Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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dan los pliegues transversales, siendo los mayores el que une 0* con 0* y
la porci6n externa de 0^.

2. Ofrece igual disposici6n que en el niimero anterior, pero 0* y 0*
estdn confundidas y tienen surcos transversales y uno dntero- posterior
muy largo.

3. 0* se continiia FOe^, y con la uni6n de los dos FOe que en este
cnso existe. Empieza en el polo, unida & 0* y 0^,

0* se continiia con FOe\ con la uni6n de los dos FOe y mis atrda
y abajo se anastomosa con T* y 0'. Empieza en el polo unida d 0*
y 0\

0' se continiia con T* y se anastomosa con 0*. Empieza en el polo.

0* se continiia con T* se anastomosa con 0* y T^ y empieza por trea
raices en un surco transversal situado un poco por debajo del polo.

0^ tiene dos raices: una es muy pequefia, parte del polo y se anasto-



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(103) Pelaez Villegas.— circunvoluciones cerebrales. \m

mosa con 0^; otra es muy ancha y nace muy pr6xiroa & 0^ hasta el panto
de parecer una parte de ^sta; despu^s de reunirse.estas dos raices, se
bifarca la circanyoluci6n resultante, y termina por los dos pliegaes
occfpAto-limbicoa que ofrece de ordinario.

0^ es pequefia y tiene bu pliegne cdneo-lfmbico continuo con los and-
logos de 0*.

4. Ofrece en la cara externa un surco notable: es curvilineo, empieza
8 6 4 mm. por.debajo del borde sagital del heraisferio, interesa vertical-
mente 0* y 0' y se contintia bacia abajo y adelante con 0\

0* se continda por delante con POe^ y por detrds y arriba con 0** y se
anastomosa con 0*.

0* nace en el polo nnida & 0^ y O^y camina hacia delante y en su tercio
anterior se bifurca continudndose directamente la rama superior con POe*
y la inferior con una anastomosis existente entre T* y T*.

0' arranca en el polo unida d 0* y se continda con T', despu6s de
anastomosarse con el punto en que 0^ se continda con T\

0* nace en el polo, unida 4 0' y 0"; ofrece un surco transversal cerca
del limite anterior y se continiia eon T*,

0' ofrece la misma disposici6n qde en el niim. 1.

0^ tiene la disposici<5n considerada como normal.

5. 0* nace en el polo unida 6 0* y 0^; en su corto trayecto, queda
completamente unida d 0® y vuelve d unirse a 0*; por delante se conti-
nda directamente con POe^ en el fondo de la incisura sagital de la cisura
parieto-t^mporo-occipital; con POe* en la superficie del hemisferio, y
con 0* hacia abajo.

0* puede considerarse representada de dos modes: 6 por una regi6n
situada por detrds y encima de 0\ arrancando del polo y dirigida hacia
arriba y adentro hasta continuarse con la parte posterior de la cuHa ; 6 lo
que es mds probable^ por una rama de la 0* descrita, continiia con POe*
y con 0'.

0^ arranca del polo, se dirige hacia abajo y adelante, se anastomosa
con O^ y 0* y termina bifurcdndose y uni^ndose d T* y d la fusi6n
de T* y T\

0^ nace unida d 0' y 0* y ofrece luego una bifurcaci6n de la cual la
rama externa se une d T', y la interna, mds ancha, parece formarla
casi por completo hasta el punto en donde reunida con la exierna, se
continiian ambas con T*.

0^ ofrece la disposici6n orJinaria.

0* arranca de 0* y 0* y termina f jrraando dos pliegaes ciineo-
limbicos.

En suma, que respecto de 0\ 0* y 0® ofrecfa este hemisferio, una
disposicidn semejante d la que queda descrita para el niim. 1.

6. 0* se continiia con 0° y POe\



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980 ANALBS DE HISTOUIA NATURAL. (104)

0* Be continda en el polo con 0®, 0' y 0"^, y por delante con el mia
superior de los dos POe* que existen en este caso.

