Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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fusi6n de F^ + mitad superior de F^y la de mitad inferior
de F^ -h F^; lo cual es perfectamente admisible para aquellos
casos en que est6 perfectamente desdoblada F^, por lo menos
en el tercio anterior del hemisferio. En los dem&s, 6 hay que
admitir la fusi6n de F^, F- y F^, constituyendo un todo corn-



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O©) Pelaes Villegas.— circunvoluciones cerebrales. 315

plejo y lobuloide, 6 hay que admitir la sustituci6n del F^ por
los pliegues anastom6ticos descritos.

Surco /ro7ilo-niarffinal. —Gis,comini ha senalado tres tipos
para la disposici6n morfol6gica de este surco. El que considera
m6s frecuente (80 por 100 de los casos) es aquel en que aparece
segfmentado por lo menos en tres partes: una externa labrada
por delante y debajo de la rama horizontal de la cisura de
Sylvio en el principio de la porci6n orbitaria de F^; otra cen-
tral, ordinariamente muy pequefia, segiin Giacomini, que
ocupa la porci6n marginal de F^j y otra interna que alcanza
hasta F^ y aun en ciertos casos puede incindir la parte corre?-
pondiente al borde sagital del hemisferio. El tipo que sigue h
6ste eu frecuencia, que segdn el mismo Giacomini y Zernow
se observarla en 20 por 100 de los casos, seria aquel en el cual
s61o existiria una incisura m&s interna que externa, mucho
m&s externa que la central del tipo anterior, pero represen-
tante principalmente de ella, puesto que F^ y F^ pasan por
dentro y por fuera de sus respectivas extremidades sin que
est6n interesadas por el surco que me ocupa. Por fin, en una
tercera forma el surco fronto-marginal Uegaria casi desde el
borde sagital del hemisferio hasta casi la rama anterior de la
cisura de Sylvio; este tipo se observarla en 2 por 100 de los
casos, y, en alguno, el surco es aiin m&s extenso y alcanza el
borde sagital del hemisferio y cisura de Sylvio.

Por lo que toca k nuestras observaciones, debo decir que el
tipo mis frecuente en los cerebros que he examinado es el
observado por Giacomini, s61o en 20 por 100 de los casos, y
que el tipo segmentado s61o lo hemes visto dos 6 tres veces, y
una sola aquel en que se ofrece completo 6 m&s extenso, como
dice el citado anat6mico. Sin embargo, debo recordar que F^,
precisamente al nivel de la extremidad anterior del hemisfe-
rio, ofrece casi constantemente dos, tres 6 mis incisuras trans-
versalesy de las cuales alguna corresponde de ordinario al
mismo piano que el surco fronto-marginal y aun puede esti-
marse. como continuaci6n 6 representaci6n de 61. En estos
casos puedo admitir sin reparo que el surco fronto-marginal
est& formado de dos segmentos: uno corto y mks superficial
en el espesor de i^^ y otro en la regi6n intermedia k F^ y F^y
de notable profundidad, de aspecto cisural y que he podido
observarlo en la misma forma en el perro, gato y otros mami-



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816 A^ALES DE HISTORIA NATURAL. («0)

feros. Respecto k cu&l sea la interpretaci6n de este surco, no
nos atrevemos k decir nada con valor verdaderamente anat6-
mico, porque nos faltan datos embriol6gicos y de zoolog-la
comparada capaces de resolver la cuesti6n; pero sospechamos
que el surco frdnto-marginal tiene mds importancia morfol6-
gica de la que hasta hoy se le ha concedido; creemos que segr-
menta por lo menos k F^, y en muchos casos, segiin queda
dicho, k grau parte de F^ y F^y y si & esto se afiade que la dis-
posici6n 5e las circunvoluciones frontales en la cara inferior
del cerebro es completamente distinta de la que ofrecen en la
cara dorsal 6 externa, consideramos que muy bien pudiera
representar el surco que me ocupa el limite separatorio antra
dos 16bulos y que en cierto modo pudiera ser comparado con
la cisura perpendicular externa.

Porcidn orbiiaria.— -En lo que heraos observado ofrece poco
de notable que no caiga dentro de lo consignado en las das-
cripciones cl&sicas; constantemente empieza por ofrecer una
anast6mosis con F^ y otra con F^; luego se prolonga en sus
tres porciones: la interna termina uni6ndose k F^ por dentro
de la extremidad posterior del surco olfatorio y por delante del
punto en donde F^ se continiia con F^; la externa alcanza
tambi6n k F^ en el espacio que queda entre el desierto olfato-
rio y la porci6n inferior externa de F^, y la central termina
formando el labio anterior de la rama transversa del surco
en II; esta liltima porci6n, mks corta constantemente que las
otras, ofrece, de ordinario, una, dos 6 tres inci^iras que se han
considerado como la representaci6n inferior de/**.

