Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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por los observadores mencionados. Para la lectura 6 interpre-
taci6n de los datos que voy i exponer, no se olvide que se con-
sidera como F^ la porci6n de corteza cerebral limitada por /*
y/o* hacia adentro, y/* y /o'^ hacia fuera; /* y /* en la cara
externa, fo^ y fo^ en la cara inferior; el limite posterior, supe-
rior 6 inicial en la cara externa, es Fa en su parte media, y el
Ifmite de la cara inferior es el polo del 16bulo.

Sintesis de nuestras obaervaciones. — 1. Empieza por dos raices bien dis-
tlntas en la parte media de Fa; estas raices se fusionan poco despu^s de
nn centimetro de 6U origen, dando lugar & un pliegae curve convezo hacia
arriba. que ofrece su mayor delgadez al nivel de la parte media^ y dos
peqneflas depresiones liuperficiales en cada una de sus mitades anterior y
posterior. Cuando liega al Ifmite anterior del citado pliegue curvo, se bi-
f uTca formando un codo convexo hacia aba jo. De esta bif urcad<)n la rama
superior camina poco m&8 de un centimetro en direcci6n dntero- posterior, y
se divide & su vez en otras dos ramas que forman los dos primer^s pliegues
anastomdticos con F^; pero el segundo de ^stos se une tambi^n & )a rama
inferior de la bif urcaci6n primera, y por el intermedio de eUa parece con-
tinuarse con F^, La 7'ama infenor describe una curva semejante i la del
cuerpo, pero con la convexidad dirigida hacia adelante, y termina enla-
zdndose mediabte una extremidad piramidal muy ancha con F^, Asi llega
F* hastael ntreofrontomarginal de Wernicke, impropiamente denominado
orbitario externa por Benedikt y titulado rostral por otros autores segtin
Obarpy, orhito frontal por Gia9omini y surco del dngido orbitario por
Eberstaller* £n el hemisferio de que trato este surco ocupaba los dos
caart06 centrales de la linea curva y horizontal e^tendida desde la extre-

ANALE8 UB HI8T. NAT.— XXVn. 20



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906 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (S))

midad anterior de la rama corta horizontal de la cisura de Sylvio hasta el
horde sagital del hemlsferio; parece que tiene una figura parab61ica irregu-
lar, y por dentro y delante de 61 pasa jP' y por fuera y detrds F^, come se
deduce de la disposicidn descrita. En la cara inferior la regi6n de F* tiene
la disposicii^n ordinaria, contrihuyendo & formar el lobulillo orbitario y el
surco en IT. Existe, por tanto, mrco frontal medio 6/* de Eberstaller, que
no termina en el f rontomarginal, y otro surco frontal medio accesorio si-
tuado entre las dos ramitas de hifurcaci6n de la raroa euperior.

2. Nace por una sola rafz, que en seguida se bifurca, en una rama in-
ferior que se une & F^^ y otra rama superior mds larga, la cual se desdobla
A Bu vez en otras dos; de 6stas, la mds alia camina paralela d F^ dorante
cierto trecho, y termina uni^ndone & la mds haja y constituyendo el primer
pliegue ana8tom6tico con F*; la mds baja camina paralela & la mds alia
durante un cortfsimo espacio, y en seguida se divide en dos ratiias, de las
cuales la inferior se une d i^' y la superior se bifurca todavia otra vez
uni^ndose estas dos liltimas con F^. En suma: que en la cara externa se
anastomosa tres veces con F^ y dos veces con JP; que hay surco fron to-
marginal bastante extenso, y que en vez de surco frontal medio hay dos
Burcos oblicuos algo semej antes al citado y destinados & separar los tres
pliegues existentes entre F^ y F^^ y otros dos muy cortos que separan las
dos prinipras ramas y las otras dos en que se bifurca la superior. Coutri-
buye d formar el surco del lobulillo orbitario que tiene la figura de K,

3. Se anastomosa dos veces con F^, se bifurca y se anastomosan sua
dos ramas con F\ ofrece despu^s un surco fronto marginal, y se recons-
truye luego para terminar constituyendo el surco del lobulillo orbitario con
forma de K, El surco frontal medio estd representado por uno interradicn-
' ar y una parte del oblicuo inter-anastom6tico.