0"* etnpieza en el polo unida A 0* y 0\ se anastomosa por delante con
la primera de las citadas, abraza la convezidad de la parte terminal de
los dos POe* que existen on este caso y tormina nni^ndose con el mds
inferior de estos, en la prof nndidad de una cisura que contintia la incisure
sagital de la parieto-occipital, interrumpida en este hemisferio solamente
por los FOe,

0* es rauy ancha, nace de 0* y se la ve, por una regi6n muy estrecha,
empezar en el polo, ofrecer una porci6n de infleziones y continuarse
con T\

0^ estd nnida d 0^ por una anastdmosis al nivel de la cisura calcarlna.

0* ofrece, aparte del hecho citado en 0\ la disposici6n ordinaria.

7. 0* ofrece la disposici6n ordinaria.

0* parece una rama de 0* continua con POe*,
0* se anastomosa con 0^ y se contintia con T*.

0\ 0\ 0® ofrecen la disposici<5n ordinaria y en ellas 861o es notable
una anastomosis que existe en la cisura •calcarina entre 0^ y 0^.

8. 0\ 0*, 0' ofrecen la disposiciOn ordinaria.

O* s<5lo tiene de notable el eer bifida desde poco despu6s de nacer y
ofrecer una anastdmosis entre bus dos ramas y en el tercio posterior de
las mismas.

0^ y 0° se anastomosau en el fondo de la cisura calcarina.

9. 0', 0*, 0*, 0' y 0^ ofrecen la dispoaiciOn ordinaria por su origen
y termiuaci6n. De 0' puede decirse lo mismo en cuanto d su origen, pero
por lo que respecta & su terminaci6n, se continda solamente con T^,
0^ y 0*^ se anastomosau en la cisura calcarina. Los surcos 0' y 0* se
anastomosan hacia delante, seccionando la base de 0* y contribuyendo d
la formaci6n de la cisura t^mporo-occipital inferior.

10. 0* ofrece la disposici6n ordinaria.

0* nace en el polo, se desJobla poco despu^s, se extiende por casi toda
la cara externa y toma aspecto lobulillar.

0^ nace en el polo y poco despu^s se bifurca y continda con una raiz
de T^ y con dos rafces de T*,

0\ O" y 0® ofrecen la disposici6n ordinaria.

11. Ofrece todo el 16b ulo la disposicl6n ordinaria.

12. Sdlo ofrece dos circunvoluciones extemas, 0* y 0' conformadas
como de ordiuario. 0* es pequefia y no llega al polo, y 0^ se prolonga un
poco por la cara externa continudndose con 0* y O* por detrds del limite
posterior de 0'.

13. Estd conformado como en el niimero anterior, pero 0' es todavfa
mds pequefia y 0* se contimia con T* y con la circunvoluci6n Hmbica.

14. 0\ 0^, 0*, 0' y 0® ofrecen la disposicibn ordinaria. 0' es bifida



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(105) Pelaez Villegas. — circunvoluciones cerebbales. 8oi

y continua por una de sua ramas con T* y jP y por otra con T^, I-a cisara
calcarina se ofrece en linea curva, convexa hacia abajo.
15. Ofrece la disposicidn ordinaria.

16 (nifio). 0* y 0^ ofrecen la disposicidn ordinaria. La ciaura calcarina
divide el polo.

0* se une por una anastdmoais vertical muy gruesa con 0', forinando
as! el labio posterior del surco parieto-occipital existente en este caso ; en
«1 fondo de este surco se contini!ia con POe*,

0' nace en ambas mitades del polo por dos raices , superior ^ inferior:
anibas confluyen adoptando el tipo lobulillar y despu^s de anastomosarse
con 0* termina en la anastomosis citada para 0*.

0^ es muy grnesa, forma con T^ el lobulillo fusiforme que en este caso
resulta exagonal, y se anastomosa con 0'.

0^ es muy gruesa y forma parte de las caras inferior 6 interna del
bcmisfcrio.

