o
se anastomosa tres veces.

28. £s muy graesa, con dos raices y gran tendencia al desdoblamiento
en la cara externa.

29. Tiene dos rafces: una en Fa y otra en J^; ofrece tendencia al des-
doblamiento y aspecto lobulillar en toda sa extensi6n.

80. Tiene dos raices y es doble en la mayor parte de la cara externa.

31 y 82. Son homotipos y ofrece en ellos sarcos transversales y longita-
dinales alternativos por la cara externa; es ancba, gruesa y tiene dos raices
y dos surcos supra-orbitarios. Se an&stomosa con jP* cuatro veces, per
pliegues mds profundos que su^erficiales.

88. Tiene dos surcos supra-orbitarios, y en las tres caras nna porci6n
de incisuras que revelan el aspecto complejo y lobuloide de esta clrcunvo-
luci6n. Se anastomosa con F* en cinco pantos.

84. Su di8posici6n estd comprendida en la considerada como tfpica por
los tratadistas cldsicos.

85. £s rectilfnea en toda su extensi6n y graesa en la mitad posterior y
en el tercio inferior; tiene dos surcos supra-orbitarios, dos raices bien dis-
tiutas y numerosas incisuras de diversas direcciones.

86. Tiene dos surcos supra-orbitarios y dos raices.

37, 38, 39 y 40. Su disposici6n corresponde d las descripciones disicas.

41. Es gruesa, con dos raices^ lobulillar, y tiene anast6mosis profundas
con F*,

42. Tiene dos raices y tendencia al desdoblamiento en toda la cara
externa, y se anastomosa con F* en cuatro puntos.

43. Es bomotipo del anterior, y en ^1 se ofrece mds diferenciada. En
la mitad anterior de la cara externa, lo que era en el 42 rama inferior de
desdoblamiento, es en este hemisferio rama superior de bif urcaci6n de J^.

44. Tiene dos raices y notable tendencia al desdoblamiento.

45. Su disposici^n corresponde k la de las descripciones cl^icas.

46 y 47. Son bomotipos, y en ellos tiene doe raices; es muy delgada
en los dos tercios anteriores de la cara externa, y entre las anastdmosis que
recibe de F*^ la primera es tan gruesa que parece una tercera raiz.

48 y 49. Tienen dos raices y se auastomosan cuatro veces con F*,

60 y 51 . Es doble en casi toda la cara externa, pero con seis anastomo-
sis entre sus dos mitades.

52 y 53. Son homotipos y en ambos tiene dos raices, y es may ancha



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(4B) Pelaez Villegas. — cihcunvolucionbs cerebrales. 90i

en el cuarto poBterior; la mitad anterior ofrece solamente ana parte eatre-
cha may corta, en la caal ee one con dos ramas de F*. Debajo y delante
de ^ta0, que van enlasadaa i la izqnierda ^ independientes k la derecha, se
encnentra ana porci6n qae ee one d varios pliegues transveraos en relaci6n
profanda con las partes altas de F*,

54 7 65. Son homotipos, y en ambos es simple por toda la cara externa
y mds ancha d la derecha; se anastomosa en cuatro puntos con F*, Tiene
dos raices en el lado derecho.

56. Ofrece indicios de desdoblamiento en el caarto posterior de la cara
externa y en el tercio inferior de la cara interna, donde hay dos surcoa
sapra-orbitarios. En el resto tiene aspecto lobnloide. Tiene dos raices.

57. 6a disposici6n corresponde d las descripciones cldsicas.

58. Es graesa y lob^loea. Sa raiz inferior es tan independiente y nace
tan abajo, qae parece ana circan?olaci6n sapemameraria qae ocaparia la
mitad posterior de la cara externa del 16balo frontal. Se anastomosa tres
veces con F*,

69. Tiene dos rafces, tendencia al desdoblamiento en el tercio poste-
rior, dos sarcos sapra-orbitarios, aspecto lobnloide y cnatro anast6mosi8
con F^,

60. Tiene dos raices: ana corresponde al borde superior del hemisfe-
no, otra viene de la parte media de Fa^ y de ^sta nace una rama descen-
dente que se comports, como F* normal, segiin nuestras observaciones.

DeduccioTkes, — Results, en primer lugar, que el tipo de tres
raices considerado como normal segpiin Broca y sus comenta-
dores, no podemos nosotros admitirlo como tal. Es, por el con-
trario, el tipo de dos raices el que hemos observado con m6s
frecuencia: estas dos raices persistentes pueden ser la paracen-
tral 6 interna y la superior, 6 la superior y la externa; pero
m&s ordinariamente se ven confundidas las dos primeras. Se
observa muchas veces, sin embargo, la existencia de tres rai-
ces, y hasta en algunos casos cuatro ; pero la disposici6n con-
siderada como normal ^or Eberstaller, que admite una ralz
inferior constante que arranca de F*, en la forma descrita por
este anat6mico, s61o la hemos observado un corto niimero de
veces y nos inclinamos, de acuerdo en esto con los tratadistas
franceses, k considerar dicha ralz como el pliegue anastomo-
tico mis posterior de los varios que suelen existir constante-
mete entre F^ y F^.

En cuanto al desdoblamiento, esta circunvolucion de que
trato ofrece gran tendencia i 61. Efectivamente, se observa de
ordinario que F^ empieza ancha y gruesa, se va adelgazanda



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302



ANALES DE HISTORIA NATUBAL.



(*6)



k medida que se aproxima h la punta del hemisferio, y desde
6sta engruesa de nuevo, ai bien extendi^ndose mucho m&s por
la cara interna que por la externa 6 inferior. Por lo general
aumenta de anchura de atr&s adelante por la cara interna, y
disminuye en el mismo sentido por las caras externa 6 in-
ferior. Esto no obstante, se ven alg-unos casos (y esto puede
apreciarse en alguna de las figuras de este trabajo) en los que
F^ conserva en la cara externa un grosor uniforme. Pero de

rtg. n.