Por lo demfts, considerando como admite la generalidad de
anat6micos que fo^ es representaci6n de /*, y que/o* es repre-
sentaci6n de /*, el espacio que queda entre /o^ y fo^ ha de
representar F^; pero 6sta, con la parted que toma en la consti-
tucion del surco en IT, hay que considerarla triplicada; afia-
dir6 todavia que el surco en 11, como tal iT, eatk muy lejos de
ser constante, y que, fund&ndome en lo que tengo observado,
entiendo que carece de la importancia que quiere conced6r-
sele. Volver6 sobre este punto m6s adelante.



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<6i) Pelaez Villegas. — circunvolucionbs cerebrales. sn



Circiinvolucion frontal tercera.

Despu6s de la importante monografla de Riidinger (1), que
contiene 50 dibujos de la circunvoluci6n de Broca, y de la no
menos interesante de Herve (2), k las cuales pueden sumarse
los datos mds modernamente aportados porGiacomini, Ebers-

Figr. 14.



Cara inferior de un cerebro en la que se ve, al lado derecho del observador,
descubierto el polo del l6bulo insular, y & la derecha doa ramas aficendentes en la

cisura de Sylvio.

taller y otros sobre el mismo asunto, considero muy poco 6
nada nuevo lo que podr6 afiadir k lo ya conocido, pero no debo
dejar de consignar los hechos que he recogido y las deduccio-
nes que de ellos pueden obtenerse.



(1) RilDiNOBR: Obra citada.

(2) Hbrve: la Hrcunvolution de Broca. 1688.



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318 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6?)

Sinteais de nuestras observaciones. — 1. Su raiz, que es grueaa, ofrece un
surco vertical, inmediatamente por delante de 6U origen. El pie ofrece
surco diagonal, es rectangular, y de su ^ngulo dntero-superior arranca la
primera anastdmosis entre F^ y F* que es la considerada por muchos
tratadistas come rafz inferior constante de FK Nosotros no la considera-
mos asi por las razones expucstas al tratar del origen de F*. £1 cabo^
situado entre las dos ramas cortas de la cisura de SyWio, como es de
regla , ofrece su depresi6n dntero-superior con f^ (surco que separci las
dos ramas de ^^) y en su uni6n con la cabeza, ofrece otras dos ana8t6-
mosis con F* (rama inferior y ramita inferior de la rama superior). Entre
cstas dos ana8t6mo8is y en pleno territorio de jP', existe el surco estrellado
(le Eberstaller, que aqul ofrece tres radios. Pero antes de pasar d la cara
orbitaria se continiia hacia abajo y atrds, pox un puente muy estrecbo, con
un pliegue ana8tom6tico transverso, que la une directamente con P^ y por
una parte mds ancha y mds posterior, se continiia con la cabeza que nadn
ofrece de particular ni en su porci6n dntero-posterior ni en la transversal.

*2. Parece que tiene dos ralces, de las cuales una seria la ordinaria, por
cierto muy estrecha, oculta y casl inapreciable; y otra, gruesa y superficial,
estd representada por la rama inferior de jP*, que nace muy pronto y se
le une en seguida, segiin dije al tratar de este niimero en F*,

3. £1 pie es grande y la porci6n situada por detrds del surco diagonal,
juntamente con la raiz es comparable A una Z. El cabo se anastomosa dos
veces con F^ por la parte media del borde supero-anterior : despu^s dc
estas auastdmosis y antes de llegar A la regi6n de la cabeza, parece que
tiende & bifurcarse; se ensancha notablemente, ofrece dos surcos obli-
cuos, se continiia en su parte mds inferior-anterior, hacia abajo, con la
cabeza y hacia adentro, con la tercera circunvoluci6n frontal transversa de
la punta del hemisferio, la cual la une directamente d F^.

4. La porci6n posterior del pie tiene 3 mm. de anchura mdxima. £1
cabo tiene dos ana8t6mosis con F*^ de las cuales una es superficial y otra
profunda; I4 parte mds, anterior de esta porci6n ofrece una incisura que
se continiia con el surco que separa la rama Infero externa de la central,
en la aparente trifurcaci6n primera de F^; despu^s se une d dicha rama
central y se continiia con la cabeza.