17 y 18. Tienen nn polo en el que se observan bien distintamente
dos surcos, el mds alto separa ^ de 0® y el mds bajo corresponde d la
cisura calcarina que blende por completo la regi6n polar. Ademds, es
visible en la cara inferior otro surco oblicuo que separa dos rafces que
ofrece 0*. Por fin, 0*, 0* y 0' forman un lobulillo en la cara externa.

19. Hay un surco longitudinal en el borde sagital del bemisferio, pero
no alcanza hasta el polo: ninguno de los otros surcos del 16bulo tampoco
alcanzan al polo; la cisura calcarina tiene la forma de un dngulo abierto
bacia abajo. 0* es pequefia y conformada de un modo semejante al indi-
oado para los niimeros 12 y 13: ocupa el seno del ingulo diedro formado
por 0* y 0^ que estdn dispuestas como de ordinario.

0* se une al principio de T' y se anastomosa con 0*" formando el labio
posterior del surco tOmporo-occipital extemo que existe en este caso.

0* es muy corta y ancba: se une d T^ y 0* y forma el labio posterior
del surco t^mporo-occipital inferior que existe en este bemisferio.

0* ofrece la disposici6n ordinaria.

20. Ofrece la dispo8ici6n ordinaria.

21. 0* es doble. Su parte stipero-anterior, se continiia con POe^ en
el fondo de la incisura sagital y por encima y detrds con 0* y el pliegue
adpero-interno de Gratiolet. Su porci<5n f nf ero-posterior , se continiia
con POe* y la parte posterior de 0®.

0* es doble: su porci6n superior se continiia con POe^ en el fondo de
la incisura sagital , que todavia alcanza d este nivel ; y su porci6n inferior
se anastomosa con 0' y ^e continiia con T*.

0» se continiia con T* y T\

0*ee continiia con T^ y 16b ulo Hmbico, en la parte correspondiente d
la circunvoluci6n del bipocampo.

0^ ofrece la disposicidn ordinaria.



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382 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (106)

0^ estd divldida en dos partes , anterior y posterior , que asemejan do9
circunvolaciones distintas.

En sama, que son dobles 0», 0* y 0* y que pueden, por tanto, admi-
tirse sin reparo, hasta nueve circunvoluciones occipitales.

22. Of rece la disposicida ordinaria: 861o es notable el que 0^ se conti-
nda linicamente con T* y el que bay una anastdmosis entre O* y 0^

23. Of rece caracteres simios muy acentuados y son en ^l niuy inde-
pendieiltes las seis circunvoluciones, exceptudndose la continuaci6n com-
pleta de 0» y 0».

24. La cisnra calcarina hiende por completo el polo. Existen cnatro
surcos trans veraales interesando solamente 0* y 0^,

0\ O^y 0^ estdn dispuestos como en los niimeros 12 y 18.
0' nace por tres rafces en la mitad inferior del polo y se continiia
con T* en su arranque del lobulillo angular.
0* es ancha y continua con 0* y T*.
0^ of rece la disposicidn ordinaria.

25. ', 0', 0* y 0® ofrecen la disposicidn ordinaria.

0^ se coDtiniia exclusivamente con T^ y se anastoniosa con 0^.
0* se anastoniosa con 0^ y 0', formando con esta liltima el labio pos*
terior del surco ocdpito-temporal inferior que existe en este caso.

26. Ofrece la di8p08ici<5n ordinaria: solo 0^ se continiia con T* y T*.

27. Oftece aspecto polilobulillar y es dificll, por lo inismo, precisar la
correspondencia de cada una de bus regiones con las seis circunvolucionea
de la disposici6n ordinaria. Tiene una porci6n de surcos , entre los cuales
merecen mencionarse los siguientes: l.o uno en forma de S que separa lo
que parece representar O^^y 0* de lo que parece representar 0*; 2.** otra
entre lo que parece representar 0' y lo que parece representar 0*" y 0';
3.® otro en el espesor de lo que parece 0'; 4.** la cisura calcarina; todos
estos cuatro surcos alcanzan hasta el polo donde se reunen, dando 4
aquel el aspecto pentdfido. Hay ademds un surco v^rtico-transversal que
interesa OSO^yO'y estd situado muy cerca del nivel correspondiente
A la cisura parieto-occipital. La continuaci6n hacia delante de todas las
circunvoluciones occipitales. se hace como de ordinario.