4. Es doble en la mayor parte de su extensiAn por la cara externa, pero
la mi&d superior es considerablemente mds desenvuelta que la inferior;
6sta prof undiza bastante, un poco por delante del surco pfe-rolindico, donde
parece desaparecer formando un surco paralelo con el citado; pero se dis-
tingue en su fondo^ y haci^ndose despu^s superficial se anastomosa con
la mitad superior. Una vez constituida una F* i^nica, ird al mismo nivel
una rama &F^ y otra d F*; ofrece un surco transversal en forma de 5, vuelve
d dar otra rama para F^ y otra para F^, aparentando una trifurcaci6n y
la rama central de 6sta, que es el mismo tronco de la F* que me ocupa;
profundiza, constituyendo otro surco en la misma direcci6n al sinuoso
citado, y anastomosdndose en esa regi6n prof unda por tercera vez con F^;
por lUtimo, se bifurca para continuarse adentro y afuera respectivamente
con F' y i^, formando al mismo tiempo el labio superior del surco fronto-
raarginal, por dehajo del cual se reconstruye para terminar ofreciendo dofl
incisuras paralelas y contrihuyendo d que tenga la forma en H el surco
del lobulillo orbitario. El surco frontal medio estd representado, como se



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<5i> Pelaez Villegas.— ciECUNvoLucioNES cebebrales. ?07

dedace de lo dicho, por una porci6n longitudinal muy extensa y otras doe
transversales cortas. Las raroas anastomdticas con i^* y i^ en la cara ex-
terna son oblicuas y se disponen de tal modo, que parece como si J^ se
bifurcase 6 trifurcase cierto ntimero de veces. La rama tiltima de uni6n
. con F^ es muy gruesa.

5. Su disposicibn es bom61oga con la del ntim. 4, pero el nivel del labio
superior del surco fronto-marginal, lejos de ser lo m^ visible lo anasto-
mdtico con F*, lo es lo anastombtico con i?**, y en la cara orbitaria conlri-
bnye & formar un surco en Y, cuya rama larga es ^ntero^xterna y ofrece
do8 surcos paraleloB & esta rama y A la poroi6n correspondiente de/o*.

6. Tiene una sola raiz, camina independiente basta la mi tad de la cara
«xtern», donde se anastomosa con F^, 6 inmediatamente por delante parece
bifurcarse enviando dos ramas d F^, y forma despu^s una regi6n irregular
anastom6tica con F^ y F^ y constituyente del labio superior del sun o
fronto-marginal; por debajo de este surco contribuye dia constituci^n del do
la regi6n orbitaria que tiene la lorma de K,

7. Tiene dos raices, pero la superior es gruesa y superficial, y la infe-
rior atr6fica y profunda; no ofrece tendencia al desdoblamiento enningi^n
punto de su trayecto, pero se anastomosa en cinco puntos con F^ y eu trcs
<;on J^'. No bay, pues, surco frontal medio, el fronto-marginal es muy
corto, y en la cara orbitaria termina ofreciendo una incisura dntero poste-
rior paralela d las dos ramas largas de la IT, que los surcos finales consti-
tuyen. Esta incisura se prolonga en el desierto olfotorio por detrds de la
rama borizontal de la H, y se forma de este modo una especie de enrejado.

8. Tiene dos raices, pero una nace de F^; una vez reunidas se fornm
un cuerpo que bien pronto se bifurca para anastomosarse la rama inferior
con i^ y la superior (en la cara externa por supuesto), en cuatro puntos
con F^. El surco frontal medio aboca al fronto-marginal, y por debajo de
^ste se comporta como de ordinario.

9. En el tercio medio de la cara externa es doble; se anastomosa cinco
veces con F* y tres con F^. De estas anastdmosis una corresponde pr-r
debajo del surco fronto-marginal lo mismo para F^ que para F^,

10. No tiene desdoblamiento ni surco frontal medio. En lo demds se
comporta como de ordinario.

11. En la mitad anterior de la cara externa es doble, pero no tiene
surco fronto-marginal, y se coutimia sin interrupci6n con la porci6n orbi-
taria.

12. Es doble en la mitad anterior de la cara externa, y tiene surco
fronto-maiginal, aunque corto.

1 3. Tiene cinco anastomosis con F^ y tres con F^, y como resultado de
esta dispo8ici6n existen tres surcos f rontales transversos por encima del
fronto-marginal.

