Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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alto Amazonas, visitada por nosotros. Dicho ejemplar Uego &
manos del sabio Director del Museo de Berlin en un estado de
perfecta conservaci6n; raostraba el carActer indicado por
Wagler; consult6se entonces el individuo tipo de su g6nero;
hall6se en 61 igualmente dicho car&cter, y corao resultado del
estudio individual y comparativo de ambos, M. Peters ley6 en
27 de Febrero de 1862, ante la Real Academia de Berlin una
Memoria interesantisima publicada en las mensuales de ese ano
(p. 144), en la cual se restablecia el genero de Wagler, distin-
gui6ndole al propio tiempo dos especies: una representada en
el ejemplar encontrado por Spix, el H. sciitatiis; otra nueva,
cuyo tipo era el individuo hallado por Wagner, el B, fascia-
hcs, Mas k consecuencia de un nuevo examen atento y minu-
cioso del ejemplar antiguo y de las variantes que introducia
en el grupo los caracteres de la nueva especie, la primitiva
diagnosis gen6rica hubo de sufrir reformas de importancia,
debiendo en rigor considerarse por ellas como autor del g6nero
HemiphractiiSj tal como hoy corre en la ciencia, k Peters mas
bien que k Wagler; no lo cree asi el autor de la memoria
antes citada, sin duda en obsequio de la sinonimia que tantas
pruebas de discreci6n como 6sta necesita.

La caracteristica del genero Hemiphracim segiin Wagler,
era como sigue:

Caput ingeiis, dimidiuru corporis loiigitudine occupants, pecioie
latins et ex nnico quasi osseo durissimo compossitum; occipvt
siiiuatum, ad latera profxindi excisum ibique in angnlum ty^n-
panum recipiem; dentes in utraque maxilla somiorum culmuni
innati; eomm primus ntrinque mafidibula reliquis longior; den-
tes palatini trigoni; lingua orbicularis integerriina, bast tota
affixa; nares supers in parta prominentia ossea sita; palpebra
superior elata, conica (America) (1).

l\) Sytt. der Amph , p. 201-5.



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<3) Espada.— EXAMEN DESCRIPTIVO DE LOS HBMIPHRACTUS. 381

La que le asigna M. Peters, es 6sta:

<^Cabeza cubierta con un broquel excavado posteriormente
en forma de arco, rodeando como un anillo las 6rbitas y esco-
tado en ambos lados para recibir las grandes membranas del
timpano; lengua entera, redonda 6 acorazonada, fija todo
alrededor; dientes en el vomer y en los palatinos; mandibula
superior con dientes soldados; mandibula inferior con dientes
implantados, de los cuales los anteriores de cada lado son los
m^s grandes; cornetes de la nariz y trompas de Eustaquio
muy anchos; cuatro dedos en la mano, un poco achatados,
enteramente libres 6 reunidos en su base por una membrana
natatoria; dedos de las manos y de los pies provistos en su
extremo de discos adhcrentes; sin par6tidas; ap6fisis transver-
sas de las vertebras sacras delgadas. Esternon alargado pro-
longado, armado de un manubrio. (Con un ap^ndice en forma
dp mango.)

Anade k continuation que los pj^rpados son blandos y levan-
tados en punta solamente en una de las especies y que entram-
bas Uevan un pequeno ap^ndice cutaneo puntiagudo en la
extremidad d^l hocico. Indica adera&s, que en vista de la im-
portancia que dan al g^nero su sistema dentario y la estructura
de la cabeza, debe elevarse al rango de familia con el nombre
de TIemipkractida* dentro de la seccion de las ranas arb6reas
(OpistkogJossa platydactyla) establecida por Giintlier en los
Pvoc. of the ZooL Soc, 1858, p. 339-348, y en su catAlogo de los
anfibios saltadores del Museo britt\nico, publicado el ana
de 1858.

La coleccion de Hemiphracius acopiada en iiuestro viaje al
Pacifico, y que atendida la rareza de estos batracios y lo que
en la clase suponen, bien puede calificarse de preciosa, 6 mu-
cho me engaiio 6 ha de dar todavia k ese grupo un interns
superior al que hasta ahora ha tenido. Cu^ntanse en ella cua-
tro ejemplares del II, scuiatus, dos adultos y dos j6venes de
edad diferente, y cinco distintos de dicha especie, entre los
cuales he llegado k descubrir cuatro nuevas, k mi juicio con
suficientes rasgos comunes para formar g6nero aparte: en
suma, nueve ejemplares, cinco especies y dos g^neros, ele-
mentos que ya permiten estimar con mfts acierto el valor res-
pectivo de los caracteres propios de este grupo y establecer
sobre base mfts ancha la categorla que le corresponde. Expon-



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8t2 ANALKS DE HISTOKIA NATURAL. (4)

dr6 de la manera mfis clara y metddica que se me alcanza, el
fruto de mis tentativas con ese objeto.