28. Es sencillo: la cisura calcarina alcanza al polo dividi^ndolo por
completo.

0* es m&a baja que de ordinario y estA separada de 0^ por un surca
que corre por lo mds alto de la cara externa.

0* ofrece la di8posici6n ordinaria.

0' y 0^ estdn confundidas en la mayor partevde su trayecto, pero se
separan en el seuo de FOe* que aparece como surco t^mporo-occipital
externo prolongado por la cara inferior, y terminan en el fondo mismo de
ese surco, continudndose respectivamcnte con T*, T' y T*.

' se comporta como de ordinario.



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(107) Pelaei Villegas. — circunvoluciones cerebrales. mb

0^ 86 eztiende por la cara externa, segiin queda indicado al hablar de 0* .

20. Ofrece la di8po8ici6n ordinaria excepto en los detalles aignientea:
la dsara calcarina divide elpoU>;0*yO'§e anastomoaan; 0^ f 0*^ tam-
bi^n 86 anaatomosan y la cufia es muy peqaefia.

80. £8 homotipo del anterior. Tiene drcnnvolaciones mds eztenaas y
el polo 68 trifido. La cisura calcarina ofrece on pliegae anaatombtico en
8u fondo.

0* y 0* estdn confandidas en la mayor parte de sa extensi6n 8epardn-
dose 861o en el momento de continuarse con los FOe» Entre ^ y 0^ existe
nn surco que ocnpa lo mda alto de la cara extern*.

0^ Be continiia con T*. »

0' se anastomosa con 0* y 0®.

0° 86 estiende por la cara externa.

81. La cisura calcarina ea nna linea cnrya c6ncaya hacia aba jo y
alcanza hasta el polo baci^ndole doble. £1 aspecto de todo el 16bulo ea
lobalillar.

0* 86 bifurca y ambaa ramas ae contintian con POe*.

0^ estA confuudida en parte con 0^ se bifurca como ^sta y se continiian
8UB doB ramas con T'.

0* 86 bifurca tambi^n y se continiia con T' y T\

O^estdunidadO".

0* y 0*^ ofrecen la disposicidn ordinaria.

32. Ofrece una di8po8ici<5n sencilla pero algo diferente de la ordinaria.
£n ^1 existen los siguientes surcos: l.o uno que continiia al interparietal
entre * y 0', llega hasta el borde saperior de la cufia y segraenta d esta
en dos porciones; 2.** el que separa 0' de 0', que se prolonga entre las
ramas de FOc\ qu^ ofrece dos en este caso y se bifurca luego por detrds
y debajo del lobulillo angular formando surco t^mporo-occipital ezterno.
3.^ otro semejante d un dngulo de 90^ abierto hada delante, el cual inte-
rena d 0* y 0®.

£n lo demds, este 16bulo ofrece la dispo8ici6n ordinaria, si se exceptiia
cierto indicio de duplicatura que tiene 0^ la continuaci6n de 0' con T*
y T' y la tenninaci6n aparente de 0* en un surco t^mporo-occipital
inferior que existe eo este caso.

88. £1 polo es doble por la prolongaci6n de la cisura calcarina.
0* y 0^ ofrecen la di6po8ici<5n ordinaria.

0' se anastomosa con 0* y 0*.

0' tiene tendencia al desdoblamiento, se anastomosa con 0* y 0* y se
continiia con T*.

0* casi no existe: empieza por una punta muy afilada en la mitad de la
cara inferior del l6bulo y en el fondo de un surco que separa, por detrds
de ella, 0' de 0'.

0* 68 lobulillar.



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384 ANALES DK HISTORIA NATURAL. (108)

34. Of rece la disposicidn ordinaria.

36. Tiene el polo por la prolongacidn de la cisura calcarina qae es c6n-
cava hacia abajo y a6\o ofrecen completa individualizacidn 0\ 0'' y 0^.