14. Tiene una sola raiz, se bace muy curvilinea en su pie, formando



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303 ANALES DE HISTORIA NATURAL. <5<>

un codo hacia arriba, y anastomosindose & sa nivel con F^^ luego se bi-
farca y une por cada una de sus ramas & F^ y F^; ofrece inmediatamente
delante un surco anguloso, abierta hada delante, que la segmenta por
completo porque es bastante profundo, y por delante de ^I aparece re-
construfda, const! tuyendo una region de dos circunvoluciones angaloeas
y transversas, separadas por un surco no muy profundo, aunqne paralelo
al descrito, y anastomdticas con F^ y J^; la mis anterior limita el aoroo
frontomarginal.

16. Su disposici<)n esti comprendida en la considerada como normal en
las descrlpciones cUsicas.

16 (nifio). Tiene dos pequefias ralces, pero nacen en -F* y F^. Es es-
trecha, simple y se une otras dos veces con F^ y una con ^'.•

17 y 18. £s doble en la mitad anterior de la cara externa, nace en ^ y
Fa, y en lo demis su disposici<)n es igual d la del ndm. 14.

10. Nace por una sola rafz, es doble en la mitad anterior de la cara ex-
terna, y sus dos ramas se anastomosan respectivamente cuatro veces con
jF" y dos veces con F^ por encima del surco fronto-marginal, disponi^-
dose de roodo algo semejante al descrito en el ntim. 1 4.

20. Como en el niim, 15.

21. Puede decirse que es triple, un poco por delante de su origen; em-
pieza por una ralz en Fa que inmediatamente despu^s de nacer se bifurca^
y otra raiz en F^ que camina, durante derto trecho, paralela & la rama
inferior de la ralz que nace en Fa, Luego se fusionan estas dos ramaa
inferiores, pero poco despu^s la rama mis alta, que ha ingresado en la
fusi6n, se une con jP^ y lo propio ocurre con una rama resultante de la
fusidn citada. Ahora bien; el resto de este tronco y las dos anastdmosis
normales de la cara externa (que en este hemisferio existen) entre F^ y
jF', constituyen un espacio de aspecto lobulillar, unido cuatro veces i F^j y
separado de la region orbitaria por un surco frontomarginal con figora
de K, ligeramente modificada.

22. Em pieza por una sola rafz y es simple en todo su trayecto; pera
tiene seis anastomosis con F^, las dos gruesas y constantes de la cara ex-
terna con F^y el surco fronto-marginal y una disposici6n semejante i la
del niim. 14 en la extremidad anterior del hemisferio.

28. Es doble en la mitad anterior de la cara externa, y en ^sta ofrece
tres anastomosis con F* y dos con F^.

24. Es doble en su mitad posterior, simple en el centro y bifida en la
parte mis anterior de la cara externa, en donde se anastomosa dnco veces
con F^ y dos con F^.

26. Es estrecha y simple despuOs de la fusi6n de sus dos raicee: se
anastomosa cuatro veces con i'^' y tres con F^, Por lo demis, como en
el niim. 14.

26. Es pequefia y simple, en la mitad posterior de la cara externa; en



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<58) Pelaez Villegas.— circunvoluciones cerebrales. a)9

la pord6n anterior esU conformada como un peqaeflo lobulillo triangular
y en forma may parecida A la del niim. 14.

27. Tiene una sola rafz qae es bastante gruesa; y eu tronco 6 cuerpo
ofrece ana sola anastomosis con F^ y otra mds delgada con F*; laego se
bifarca« y cada ana de las ramas de esta bifurcaddn, que constituye el
labio saperior del surco fronto-marginal» se anastomosa con F^ y F^. For
tiltimo, contribaye 4 formar en la cara inferior an sarco en forma de X.

28. Es doble por completo en todo su trayecto por la cara externa y
en la extremidad anterior del hemisferio, se dispone como en el ndm. 14.

29. Tiene una sola ralz que se encorva hacia arriba enriando la super-
nomeraria do i^' y ofreciendo una anast6mosis gruesa con F^ al nivel de
la parte media de su cuerpo. Luego se bifurca y dispone como en el
niim. 14. £1 surco del lobulillo orbitario estA conformado en H,

30. Tiene aspecto lobalillar, sobre todo en su origen; en la extremidad
anterior del hemisferio estd dispuesta como en el ndm. 14; el surco fronto-
marginal es may profundo y el del lobulillo orbitario tiene una rama pos-
terior supernumeraria muy profunda y unida al surco olfatorio.

31. Se pnede interpretar de dos modos: 6 con una sola raiz que nace
en Fa y dando inmediatamente despu^s de nacer una rama anastomOtica
con F^y 6 con la dicha rate Fa y estimando como otra que viene de F^, la
rama anastom6tica citada. Luego ^ doble hacia adelante y se dispone de
modo semejante al del niim, 14.