5. Las anastomosis que tiene con F- son todas muy profundas.

6. Tiene cuatro anastomosis con F^: las dos posteriores ocupan el si tic
en que normalmente existen, y las dos anteriores enlazan d la parte mds
anterior del cabo y de la cabeza con la region irregular descrita para F*.
£1 surco diagonal llega por abajo d la cisura de Sylvio y Simula una rama
vertical de Osta, supernumeraria, y la existencia de dos cabos para la
circunvoluci6n que me ocupa.

7. Es muy desenvuelto el pie y comparable d una W; el cabo 6 cuerpo
cstd confuudido notablemente con F* y FK



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4^3y Pelaez Yillegas.— ciRCUNvoLuciONES cerebrales. 819

8. £1 pie 7 el cabo estiii separados por arriba, mediante nna continna-
<n6n del surco pre-roldndico. Por delante se anastomosa con -F* 3' FK

9. Es muy peqnefta, tiene las tree anastdmosia constantes con F^ y
describe una M mny abierta en la que todo es chico.

10. Tiene el pie rectangular, el cabo 6 cuerpo en V y la cabeza muy
j^^nesa.

11. Es muy compleja. El pie tiene la forma de U\ el cabo la de F, y la
cabeza es may gruesa.

12. Como en el niim. 0.

13. Ofrece un pie grande y en forma de Z\ nn cuerpo en F y una
cabesa estrecha.

14 y 15. Su disposiciiSn puede referirse & la de las descripciones
oldsicas. «

16 (nifio). El pie es bastante desenvuelto: su surco diagonal se pro-
longa mucho por abajo; y gracias d esta disposicidn, el cabo parece doble:
el verdadero cabo es complejo, lobuloide y continuo en tres puntos
con f*.

17 y 18. Es pequefia y conformada como de ordinario.

19. Ofrece un anastdmosis radicular con F*. La primera porci6n del
pie, es muy estrecha^ casi lineal, y la segunda es tambi^n pequefia, aunque
no tanto como la primera. El cabo es muy grueso, y oculta por completo
la isla juntamente con la segunda porci6n del pie que parece, aunque en
pequefio, un cabo supernumerario.

20. Su disposicidn puede referirse & la de las descripciones cldsicas.

21. El pie es triangular, de base superior y sin surco diagonal. El cabo
tambi^n es triangular, pero mucho mds extenso que el pie, y se engruesa
oonsiderablemente al reunirse con los pliegues anastom6ticos extendidos
entre F^ y FK El polo de-la isla queda descubierto.

22. Ofrece una dispoRici6n compleja y excepdonal. Nace por dos
raices: una en el lugar ordinario y otra 2 cm. por encima, pero en la mis-
ma Fa. Reunidas estas dos raices se forma un cuerpo pequefio en forma
de TJ; luego se encorva en sentido inverso y va d terminar por una tercera
inflexidn, convexa hacia. atrds, continudndose por la cara orbitaria. El pie
es, por tanto, doble, y estd comprendido en las dos rafces.

23. Tiene un pie rectangular, grande y con surco diagonal. El cabo es
tambi^n muy grande, complicado, con un surco y una gran inflexi6n.

24. Tiene dos ralces: el pie es rectangular y grande; el cabo y la cabeza
medianos, y es muy apreciable su separaci6n de /**.

26. Es doble en la cara externa. Existen dos anastbmosis entre F^
superior y F*y otras dos anastomosis entre las dos F^, Ademds estas se
fusionan al pasar d la cara orbitaria.

26. La ralz forma una U al unirse con la porci6n posterior del pie; el
surco diagonal se abre en la cisura de Sylvio: la mitad anterior del pie



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8.0 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (W>

figara nn primer cabo, aunque pequefio, y el cabo verdadero se coutlntia
con la rama inferior de la bifurcaci6n de F*.

27. Tiene dos cabos triangulares, per la exiatenda de tree ramas cortas
en la cisnra de Sylvio. £1 pie resaltante es estrecho y oorto.

28. Su disposici^n paede referirae & la adtnitida para las descripcionea
cldsicas.

29. Tiene un pie largo y estrecho, sin surco diagonal. El cabo es graeso,
triangular y complejo, por delante : en este punto pneden admltirse tres
porciones: una que parece una simple dependencia de lo principal y m^
posterior del cabo; otra que se continila con las ana8t6mosis traasversalea
de F' y -F* y otra m^s inferior que es la que se prolonga por la cara
orbitaria.