86. Ofrece la disposicidn ordinaria.

37. Ofrece en la cara externa tres circunvoluciones casi yerticalmente
dispuestas. La cisura calcarina tiene forma de S. El polo resolta doble por
un surco que separa 0* y 0*.

0' ocupa el horde superior del hemiaferio y se continiia con 0^ y
con FOe^ por el intermedio de la incisura 0^ poes eata se prolonga por
delante de la verdadera 0* y no s61o se continiia con el citado FOe^ sino
con todo lo apreciable en la cara externa del l6bulo.

0* no es ^ntero- posterior, sino conc^ntrica d 0* y situada por detrds
de ella y yerticalmente en la cara externa del 16bulo.

0' se dispone de igual modo que 0* y esti situada por detrds de ella.

0* y 0' ofrecen la disposici6n ordinaria y 0® se prolonga por la cai*a
externa, segiin queda dicho.

38. Las tres primeras circunvoluciones son cortas y empiezan en una
de las mitades del polo que estd seccionado por 0^; las otras tree son
mds largas 6 independientes. La cisura calcarina es casi horizontal, ligera-
mente curva y abierta hacia abajo.

* es pequeila y conf undida por completo con la cufia.

0* se bifurca: la rama superior se contiuda con 0* y 0® y la rama infe-
rior con FQe* como es de regla.

0', 0* y 0** ofrecen la disposici6n ordinaria.

0® resulla formada por la prolongaci6n de FOe\ 0* y 0* y ofrece en
la parte mds anterior 6 inferior, una superficie triangular independiente,
aunque pequefia, y comparable con una cufia miniiscula.

39. * forma parte de la cara interna del hemisferio y aparece conf un-
dida como de ordinario con 0' y FOe^,

0* describe dos flexuosidades y se continiia tambi^n con P0«*.
0^ se continiia con 0*. F0«^ y T^.
0* es doble.

^ figura un codo que corresponde d lo mds alto de la cisura calcarina
y ocUpa en totalidad la cara interna.
0^ ofrece la dispo8ici6n ordinaria.

40. La cisura calcarina segmenta el polo y ofrece dos ramas verticales
incluidas en el espesor de la cufia.

0* parece una parte rectangular de la cufia prolongada por la cara
externa, pero estd separada de ella por un surco sinuoso y unida d ella
por detrds y delante del mismo.

0* se bifurca por delante y se continiia con FOe* y T*.

O' y 0* estdn confundidas y se continiian con T*.

0^ y 0^ ofrecen la disposici6n ordinaria.



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(109) Pelaez Villegas.— circunvoluciones cerebrales. aes

41. £1 polo 68 bffido porque la cisura calcarina. c^ncava baciaabajo, se
proloDga hasta ^1.

O*, O', O* y O', ofrecen la di8po8ici6n ordinaria.

O* eeU ocapando el mismo horde saperior del hemisf erio : ea, por
tan to, muy estrecba.

O® 68 cuadrildtera.

42 (oifio). La cisura calcarina se proloDga basta el polo y ea ainuosa.

O * 68 pequefiisima y dispuesta como de ordinario.

O* 68 peqaefia, se continiia con la cofia por an extremo posterior, es
algo oblicaa por lo tanto , y se oculta por su extremo anterior en el surco
parieto-occipital existente en este caso.

O' 68 gruesa, empieza en la punta inferior del polo; ocupa casi toda la
cara externa del 16bulo occipital, esti surcada, yerticalmente , por una
incisura paralela & la perpendicular externa y se confunde en parte
con O*, terminando como de ordinario.

0\ O'^ y O®, ofrecen la disposicidn ordinaria.

43. Ofrece la dispo8ici6n ordinaria.

44. No tiene de notable mds que la bifidez de su polo debida d la dis-
posicidn de la cisura calcarina y que sus circunvoluciones son todas tor-
tuosas y muy surcadas.