32. £s bomotlpica del 81, se parece & ^ta y se anastomosa con F^, tres
vecee bien visibles, en la cara externa.

33. Es linica en el arranque y en la parte media de la cara externa;
bifida en el tercio anterior de ^sta, donde se dispone como en el ndm. 14.

34. Su disposiciOn puede referirse i la considerada como normal en
las deecripciones cldsicas, ligeramente modificada.

35. Tiene una primera porci6n que es semejante en forma A la que
m&B frecuentemente ofrecen el pie y cuerpo de F^. En el resto se diipono
como en el niim. 14, pero con la particularidad siguiente: que el sorco
fronto-marginal^ se bifurca en el espesor de F^ y que en 61 se abre/*.
De aqul resulta que jestd completamente segmentada F* al nivel del surco
fronto-marginal y que 6ste es bastante extenso» contribuyendo & su for-
maci6n en este case, F^ y F^, En la region orbitaria, tiene tres incisuras
y contribuye & formar un surco en K,

36. Gomo en el 34.

87. Tiene una sola rafz y es de tipo ramificado, pero antes de ofrecer
la ramiflcaci6n» presenta un cuerpo parab6Uco con el codo hacia arriba.

38. Tiene una raiz en Fa y otra en F^ y se ramifica y anastomosa
como en el niim. 14, pero el surco fronto-marginal no es may notable.

80 y 40. Gomo en el 34.

41. Tiene una rafz en Fa y otra en i'^* ; d juzgar por la direcci6n apa-



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810 ANALES DK HISTORIA NATURAL. M)

rece confundida con F^ poco despu^s de su orlgen y ae une i F^ y F^
comoen el ntim. 14.

42 (nifio). Nace por una sola raiz que se encorva hacia arriba; euvla
anastdinosifl AF^ y F^,y aX llegar ^ la extremldad anterior del hemisfe-
rio, termina biCurdlndose como en los casos anteriores, pero esta bifarca-
ci6n no es tan evideute.

43. Es homotipo del 42, y en ^1 aparece doble por completo, en la can
externa; su rama inferior se une & F^ poco despu^s de nacer, y la sape-
rior se bifurca disponi^ndose de modo semejante al del niitn. 14.

44. Es doble en la cara externa y cada una de ellas termina respecti-
vamente en F^ y ^; pero entre ambas y encima del surco fronto-mai^gi-
nal, existen surcos anastoni6ticos entre F^ y F* como en el niim. 14.

45. Es homotipica de la anterior, doble como en ^sta, pero mds largas
nmbas ramas constituyentes de la dnplicatura; la superior se une & F* y
la inferior se bifurca, un^'^ndose & F^ y & F\ y dlspoui^ndose como en
el 44 por encima del surco fronto-marginal. El pie esti segmentado por
un surco paralelo al pre-roldndico.

46 y 47. Son homotipos: d la derecha puede dividirse en tres circunvo-
luciones secundarias: superior, media ^ inferior, y d la izquierda s^Io son
bien distintas dos ramas; pero en uno y otro lado tiene el todo aspecto
lobulillar, y en el seno de las dos ramas que llegan mds anteriormente en
la cara externa, queda la disposici6n descrita bajo la forma, de circunvola-
clones transversales y surco fronto-marginal.

48 y 49. Son homotf picas: la derecha es doble y muy graesa; la
izquierda s61o tiene como indicio de dnplicatura, la existencia de dos
rafces. Por lo demAs estdn dispuestas como en el ndm. 14.

60 y 51. Son homotipicas y en uno y otro lado, aunque nacen por dos
ralces, forman un solo cuerpo que se bifurca y dispone como en el niinL 14.

62 y 63. Son homotipicas y tienen tres ralces que nacen de Fa : tieneu
tambi^n un solo cuerpo y tres ramas que se anastomosan; con F^ la m^
alta, con F^y dos veces la m^ baja; y con la superior 6 inferior la cen-
tral, que es la mds larga, bifida, con una rama anastomiStica para F^ y
descendiendo la otra para bifurcarse de nuevo y contribuir & la constita-
ci6n del surco fronto-marginal.

64 y 66. Son homotipicas y dobles, pero la duplicatura estd mda aoen-
tunda en el lado izquierdo. Cada una de estas F* se bifurcan y reuneo en
el lado izquierdo; en el derecho adquieren forma lobulillar, y en ambos se
disponen como el niim. 14, por encima del surco fronto-marginal.