30. £1 pie es triangular y sin surco dit^^onal.

81. Tiene un pie muy complejo, que se dispone en forma de £7, al
menos en su porci6n inicial y que oculta la isla. (V. Gisura fronto temporo-
parietal, niim. 81.)

82. Es homotfpica de la anterior y estd dispuesta de un modo muy
semejante d ella.

88. Tiene un pie estrecho y alto; 6 dos cabos en forma de V que corres-
ponden & las tres ramas cortas de la cidura de Sylvio y una cabeza gmesa.
84, 85 y 86. Nada ofrecen de notable, distinto de lo ordinario.

87. Rafz y primera parte del pie, dispuestas en U; surco diagonal abo-
cando & la cisura de Sylvio; segunda parte de pie conformada como el
primer cabo.

88. £1 pie constituye un lobulillo elipsoideo, casi vertical y con surco
diagonal, rectiUneo y vertical. £1 cabo es doble y ocupa el espacio que
queda entre las dos ramas cortas de la cisura de Sylvio, y entre las dos
ramitas de la rama corta anterior. En el resto es-muy sinuosa. (V. Cisura
fronto-t^mporo-parietal, ndm. 38.)

80 y 40. Nada ofrecen de notable, distinto de lo ordinario.

41. Puede dividirse en tres partes. La posterior 6 pie, se confnnde en
una gran parte con Fa, pues aunque tiene un surco vertical que la limita
por delante, representa por abajo la mitad posterior de lo que normal-
mente constituye el pie, que en este caso aparece dividido por una pro-
longaci^n del surco pre-roldndico unido A/*. La segunda porci6n, esiki
su vez partida en otras dos: es la porci6n mds extensay corresponde en
su mitad posterior & la anterior del pie y & todo el cabo en su disposici^n
normal; y, en su mitad anterior, es la parte anastom^tica con F* y F^ en
la extremidad anterior del hemisferio, parte que en este ejemplar se halla
notablemente desenvuelta. Por fin, la tercera porci6n tambi^n parece
ligeramente dividida en otras dos, por una parte del surco del lobulillo
orbitario, pero se coufunde con -F' y F^. Dediicese de lo expuesto, que el
surco diagonal se abre por arriba en el surco pre-roldndico.



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(65) Pelaes Villegas.— circlnvolucionks ckbebrales. 321

42 (nifio). Es muy peqnefia y representa un exigao arco de cfrcnio
alrededor de las dos ramas cortas de la cisara de Sylvio.

43. Es homotfpica de la 42, izquierda, y tiene nn pie bastante desarro-
llado; pero las demds partes aparecen einpequefiecidas y con cardcter
iofantil.

44. No ofrece nada notable distinto de lo ordinario.

45. Es bomotipica de la 44 y compleja. Las dos ana8t(5mosis del cabo
con F* son muy gruesas El cabo se hatla separado del pie por nn surco
latgo qne no aboca A la cisnra de Sylyio; el que le separa de la cabeza y
otro sapemumerario que divide A ^ta, tampoco abocan d dicha cisura.
(V. 46 de C. fronto-t^mporo-parietal.)

46 y 47. Son hemisferios homotfpicos y tienen pie y parte posterior
del cuerpo, mds pequefios d la derccha que & la izquierda: en cambio
ocurre lo coi^trario con la parte anterior del cabo y anterior de la cabeza,
que en el lado derecho forman una regi6n mds extensa qne en el izquier-
do, con suroo estelar de Eberstaller que tiene tres radios, y confundidas,
en ambos lados, con las anastomosis transversas de F' y F*, Sin embargo,
en el izqnienio hay un Hmite mto claro entre F^ y F\

48 y 49. Son homotf picas y ofrecen: la derecha un pie tan estrecho
que resnlta oculto por el cuerpo que es muy grueso; la izquierda tiene e
pie parab6lico y abicrto hacia abajo, pnes el surco diagonal se abre en la
rama vertical de la cisura de Sylvio. El cuerpo 6 cabo de la izquierda es
mucho menor que el de la derecha y las cabezas ofrecen dimensiones y
formas andlogas en ambos lados.