El haUttis extraiio peculiar de los Hemiphractus, depende
principalmente del contraste producido por una enorme cabeza
unida k un cuerpo esbelto, & veces enjuto 6 de regulare«
proporciones y dotado de extremidades largtts, delgadas, como
por lo g-eneral se observa en las Hylas. No contribuye poco k
esa fisonomfa la forma y dimensiones de aquella, m^s ancha
siempre que el pecho, tan larga por lo menos como la mitad
del tronco y en casos tanto como todo 61 y con la nuca exten-
dida hacia atr^s profundamente escotada k manera de media
luna y acabando k uno y otro lado en dos cuernos prolonga-
dos, piramidales y agudos.

En rigfor, la estructura de la caiavera de los Hemiphractus
no es nueva entre los batracios, aunque sus partes exteriores
aparezcan con formas originales y raras; los Caliptocephalvs,
los Trachicephalus, Brachicepkalus, PyxicephahcSj Pelohates pre-
sentan en la suya alg:unas de sus partes conformadas de igual
suerte; los Ceratophrys y Trigonophrys y especialmente el Otih'
phus margariiifer (Oxyrhinchiis proboscideus), la tienen esen-
cialmente constitulda de la misma manera, diferencifindose
tan s61o en que los dos primeros deben su extraordinario volu-
men al desarrollo desmesurado de los huesos de la cara, mien-
tras que en los Hemiphractm son los huesos del crftneo los que
contribuyen k agrandarle, sin que por eso se entienda que asi
en los Ceratophrys y TrigonopJirys como en los Hemiphractm
todos los huesos del armaz6n cefMico no concurren con modi-
fieaciones notables k la forma g^eneral. Pero asi y todo el estu-
dio de esa regi6n esquel6tica en los Hemiphractus interesa
sobremanera y suministra excelentes datos para su caracteris-
tica y en general para la o^teologia comparada de los ba-
tracios.

La substancia 6sea de que se compone es durisima, com-
l)acta, homog"6nea y trasliicida, especialmente en los hordes
de las crestas y eminencias que suelen accidentar las articu-
laciones y l&minas exteriores de los huesos, de las cuales las
que por su reuni6n componen la superficie del crftneo y de la
cara ofrecen siempre una labor fina, menuda, apretada, regu-
lar y semejante en pequeno k la que forman los hoyuelos de
un dedal. Dichas crestas y hordes de aristas rectas unas



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<S) Espada.— BXAMBN DBSCRIPTIVO DB LOS HBMIPHRACTUS. 3^

veces, curvas 6 sinuosas otras, presentan coinunmeute el filo
mellado con escotaduras 6 ranuras diminutas y poco profuu-
das, ya irregulares, ya equidistantes 6 iguales; en cuyo lilti-
mo caso los espacios enteros que dejan entre si son redondea-
dos 6 granulosos 6 imitando en conjunto un cordoncillo.

Los cambios 6 diferencias m&s principales que en su figura
y conexiones ordinarias experimentan los huesos, cambios y
diferencias no muy dificiles de reconocer, gracias & la delga-
dez de la piel, aplicada ademis en mucha parte sobre todos
ellos, son los sig-uientes:

Los maxilares est&n dilatados en sentido vertical y su borde
superior se suelda posteriormente con las dos ramas anterio-
res del timp&nico 6 cuadrado; hacia el medio, con el palatino
inmediato, y anteriormente, con el extremo superior de las
prolongadas ap6fisis ascendentes de los intermaxilares, sin
perjuicio de las articulaciones que ordinariamente presenta
en sus extremos con el timpinico 6 intermaxilar respectivos.
Estos huesos asl reunidos contribuyen k formar la mitad
externa del contorno circular de la cuenca orbitaria que pro-
tege inmediatamente el hemisferio inferior del globo del ojo i
contar de las comisuras de los p&rpados. Los nasales se ensan-
chan posteriormente para seguir formando, junto con el borde
iuterno y superior del etmoides, parte del circuito interior de
la cavidad orbitaria hasta encontrarse con los frontales, dila-
tados de un modo extraordinario y convertidos en una extensa
placa, cuyo canto externo, avanzando hacia el centro de aque-
lla cavidad y reduciendola m&s y m&s, se acerca, y i veces se
suelda, k la parte anterior de la rama horizontal del timpauico.