45. (Homotipo del 44.) £1 polo es bifido pero no por la cisura calcarina
sino por el sqtco existente entre O' y O*.

46 y 47. (Homotipos.) I^a cisura calcarina es angulosa, abierta hacia
atrds y prolongada basta el polo prodnci^ndo la bifidez de ^ste.

O* 68 doble en el lado izquierdo y termina por cada una de sus ramas
en un FOe; en el lado derecbo es una rama de una circunvoluci6n angular
conc^ntrica d otra formada por la parte p6stero-extema de la cufia y O'.

O* en el lado izquierdo se contintia con T^ y en el derecbo es la rama
inferior de la circunvoluci6n angular citada en O*.

O' en ambos lados se continiia con 7^' formando un arco semejante
al FOeK

0*nac6 en O'.

O' y 0° ofrecen la disposici6n ordinaria.

48 y 49. (Homotipos.) £1 polo es trifido por la prolongaci6n basta ^)
de la ciaura calcarina que es sinuosa y por un surco intermedio & O^y O^,
pues O* nace en O^.

O ' es muy pequefia y nace en la mitad anterior del borde superior de
la cufia. «

O* nace tambi^n en la cufia (mitad posterior del borde superior) y se
continiia despu^s de algunas inflexiones con O"* y FOe*.

O' es decidldamente ^ntero-posterior, aunque mds en el lado izquierdo
que en el derecbo. £n ^ste, forma un codo conc^ntrico & FOe^ y , en una
y otro lado se continiia directamente con T*.



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aBB ANALES DE HISTORIA NATURAL. (HO)

O* nace en O''; A la derecha forma parte del lobulillo fusiforme y 4 la
izqnierda seconfuDde tan notablemente con T^ que no puede distinguirse
tal lobulillo.

O^ es Buraamente ancha, con mucha tendencia al deadoblamiento y
ofrece en bu cola dos ramas bien distintas; al continuarae como de ordi-
nario en el lobulillo limbico.

0° ofrece la dispo8ici6n ordinaria*

50 y 51. (Homotipos.) Tiene el polo bffido por la prolongaci6n hasta 6\
de la cisura calcarina: ^ta ea angular y abierta hacia aba jo. A la indsura
eagital, contluyen una porci6n de inciauras labradas en la cara externa y
borde superior del hemisferio, las cuales forman un todo comparable d
utia estrella de diez radios. Las circunvoluciones son fiezuosas 6 indepen-
dientes en su mitad posterior.

O* es muy ancha y larga en el lado derecho, continudndose en los dos
lados con r» y T\

O*, 0\ O', 0*y O^ ofrecen la disposici6n ordinaria.

52 y 63. (Homotipos.) £1 polo es bifido por la prolongaci6n de la cisura
calcariua. Las circunrolucioneh extemas son bastante independientes y
lobulillares.

O* en el lado derecho nace en la mitad anterior del borde superior de O^.

(P en el lado derecho nace por detrds de O^ continudndose tambien
con O®.

O^ 0\ O* y 0°, tienen la dlsposicidn ordinaria.

64 y 55. (Homotipos.) El polo, es trifido, por la prolongacic^n hasta 61
de la cisura calcarina y por la de un surco que separa O^ de O* & la
derecha, y dos raices que tiene 0\ ^ la izquierda. La cisura calcarina es
angulosa d la izquierda y rectilinea & la derecha. En ambos lados existe
nn O' que tiene una porci6n posterior, paralela 4 la cisura parieto-occipi-
tal; O^ es estrellado, y de esta doble disposici6n resulta una porci6n lobu-
lillar al nivel de la punta del 16bulo y la independencia de las tres circun-
voluciones externas por delante de aquella.

66. £1 polo es bifido por la prolougacidn hasta 61 de la cisura calca-
rina. O", OK O* y O' nacen de una de sus puntas; O* y O* de la otra, y
0\ O* y 0» son bifidas.