60 y 51. Son homotf picas y ofrecen: la derecha un pie mayor que el
de la izquierda; rectangular, unido & un pequeflo mamel6n triangular y
con el surco diagonal abierto en la cisura de Sylvio, formando para ^sta
una rama corta supernumeraria, raz6n por la cual el cabo parcce doble.
La izquierda tiene un pie reducido en su primera porci<5n d un pequeffo
segmento con la forma de mamel6n triangular citada antes; el' surco dia-
gonal termina libremento por sus dos extremes y el cabo, en su porci6n
posterior-inferior, presenta la disposicidn ordinaria. La parte antero-supe-
rior del cabo, en ambos lados, parece trifida por la continuaci6n con los
pliegues anastorodticos que snstltuyen d F* en la regi6n adyacento y por
su continuaci6n con la cabeza. Tanto la parte supero-anterior del cabo,
como la inicial de la cabeza, ofrecen una porcidn de incisnras que conflu-
yen d la cisura de Sylvio. Este es un date que unido d otros andlogos que
tambi^n presenta este cerebro, permiten considerarle como pcrteneciente
al tipo de cerebros con cisuras y surcos confluentes. (V. 50 y 51 de
C. fronto-t^mporo- parietal.)

52 y 53. Tambi^n son homotipicas, pero difieren morfol6gicamente en
an pequcfilsimo detalle, que consiste en que el pie es triangular en la
izquierda y rectangular en la derecha sin surco diagonal en ambos. El cabo

AN ALES DE HIST. NAT. — XXVII. 21



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322 ANALES DE HISTORIA NATURAL. ifiS)

y la porci6ii inicial de la cabeza tienen, en ambos lados, alganaa iocisons
que se abren en la rama horizontal de la cisara de Sylvio.

54 7 65. En el lado derecho, la rafz y la parte posterior del pie, forman
la disposici^n en U citada para otros ejeinplares, y el surco diagonal se
abre en la cisara de Sylvio simulando una rama supernumeraria. En el
lado izqnierdo el pie es rectangular. El cabo ea pequefio d la derecha y
grande d la izquierda, y la cabeza es perfectamente hom61oga en los dos.

56. En nada se separa de la dispo8ici6n ordinaria.

67. El pie es rectangular y bastante ancbo; el cabo es triangular y no
oculta el polo de la isla y la cabeza es sinuosa hasta terminar en la tabe-
rosidad olfativa.

58. £1 surco diagonal se abre en la cisura de Sylvio, produdendo las
modificadones consiguientes.

50. 14 ace por una sola rafz y tiene un solo pie; pero muy pronto se
bifurca. La rama superior parece representar una porci6n de F* porqoe
contribuye & formar el surco fronto-marginal ; y la rama inferior repre-
senta la verdadera F^ que se com porta como de ordinario.

60. Ofrece una disposici6n kom6Ioga con la del niimero anterior, pero
el pie parece pertenecer mds d la rama superior que d la rama inferior.
Aparece partido y esta partici6n casi forma una tercera rama para la
dsura de Sylvio. *

Fig. 15.



Cerebro en el que se ven las dos ramas cortas de la cisara de Sylvio dereehit
naciendo por un tronco com(in.

Dedu€ciones.—Me acomodar6 en ellasal examen decadauoa
de las partes que los clftsicos admiten en F^y pues habifendoK



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<e7) Pelaez Villega8.^<;iRCUNvoLucioNES cerebrales. fm

deaechado la nomenclatura ideada por Rildinger, y babi^ndose
aeeptado casi aoiversalmente la de Broca, con las ligeras adi-
^ones de Eberstaller, Herv^ y algiin otro anatdmico, k estan
ttltimas denominaciones debo atenerme, tanto mas cuanto que,
aun no estando conforme con esta raanera de entender la cir-
cunvoluci6n frontal 3.*, no se nos entenderia k nosotros si expu-
si6ramos el resultado de nuestras observaciones con arreglo h
otra descripcion distinta de la m&s generalmente aceptada.

Jfcz/r.— Por lo general es linica, pero en tres de los hemisfe-
rios observados era doble, procediendo la rafzsupernumeraria,
en uno de estos casos, dei^* y, en losdosrestantes, de Fa, uno
6 dos centimetros por encima del piinto de implantaci6n de la
raiz constante.

Cuando es linica, puede ser estrecha, profunda y casi inapre-
ciable, 6 mis 6 menos superficial y gruesa. En el primer caso
suele tener un surqiiito que continiia al pre-rol&ndico, y se abre
en la cisura de Sylvio simulando una segunda rama vertical
de dicha cisura. Por el contrario, cuando es gruesa, tiende h
establecer relacionescon las partes pr6ximas 6 adquiere mayor
interns; en un caso la he visto ofrecer una anast6mosis con F'^
y, en muchos otros, se continiia, sin llnea de demarcaci6n al-
guna, con la mitad posterior del pie, notablementedesenvuel-
ta entonces, y de este modo la parte inicial de F^ figura
una U.