Cara infericr de un cerebro en el que la oomplica<^i6n morfol6gica llega al m^ximo
entre lOB que hemoa observado.

una I'l otra raanera sonmuy raros los casos en que no ofrece
tendencia al desdoblamiento: unas veces es 6ste apreciable
por la cara externa, otras por la cara interna y otras por am-
bas regiones citadas; esto liltimo es lo m^s frecuente. La exis-
tencia de dos ralces en la mayoria de los casos y los surcos
longitudinales, mks 6 menos extensos y numerosos, que sue-
len e^^istir en la primera porci6n de la cara externa, justifican
para 6ata el casi constante desdoblamiento, que en unos casos
se reduce al tercio posterior y en otros alcanza una regi6n muy



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<47) Pelaez Villegas. — circunvoluciones cerebrales. pqb

pr6xima k la punta del hemisferio. A\go analogro podemos
decir de los mismos indicios de duplicatura existentes en la
cara interna, 4 favor del surco supra-orbitario y de su fusion
en muchos casos con el metopico, aun cuando este liltimo se
describa por Giacomini como m&s posterior y pr6ximo k la
zona callosa de dicha cara; pues es lo cierto que cuando apa-
rece muy largo el supra-orbitario, es corto i no existe el met6-
pico, y algo inversaraente anAlogo podrfamos decir tambi^n
de este respecto de aqu61.

Alguna vez he pensado si el surco olfatorio podria estimarse
couio homologo de los longitudinales de la cara externa, sobre
todo teniendo en cuenta que la parte c6rtico-cerebral situada
por fuera de 61 y del ffyrus redo por lo tanto, lo mismo puede
estimarse como perteneciente k F^ y separada de F^ por una
parte del surco del lobulillo orbitario, que perteneciente k F^
en la forma admitida por los cl&sicos. Volvei^6 mks adelante k
tratar de este asunto.

Merece que nos detengtimos un instante en las considera-
clones que surgen de nuestras observaciones sobre las anast6-
mosis de F^ y F^. Lo m&s frecuente es que haya cuatro, pero
se ven tres solamente un cierto niimero de voces, y, en cam-
bio, en otros casos menores en niimero, se ven cinco, seis y
hasta siete. Se dice de ordinario que debe entenderse por pie
de F^ el espacio extendido entre suorigeny el puntoen donde
recibe el primer pliegue anastom()tico que la une con F^; pero,
por lo general, esta uni6n se hace en la proximidad de la parte
media de la cara externa; de lo cual resulta que aceptando
dichas ideas el pie de F^ seria casi constantemente muy largo.
Por otro lado, se entiende por raiz la parte estrecha y corta,
ordinariamente de dimensiones milim^tricas, que puede apre-
ciarse en el origen 6 en los origenes de toda circunvoluci6n.
Atendiendo k esta definici6n, que es la mks generalmente
admitida, k los hechos anteriormente expuestos y i la contra-
diccion resultante entre las definiciones cl^sicas de rafz, de
circunvoluci6n y pie de F\ considero preferible admitir para
F^ tantos pies como rafces, en tanto caminen 6stas cierto tre-
cho independientes, y considerar como cuerpo de esta circun-
voluci6n todo lo existente por delante del punto donde se con-
fundan dichas raices continuadas por los pies.

Adem&s, los pliegues anastomoticos entre F^ y F^ est&n dis-



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804 ANALES DE HISTORIA NATURAL. i48)

puestos de tal modo que, 6 aparentan ramas de bifurcaci6n 6
colaterales de F^, 6 verdaderas circunvoluciones transversales,
concentradas por lo com6n en la extremidad anterior del he-
misferio. De todos modos, /* & lo sumo ocupa la mitad poste-
rior de la cara externa.

Por ultimo, he podido comprobar un cierto niimero de veces
las observaciones de Giacomini sobre la existencia de una do-
ble incisura arqueada y un surco supra-orbitario accesorio; la
primera es menos frecuente que el segundo, pero de todos
modos estas depresiones parecen indicar como la tendencia k
repetirse en algunos casos y en la extremidad Infero-anterior
de F^, la disposici6n trirradicular 6 polirradicular de la extre-
midad p6stero-superior inicial.

Existen algunas otrae variaciones de escaso interns que re-
caen sobre el niimero y disposici6n de las incisuras transver*-
sales li oblicuas y siempre cortas que se ven en F^\ la mas
frecuente y notable, que quiz& Uegue al grado de variedad.
consiste en la existencia de tres, cuatro 6 mis incisuras trans-
versales y paralelas, precisamente en la parte de F^ que co-
rresponde k la punta del hemisferio.

Fig. 12.



Tipo de lo8 cerebros mAs sencillos que henios observado



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(40) Pelaes Villegas. — circunvoluciones cerebrales. 805



Circunvolucion frontal segunda.

He-podido comprobar que esta circunvolucion constituye la
reg-i6n mis compleja del 16bulo frontal, y que las observacio-
nes de Giacomini y Wernicke han hecho mucha luz en la ma-
nera de considerar este territorio c6rti co-cerebral , pues las
descripciones que del mismo se conoclan antes de los estudios
de los dos anat6micos citados, contienen tailtas reticencias y
ambigQedades que conducian coustantemente k la confusi6n
y & la ignorancia de la realidad. Sin embargo de lo dicho, por
lo que respecta k los cerebros que he examinado, puedo decir
que mis conclusiones se separan algiin tanto de las obteuidas



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