Los palatinos, modificados al tenor de los huesos en que se
apoyan y en relaci6n con la anchura de la boca, Uevan ade-
m&s aristas robustas, cortantes y levantadas, las cuales imitan
en relieve sobre la parte anterior del paladar la figura de

dos VV( >. y^ jtendidas y opuestas por el vertice, pero sin

que los trazos, colocados uno delante y otro detr&s de los agu-
jeros de los cornetes nasales, Ueguen i tocarse. De semejante
disposici6n resulta: una arista transversal interrumpida en el
medio y prolongada hasta el mismo borde interior y dos obli-
cuas que parten de aquel punto dirigidas hacia adelante y
hacia afuera.



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t8l ANALES DK HISTORIA NATURAL. (6)

El hueso timpinico, con su desmesurado desarrollo y anor-
males proporciones, es el que mis contribuye k darfi la cabeza
de los Hemiphractus su fisonomia caracteristica. El v&stag-o
(6 rama) vertical (6 descendente) de ese hueso en el extremo
libre 6 inferior y punto de articulacion con el maxilar, pre-
senta una ap6fisis laminar que ocupa el Angulo agudo forma-
do por ambos huesos al articularse. Una expansion anilogti,
pero m&s desarrollada, dilata hacia adelante y hacia abajo
dicho vistag-o 6 rama en su extremo superior y punto de
union con el vistag'o horizontal; esta lamina llena el ing-ulo
recto comprendido entre dichos v6stag"os y se dirig^e de arriba
abajo en busca del maxilar; su borJe antero-superior se ade-
lanta hasta soldarse con los huesos que ya he dicho forman con
el maxilar el contorno exterior de la cuenca orbitarla. La rama
horizontal del timp/inico, dispuesta con respecto a la vertical
como el trazo superior de una T, forma una arista saliente
que corre desde el extremo de su ap6fisis posterior hasta la
comisurii de los parpados; un surco ma.s 6 menos hondo la
separa a veces de la otra rama. La apufisis posterior, que por
lo general en los anuros es deprimida como una espAtula y
subtriang-ular, en los Ilemiphractm se prolonga hacia atn'is de
un modo considerable; desarr61lanse en ella tres grandes face-
tas: una horizontal, que se continiia en el piano superior del
craneo y dos verticales reunidas posteriormente en un angulo
ag-udo, cnya arista termina por arriba en la punta de la apofi-
sis; la faceta horizontal y la lateral interna pasan sobre la
cnvidad orbitaria como el arco de un puente y se articulan 6
sueldan k lo largo del borde externo del frontal y con el parie-
tal <i con este hueso y la parte posterior del otro solamente (1).
La margen anterior de la faceta horizontal constituye por si
sola, 6 k medias con la del frontal, el contorno posterior de la
cuenca orbitaria y el Angulo diedro de filo curvo que resulta
del encuontro de esta faceta con la lateral interior, representa



(1) El O'iJoph'is mar<;ni'iit'/er (\e Cuy'iPT (Oxyrhynchns proboscideits) especie muy
conocida, por lo cunl a'lido 'S elbi preferentemento, ofrece una estructura analog en
la porcioD dntero superior del timp nico y en los frontales; estos pasan sobre lafr
6rbitas y se sueldan al limp 'mico, el cual ea su horde externo forma una cresta muy
levantada; debnjo de elUi y al lado de la cara est in las aberturas anteriores de la
cuenca orbitaria; la posterior corresponde tambi6n a' ajrujero timplnico occipital, d©
que dc-pu^s se hablara y que igualmeate r»xiste en los Hemhthf actus.