66 y 57. Tienen una sola raiz, y en lo demds como en el niim. 14.

68 ,' 69 y 60. Su disposicidn puede referirse d la de las descripdones
cldsicas; pero en lo relativo A la regidn situada por encima del surco
fronto-marginal y correspondiente & la extremidad anterior del hemisfe-
rio, estdn conformadas como en el ndm. 14.



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<55) Pelaes Villegas. — circlnvoluciones cerebrales.



811



Deducciones. — Al analizar el resultado de mis observaciones
sobre la circunvoluci6n frontal segunda, he de empezar por
manifestar que no puedo estar conforme con el parecer de los
cl&sicos, respecto de la interpretaci6n concedida k muchos de
los detalles morfol6gicos correspondientes 4 la reg:i6n c6rtico-
cerebral que la representa, y que, dentro de su variedad indi-
vidual, he podido reconocer cierta fijeza para el corto niimero
de cerebros que he examinado.

Fi- IH.




f ara inferior de un cerebro en el cual falta en un Ir'Io la incisura limbica y exiiten
en el mismo dos 7* '• y dos T^.

Raices. — Ordinariamente son dos, pero no puedo considerar
como normal que una nazca de Fa y otra del pie de F^, como
quieren el mayor niimero de los tratadistas; yo s61o he encon-
trado esta disposicion dos 6 tres veces. Por lo comim, siendo
dos las ralces, nacen ambas en Fa: una superficialmente y de
modo muy ostensible, y otra ligeramente oculta en el surca



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812 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (56)

pre-roldndico, pero vifindose que no es en.6ste donde empieza
sino en Fa, Alg-una vez, sin embargo, una de las ralces nacia
en Fa y otra en F^, y, en otro caso, arrancaban respectiva-
mente de F^ y F^.

No obstante el considerar como normal la existencia de dos
ralces para F^y he observado en trece casos que no habia mis
que una, la cual constantemente nacia de Fa, Por liltimo, dos
veces lie visto que eran tres las ralces de F*^ y que todas
naclan en Fa,

En suma, que este origen en Fa es el que consider© m&s
constante y principal: que ordinariamente se hace en dos
puntos, constituyendo una ralz superficial y otra profunda, y
que por anomalfa puede existir alguna raiz an6mala proce-
diendo de F^ 6 de F^.

Cuerpo en la porcidn dorsal, 6 sea en la cava externa del hemis-
ferio, — Ordinariamente va aumentahdo de extensi6n transver-
sal de atr&s adelante hasta Ueg^r k la extremidad anterior del
hemisferio, donde alcanza su m&ximum de anchura; sin em-
bargo, en algunos casos, en su trayecto por la cara externa
empieza ancha, se estrecha en el tercio medio de aquella y
vuelve k ensanchar en el tercio anterior, v otras veces ofrece
un grosor uniforme desde su origen hasta por encima del
surco fronto-marginal. La existencia de las tres variedades
citadas depende del niimero de anast6mosis que se establezcan
entre esta circunvoluci6n y las dos que le son paralelas, sobre
todo de las existentes entre F^y F\ y del modo como 6stas se
verifiquen, y depende tambi^n de la existencia 6 ausencia de
desdoblamlento para esta porci6n dorsal de F^.

Las dos ralces que ordinariamente existen se prolongan
independientes muchas veces durante un cierto trecho, y,
como consecuencia de 6sto, puede admitirse como doble F^
con mucha frecuencia en el tercio posterior de la cara externa;
en otros casos este desdoblamlento inicial se continiia por el
tercio medio y mks rara vez se extiende hasta el tercio ante-
rior. Alguna vez he visto que la duplicatura existia en el tercio
posterior, que desaparecia en 61 tercio medio y que volviai
presentarse en el tercio anterior. Lo que considero m&s fre-
<5uente, sin embargo, es que las ralces est6n separadas por una
depresi6n irregular, por un surco interradicular muy corto 6
que simplemente, ya siendo una, ya siendo dos, separen en



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(57j Pelaes Villegas.— circunvoluciones cbbebrales. Sia

dos mitades, superior 6 inferior, el surco pre-roldndico; des-
pu6s existe ordinariamente un cuerpo 6nico ocupando la mi-
tad posterior de la cara externa, y, por liltimo, en la mitad
anterior es donde mfts ft menudo se observa el desdoblamiento
6, mejor dicho, la bifurcaci6n de esta circunvoluci6n. Conviene
notar, sin embarg'o, antes de pasar adelante, que en algunos
casos (3 entre 60) era simple en toda su extensi6n la porci6n
dorsal de la circunvoluci6n que me ocupa, y que otras veces
(2 entre 60) la he observado triplicada con completa evidencia.