Pie, — ^Es esta la parte que ha sido m&s minuciosamente estu-
diada por todos los investigadores y tratadistas que se han
ocupado de la circunvoluci6n de que trato. Desdeque en 1861,
de8cubri6 el eminente Broca, que en esta regi6n c6rtico-cere-
bral estaba localizada la funci6n del lenguaje articulado,
numerosos hombres de ciencia se han dedicado &observar por
si mismos el interesante^^'^;^^^^^ ope^ndar (comole llamanlos
alemanes), de la frontal 3.*: los cad&verec de los sordo-mudos
y los de los elocuentes oradores, han sido principalmente bus-
cados con af^n, no m&s que para reconocer la indicada regi6n
de su cerebro. Y |cu&ntas decepciones han sufrido estos entu-
siastas amantes del positivismo cientifico! jcu&ntos desencau-
tos, cu&ntas obsesiones y k cu&ntas equivocas interpretaciones
ha dado lugar esased febril, plausible en verdad,pero requerida
de terap6utica, que[evite la ataxia 6 el marasmo! Fuera loco
intento, por mi parte, trasladar aqui un juicio exacto y comple-



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324 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (fl8>

to de todas las observacioues llevadas h cabo sobre este asunto
y de todas las interpretaciones piiblicamente emitidas; los
llmites que forzosamente debe tener esta publicaci6n me lo
impiden, y me oblig'an k diferir aquel paraotra ocasi6n,quiza
no lejana; por hoy solo debo decir que mis impresiones sobre
este asunto, me llevan k entender que sabemos muy poco de
61 y que seguramente no estkn, desde luego, por entero en la
Anatomla del cuerpo humano, ni en la Embriologia y Anato-
mia comparadas, las fuentes de tan interesantlsimo conocimien-
to como supone el hermoso6 inapreciable don de lapalabra.

En cuanto k la forma y dimensionesnohay nada m&s varia-
ble ni mfts individual; sin embargo, podemos citar, como mas
frecuentes, los siguientes tipos en orden de mayor k menor
frecuencia: retangular, en^^, elipsoideo, triangular, lobulillar,
en Z, en W, en U invertida, 6 sea abierta hacia abajo, y en
forma de S. En cuanto k la anchura, siempre menor que laal^
tura, los he visto desde uno k dos milimetros, hasta veinte y
mis; pero dominan m&s los tipos de gran volumen que los^
pequeiios.

El surco diagonal es bastante frecuente pero no constanie:
lo he visto faltar evidentemente en cuatro casos. Muchas veces^
resulta ligado k los surco»y cisuras pr6ximas; en la cisura de
Sylvio es donde con mks frecuencia se abre, (8 por 60), y en-
tonces es cuando Simula una rama supernumeraria de dicha
cisura; en alguna ocasi6n se abre en F* y por intermedio de
6ste, en el pre-rolfindico; y una vez, en fin, lo he visto abierto
por arriba y abajo en la cisura y surco citados: en este case el
pie estaba completamente partido. Ya Eberstaller atendiendo-
a estas variedades, ha interpretado, en mi concepto muy acer-
tadamente, algunas de las formas que ofrece esta parte de la
frontal 3/; pero es lo cierto, que quedan algunas, sin inter-
pretaci6n posible, tales son la triangular de base superior, la
lobuloide, la sinuosa, la ausencia de surco y las formas en Zy
en JF. Por otra parte, la triplicidad formal de las ramas corta&
en la cisura de Sylvio, aunque dependa, como dice Eberstaller,
en muchos casos, de la prolongacion hacia abajo del surco
diagonal, es mks real que aparente, pues yo la he visto profun-
dizar notablemente, en todos los casos observados, bajo la for-
ma de incisura que interesaba toda la corteza de la regi6n del
pie hasta llegar k la misma rama larga 6 tronco de la de Sylvio.



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<e9) Pelaez Tillegas. — circunvoluciones cerebrales. m5

Por fin, el pie es doble, en los casos en que la ralz lo es, y
esto puede interpretarse como un indicio de desdoblamiento
para toda la circunvoluci6n; en cuanto i la simetria de la re-
^i6n que me ocupa, lo mismo que respecto de la morfologia de
la mayor parte de la corteza cerebral, nada mks distante de la
realidad, pudiendo aqui aiiadirseel contraste de que hay mu-
chos casos en los cuales estk notablemente m&s desarroUado



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