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■(7) Espada. — EXAMBN DBSCRIPTIVO DE LOS HEMIPHRACTUS. 865

i cada lado de la nuca un tercio del seno profundo y arqueado
en que esa regi6n posterior de la cabeza termina; el tercio
intermedio estk formado & expensas de la cresta lambdoidea
<jue llevan los parietales, saliente, cortante y volada por cima
del occipital, cuyos extremos se sueldan por completo k las
facetas horizontal e interna del timp&nico y cuyo filo se conti-
nda en la arista de las mismas. De este modo la canal 6 larga
fosa abierta en que termina por detr&s sobre las temporales, la
gran cuenca orbitaria de la mayor parte de los Anuros, en
especial los Raniformes 6 Hileformes, queda convertida en un
agrijero redondo de gran di&metro que pudiera llaraarse tim-
p&nico occipital, por el sitio que ocupa entre el agujero de este
hueso y el timpano; 6rgano que k causa de la excesiva longi-
tud y marcado relieve de las ramas del hueso que le sostiene,
aparece incluido en ellas de una manera m&s manifiesta que
en los otros batracios. Pero esta disposici6n no es peculiar y
caracteristica de los Hemiphractus: en los Ceratophrys y Tngor
nophrys y en algfunos Bufoninos es asimismo aparente, y basta
que la membrana timpinica sea distinta del resto de la piel
-delgada que cubre la cabeza y enjuta la reg*i6n par6tica, para
que en cualquier anuro pueda observarse aquel 6rg'ano ocu-
pando el lugar que le corresponde.

Las ramas de la mandlbula son arqueadas; al cerrar la boca
se aplican exactamente k los hordes libres de los maxilares
arqueados tambi^n y c6ncavos.

Desde muy j6venes presentan ya los EemiphracUcs todos los
accidentes caracterlsticos de los huesos de su cabeza. En las
colecciones de nuestro Museo hay dos individuos que cuentan
muy pocos dlas de su Altima edad larvaria y en ellos pueden
verse ya las crestas, protuberancias y depresiones desarroUa-
das y conformadas como en la edad adulta. Creo que esta cir-
cunstancia le distingue de los BufoSy Hylas y Ranas, en las
cuales el desarrollo de las protuberancias y crestas 6seas
corresponde al desarrollo del individuo, not&ndose de una
edad k otra tales diferencias, que Spix, por ejemplo, s61o con
una especie, el Btcfo margaritifer (Otilophus Tnargaritifer) hizo
cuatro: el B. ^taricus, el nasulns, el acuiirostris y el probos-

Lo verdaderamente curioso y excepcional aparte de la forma
cfxterior del cr&neo, en los HemiphractuSy consiste en su siste-

ANALB8 DB HIST. NAT.- XXVII. 25



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886 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (^

ma dentario, distribuido sobre los maxilares 6 intermaxilareSy
vomer, palatines y mandibula; para encontrar un ejemplo de
esta clase es necesario descender & la inmediata de los peces,
y seguramente esas armas formidables unidas i su enorme
boca, anchas fauces y robustos maseteros ban de hacer de los
Hemiphractus una especie de fieras de los batracios arb6reo8.
La figura, naturaleza 6 inserci6n, no son las mismas en todos-
los dientes. Los maxilares 6 intermaxilares ocupan sus corres-
pondientes alv^olos, abiertos en la cara externa de dichos-
huesos y muy cerca del borde, est&n soldados k las paredes de
aquella cavidad y son c6nicos, finos, agudos, transparentes,
encorvados hacia adentro de la boca y los m&s anteriores un.
poco inclinados hacia la sinfisis intermaxilar.

Los que lleva la mandibula no tienen cavidad propia
(alv6olo); separando el labio se ve claramente que forman con
el hueso un todo continuo, y mis que dientes parecen las-
puntas aguzadas y triangulares que resultarian al mellar con
regularidad un filo cortante; sin embargo, esas puntas no tie-
nen el aspecto y la consistencia de la materia que constituye
el hueso de la mandibula, son m&s transparentes, m&s duras;
y m&s que verdaderos dientes son una fila de ap6fisis dentifor-
mes, en las cuales las substancias que componen el marfil, y
acaso el esmalte, se han depositado comunic&ndoles dureza y
transparencia. £1 tamano y figura de todos ellos son iguales
menos en el anterior de cada lado que es mucho mfts alto,
robusto, aguzado hacia la punta y est& envuelto hasta la mi-
tad por una especie de encia.

Los dientes palatinos de forma semejante 6 id6ntica natu-
raleza y estructura que los de la mandibula, se hallan coloca^
dos en los filos de las crestas transversal es y oblicuas de lo&
huesos del mismo nombre, en casos, s61o en las transversales,
generalmente en ambas k la vez. Tanto entre las series dis-
puestas k trav6s del paladar como entre los extremos adyacen-
tes de la oblicua y transversa de cada lado, media siempre un
espacio vacio; pero en este espacio dichos extremos tienden i
reunirse describiendo cada uno una parte del arco que forma-
rian si Uegaran k tocarse; lo cual parece demostrar que i cada
palatino corresponde una carrera de dientes transversos y otra
de oblicuos 6 sea una de anteriores y otra de posteriores.