No obstante lo expuesto, dir6 que en la mitad anterior de la
porci6n dorsal F^ adopta casi constantemente una disposici6n
poli-ramosa, que es lo que verdaderamente la caracteriza, la
desfigura, la hace confundir al observador inexperto en mu-
chas de sus regiones con F^ y en otras con F^^ y efectivamente
constituye una zona, sobre todo en el tercio anterior, que yo
he calificado de regidn ambigua, en el lenguaje familiar em-
pleado en el laboratorio. Existen, en efecto, un gran niimero
de casos en que, observando la extremidad anterior del hemis-
ferio cerebral, se duda cu^l es la parte que corresponde k cada
una de las tres circunvoluciones frontales, y se termina de
ordinario por aceptar una interpretaci6n convencional para
cada caso.

Esto es debido k que, segiin he cuidado hacer notar en la
exposici6n de los datos recogidos sobre este punto, la mayoria
de los hemisferios ofrecen una disposici6n semejante k la con-
signada para el ejemplar del niim. 14. F% apareciendo como
que se bifurca, da, sin embargo, ramas colaterales que la unen
con F^ y F^'j de ellas son constantemente m&s numerosas las
ascendentes que las descendentes (de ordinario cuatro para F^
y tres para F^)] pero las mis anteriores, dos 6 tres casi siem-
pre, aunque dispuestas en forma angulosa, representan cir-
cunvoluciones transversalmente extendidas entre F^ y las
ramas inferiores de F^, 6 entre F^ y F^, como ocurre en algu-
nos casos; y de aqui resulta que realmente F* estft sustitulda
en esta regi6n por un cierto niimero de pliegues anastom6ticos
de forma angulosa 6 irregular, abiertos hacia adelante y sepa-
rados por surcos transversales li oblicuos de la misma figura
y direcci6n.

La disposici6n descrita trae como consecuencia los hechos
siguientes:



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814 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (58)

1.** Que el siirco frontal medio Aq Eberstaller, /^ del mismo
autor, solo se observa en un cotitado niimero de casos, sobre
todo consider&ndole del modo senalado por el citado anat6-
raico, pues realmente cuando es perfectamente apreciable es
porque se trata de hemisferios en los cuales F^ est&, en verdad^
desdoblada en su tercio posterior, en 6ste y en el central 6 en
toda la extensi6n de la porci6n dorsal, i menos que no se
quiera considerar representado por el espacio angular que
queda entre la circunvoluci6n angular mas anterior de las
citadas y el labio inferior del surco fronto-marginal, es decir,
el seno del ingulo de dicha circunvoluci6n 6 pliegue anasto-
m6tico, cuya cara 6 borde m^ infero-anterior es tambi6a la
regi6n que constituye el labio superior del mencionado surco-
fronto-marginal.

2.° Desde este liltimo punto de vista podemos asegurar que
no ocurre casi nunca el que/* se abra en/^. Eberstaller dice
que se trata de un surco de 10 & 15 mm. de profundidad, que
aparece aisladamente en el embri6n y se termina en ^por sus
dos extremidades ; yo no le he hallado de este modo en nin-
guna de mis observaciones; pero Eberstaller anade k lo dicho
que est& ordinariamente atravesado por pliegues anastom6-
ticos profundos, que se hacen superficiales en ciertos casos,
quedando en esto's interrumpido 6 representado f^ por incisu-
ras transversales; es precisamente k esta liltima variedad k la
que yo puedo referir casi todas mis observaciones.

3." Como consecuencia de 6stas, resulta tambi^n que/* y/*
est&n constantemente interrumpidos en la mitad 6 tercio
anterior del hemisferio por los pliegues anastom6ticos citados
y no se abren en el fronto-marginal mis que en un corto
niimero de casos.

4.** La explicaci6n dada por Eberstaller para la disposici6n
adoptada por F'^ en la extremidad anterior del hemisferio, la
considero de gran valor porque representa gran parte de la
verdad. El tipo cuaternario F^^ 2 F^, cuando existe, y /",
queda reducido al tipo binario en la indicada regi6n, por la



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