67. El polo es trifido por la prolongaci6n hasta 61 de la cisura calcarina
y de un surco supernumerario. La cisura calcarina es casi rectilinea y se
bifurca por detrAs y delaute en forma de doble T,

O* nace en la mitad anterior del borde superior de la cufia.

O* nace en la mitad posterior del borde superior de la cufia; se anasto-
mosa con O^ 6 inter viene de este modo en la cons1jtuci6n de un surco
t6mporo-occipital extemo que existe en este caso. Esta hendida por un
surco vertical que existe detrds de FOe* y que en parte parece continua-
ci6n de el del seno de FOe^.



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<iii) Pelaez Villegas. — circunvoluciones cerebuales. i6?

O' 86 anastomosa con O'.

O* es sumamente gruesa y lobulillar en su origen.

O' nace de la punta inferior del I6ba1o.

O* nace en la punta superior del 16balo.

68. £1 polo es bifido porque O^ se prolonga por detrds de la extremidad
posterior de O* y se continiia con O*. Los dos tercioa posteriores de la
cara externa tienen aspecto bilobuHDar con tres circunvoluciones cad a
ono, pues ademds de los surcos normales, existen otros dos v^rtico-
transversos que dividen toda esta regi6n en dos porcionee. La cisura calca-
rina es cdncara hacia abajo y no llega al polo.

69. Ofrece la di8po6ici6n ordinaria.

60. £1 polo es bffido por un surco supernumerario vertical; las circun-
Yoluciones son todas independientes y la cisura calcarina es c6ncava
hacia i^bajo.

Fig. 95.




Cerebro visto por su lado derecho. El pie de F^esik confundido cod la extremidad

inferior de Pa. El surco diagonal se abre en la rama corta ascendente de la cisura de

Sylvio que & su vez se continua^con el surco pre-roldndicb.

Deducciones.—AX ocuparnos de la cisura parieto-temporo-
occipitatl, ya quedo indicado el verdadero llmite anterior del
16bulo occipital, pues, k nuestro juicio, no es tan dificil seila-
larle como han pretendido los tratadistas. Las observaciones
de Schwalbe que sobre este asunto hemos podido comprobar
varias veces, autorizan para senalar el llmite externo 6 cisuras
parieto-occipital exteraa y t^mporo-occipital externa; y en la
cara inferior, la observaci6n de varios casos en que era evi-
dente la cisura t6mporo-occipitaI inferior, permiten completar
la extensa linea que sirve de limite entre los lobulos occipital,,
parietal, temporal y llmbico.



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96S ANALES DE HISTOIUA NATUKAL. (H'-i)

Es un 16bulo el occipital que en nuestro concepto no debe
consider^rsele con el caricter de tan accesorio y de tan reciente
aparici6n filog^nica como es mirado por niuchos tratadistas.
De una parte, lo que hemos visto sobre el cerebro del hombre^
permite aseg-urar que este lobulo es bastante complejo en
muchos casos, y que en ellos dista mucho de ofrecer la dispo-
sici6n esquem&tica caracteristica del cerebro simio y de los
cerebros humanos de tipo sencillo 6 de circunvoluciones inde-
pendientes; y, en segundo lug'ar, nuestras observaciones ante-
riormente publicadas (1), nos inclinan k la opini6n de Bene-
dikt sobre la filogenia del lobulo occipital. Segiin el citado
autor, el referido 16bulo no es patrimonio exclusivo de los
antropoides y del hombre; existe, por el contrario, en casi
todos los mamlferos con circunvoluciones cerebrales, y si en
ellos se.ha negado su existencia es por una err6nea asimila-
ci6n de los detalles morfol6g:icos del cerebro de los cuadriipe-
dos al cerebro de los cuadrumanos.

Convienen con estas ideas filog'6nicas los datos ontog^nicos
que deberaos k las minuciosas y valiosisimas investig^aciones
de KOlliker y His, segiin las cuales, en los puntos mismos en
que mfis taTde aparecerdn las cisuras perpendicular interna y
calcarina, se ven desde el segundo mes intrauterino cisuras
primitivas que bosquejan aquella y permiten sostener que el



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