Los dientes vomerinos se presentan dispuestos en dos series-



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(9j Espada. — examen descriptivo de los hbmiphractus. sot

transversales muy cortas, apretadas y distantes la una de la
otra, y enfrente de los extremes anteriores de las hileras pala-
tinas oblicuas. Tambi^n entre 6stas y los palatinos propios ante-
riores, media un hueco 6 escotadura vacia bastante profunda,
y las ap6fisis del vomer que Uevan los dientes, envueltos hasta
cerca de la punta por el velo del paladar, sobresalen del cielo
de la boca mucho mas que las crestas de los palatinos. Como
los maxilares, los vomerinos son aciculares, se encorvan hacia
atris, y i mi parecer, estin enclavados tambi^n en el hueso y
unidos intimamente & sus alveoles.

El sistema dentario de los Eemiphractus varla con la edad,
pero de dos maneras enteramente opuestas 6 contrarias; es
decir, disminuyendo 6 aumentando el niimero de las partes
que le componen; lo primero, si desde pequefios tienen ya la
armadura dentaria completa; lo segundo, si en esa edad care-
cen de palatinos oblicuos 6 anteriores. He observado ambos
casos comparando individuos que cuentan rauy pocos dias con
otros de la misma especie 6 cong-^neres reconocidamente adul-
tos, y, como para comprobar m^s el hecho, entre los ejempla-
res de nuestras colecciones existe uno que se encuentra en la
edad de transici6n, y tiene palatinos oblicuos tan s61o en la
arista izquierda. Asl, pues, bs Hemiphr actus, que en su juven-
tud Uevan toda clase de dientes, carecen en la edad adulta de
palatinos oblicuos 6 anteriores, y viceversa; los que durante
la edad primera estin desprovistos de dichos palatinos, al He-
gar i la edad adulta, se presentan armados del sistema denta-
rio con el mayor desarrollo que estos anuros alcanzan (1).



(I) Brocchi, que ha eslmliado la estructura de los dientes y mandibulas del Hemi-
phractus^ conflrma mi opinidn de que m^s que dientes son apdflsis odontoides. No
eoBOfCo su estadio sine por la brevisima referenda & 61 que hace M. O. A. Boulen-
grer en el Cat. of the B. S. S. E. del Brit. Mus. Ignoro, por lo tanto, si ha fijado su aten-
ci6n, como yo,en que los dientes, 6 seudodlentes palatinos son de la^misma natura-
leza que las mandibulas, lo cual presta notable interns d la morfologia de estos 6rga-
Dos en los anflbios, particular men te los batracios.

En loff (iltimos, el primer bosquejo de aparato dentario se muestra en las ap6flsis &
modo de dtentes de sierra en el fllo de los palatinos de loe Bufos. M. H^ron-Royer ha
llamado la atenoidn sobre ellos en un estudio publicadoen el Bull, de la Soc. Zoolog de
Prance, a&o 1886, piffs. 324-827. Sus observaoiones est&n heebas en individuos de los
B. eafamita, viridis, vulgaris y manritanieus. En 1875 lo consignfi yo en mis Vert, del
viaje al Paeijlco (Batracios), como caracteristica del OxyrMnchutproboeeidevs (p. 17P),
O. Uemii (p 186) y del Bnfo ehilenHs ('20l>).

Es eurioso y case digno de estu lio, que las apdfisis dentiformes 6 falsos dientes de



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888 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10)

La reg'idn cef&Iica, adem&s de las particularidades expuestas
ofrece otras de mucha nota en los 6rganos comprendidos en
ella. La lengua surcada de arrugas longitudinales, y cuyo con-
toruo varia de una especie & otra y con la edad, se encuentra
adherida por toda su base al suelo de la boca, quedando libre
linicamente una margen muy estrecha, que es, ya entera, ya
escotada por atr&'s, 6 truncada por delante; esta margen llegti
k tocar por los lados k los bordes internos de la mandibula en
su tercio anterior unas veces; otras, y es lo mis general, dista
bastante de ellas, asi como de la sinfisis de la barba, y aparece
colocada en el centro de la parte inferior de la cavidad bucal.
Las ventanas de la nariz son sumamente pequeilas, un poco
laterales, y situadas entre el ingulo anterior del canthus ros-
trail's y el extremo del hocico, equidistando de ambas partes;
en cambio la abertura palatina de los cornetes nasales (choa-
nas), es grande. Los ojos de tamaiio regular y poco salientes,
tienen la pupila horizontal, doble, 6 mejor dicho, plegado el
p&rpado inferior, y el superior espeso y lleno de tub6rculos, 6
levantado en punta y muy alto hacia el medio de la pestana;
distan del borde del labio otro tanto que su di&metro, poco m&s
6 menos. La membrana del timpano, oval y grande, presenta
su cara exterior casi retroversa en un piano oblicuo, 6 poco
menos, que perpendicular al eje del cuerpo, inclinado hacia
adelante y paralelo k la rama inferior del hueso timpdnico; en
los j6venes es mfis grande, respectivamente, que en los adul-
tos; su di&metro mayor es siempre el vertical y equivalente,
con corta diferencia, al de los ojos en los segundos. La aber-
tura de las trompas de Eustaquio, es del mismo di&metro que
la de los cornetes nasales 6 choanas.



los Htmiphractus sdlo 86 eDCuentren en la mandibula y huesos palatinos (donde se
inicia el sistema dentario de los batracios), y nuaca ea los vomerinos y esfenoidales,
provistos generalmente de dientes verdadAros 6 alveolares.

El formidable desarrollo de las armas deotarias de los Hemiphractideoi ezpliea satii-
factoria y claramente el hecho de haber yo eucoutrado en el estdmago de un ff, scu-
tatus (6 dimricatus, como quiere M. Boulenger), la pierna de otro batracio (Hylida?)
cortada por el muslo como con una sierra; y que por consiguiente me autoriza & ase-
gur&r que no siempre los batracios eogullen la presa intacta, slno que cuando cuen-
tan con medios para elio, la dividen, prepar&ndola y acomod&ndola d una miHsfacU
digesti6u, como hacen los mamiferos insectivoros y fleras.

No creo que nadie bay a re parade en esta excepcion y desearla que constase, porque
es sumamente curiosa y i^nica^ haeta hoy (que yo sepa), entre los anflbios y reptiles
dentados



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ai) Espada.— EXAMBN DESCRIPTIVO DE LOS HEMIPHKACTUS. 889

Aparte de la esquena 6 eepinazo, que levantan i lo largo del
dorso las ap6flsis espinosas y de la pequefia dilataci6n del ex-
tremo libre de las liltimas transversas, y correspondientes h la
regi6n sacra, el tronco nada ofrece de notable; pero dicha dila-
taci6n es de tener en cuenta, porque no es comiin, segriin creo,
en esa proporci6n, entre los anuros; por lo general, 6 es mu-
cho mis ancha, como en los Bu/os y algunos Raninos, 6 no
existe; aqul tiene la forma de una cucharilla, y la ap6fisis en-
tera se asemeja & un dedo de Ryla con el disco terminal un
poco ensanchado al trav6s.

Me ha parecido ver en las manos de los Eemiphractus una
conformaci6n semejante k la que distingue la de los Pelodryas
y los pies de las Phyllomedusas. Los dos dedos primeros de
aquellas, 6 sean los m&s internos, son oponibles k los dos res-
tantes, los cuales, merced k la excesiva longitud de sus huesos
metac&rpicos aproximados, paralelos, reunidos el uno al otro
en toda su extensidn, representan la parte fija de la mano con-
trastando con la movilidad de los oponibles, en particular del
intemo, separados entre si, y del par externo 6 insertos mfts
cerca de la muiieca y muy por bajo de la articulaci6n baxilar
de las primeras falanges de dicho par externo. En cuanto k su
tamaflo respectivo, es de observar que el interno y el externo
son prdximamente de igual longitud, el segundo el m&s corto,
y el tercero el m&s largo de los cuatro.

Todos son deprimidos, mfis 6 menos, y tienen la piel que
envuelve la liltima falange dilatada y dispuesta del mismo
modo que en las Hylas, esto es para adherirse k las superficies
lisas. Las palmas est&n sembradas de tub^rculos 6 prominen-
cias redondeadas; en la base del dedo externo existe siempre
una m6s desarrollada que las restantes, y en las articulaciones
de las falanges, excepto la \iltima, llevan constantemente pro-



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