Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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EN LOS MESES DE IBRIL, MAYO Y JUNIO DE 1896

pom

CARLOS PAU.



(8Ml6n del 3 de Febrero de 1897.)



Debi comenzar mis viajes por estos paises, conocidos de los
botinicos y estudiados por notables exploradores extranjeros, y
de mucho me hubieran servido sus tipos, tanto por referirse k
especies de localidades cl&sicas, como por las determinaciones
de los naturalistas justamente celebrados por todo el mundo;
pero yo, al contrarlo de muchos, no me juzgu^ con inimos
para seguir las pisadas de tanto distinguido naturalista, y,
temeroso de no obtener el resultado que dichos escritores
publicaron, hul por otras tierras, en donde con menos trabajo
podia satisfacer cumplidamente mis deseos de ilustrarme.

Mi primera exploraci6n se redujo k las cercanlas de Jfttiva.
No existe en Espafia, ni fuera de Espafia, un trozo de tierra
m&s reducido, como es el encerrado entre el recinto de sus
murallas y el Castillo, que sea m&s rico en especies y en plan-
tas. Es preciso verlo para creerlo y formarse idea de esta ver-
dad. Es imposible, k no recorrer en todas direcciones el piso,
soilar con tan asombrosa riqueza.

La tarde de mi Uegada (19 de Abril) volvl k la posada car-
gado de plantas: aquello fu6 lo que nunca hice. No puedo
decir lo mismo de los montes vecinos, pues ni Bernisa (1),

(1) Bl Sr* Rouy (EacMrsioHt botaniques en Espagne^ ABnllQ^in de In Soci^t^ Bota-



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412 ANALES DE HISTOBIA NATURAL. (2)

parte oriental del Castillo hasta el rio que corta k Serragrosa,
el Puig: (prominciase Puck) (1) y centro del valle, que apenas
record, mks que de paso, pueden darnos formas curiosas en
abundancia.

Recorrida esta parte en el mes de Abril, sail de J&tiva en
Mayo para Valldigna, bHjando en Carcagente (2): k pie hice
los 20 km. que se cuentan hasta Simat, en donde pa.s6 la
noche. Al dla siguiente sail para el Monduber, subiendo por
el rincon del Sirer, camino 6 senda que usan los de Barig (pro-
minciase Barck) hasta lei/ontdel Sirer, dejando el camino i la
izquierda, en donde las rocas y penascos separan de tal modo
las alturas del valle, que es precise pasar por la trinchera de
que nos habl6 el veracisimo Cavanilles, situada k 1.000 pies,
segiin consigna en la obra indicada.

Bien cargados de plantas descendimos de aquellas frescas
laderas para tomar el tren de la tarde y arreglar nuestras
recolecciones en J&tiva y salir al dla siguiente para casa.

Volvi el dia 8 de Junio con intenci6n de visitar la Sierra
Mariola, como lo hice saliendo el dla 10 para Albaida. Al
siguiente, con mks de 50 kg. de papel, llegu6 hasta Agres,
en donde, despu6s de almorzar, nos dirigimos k X^FoyaampIa,
herborizando en el MolU del Teix 6 Resingle (Cerro de Agres
que escribi6 el Sr. Rouy) y laderas del Moncabrer. Por la ma-
fiana del 12 subl al Moncabrer por el barranco de la Carras-
qneta y aquella noche bajamos k Agres. El 13, antes que el sol
apareciera en el horizonte, ya est&bamos de marcha para
tomar el tren en Albaida y, aprovechando los correos de Madrid
y Barcelona, descansar en casa.

La Sierra Mariola puede ser rica en formas, pero no en plan-



nique de Francev, tomo xxvni, eesidn del 27 de Mayo de 1881) le nombra Vemisia;
nuestro Cavanilles (Obsermciones sobre el reyno de Valencia^ tomo i, p&g. 232) escribe
Bernisa.

(1) [gnoro por qu6 causa el Sr. Rouy, en la segunda excursidn al <m\o Montesa et
cerro del Calvariov, llama cerro del Calvario al Puig. En JAtiva no hay m6s que dos
calvarios: uno al oriente Junto & la/ueute de los veinticinco canos; el otro al occidente,
junto & los muros y d la izquierda del camino real de Almausa.

('2) Cavanilles escribe Carcaixent tal como hoy se pronuncia; no 86, ni quiero
saber, el motive de cambiario por Carcagente^ porque no dejard de ser una vanidad
monteril, como son todas las vanidades. Me parece que babrd algo de lo que sucede
con Galicia, pues se avergttenzau de bablar una lengua que es la mds dulce y amo-
rosa de Bspaha.



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(8) Pan. — HBRBORIZACIONES POR VALLDIGNA , ETC. 418

tas: su fama es tan grande como inmerecida. Exceptuando al-
gunos rincones, como el MolU del Teix, Resingle 6 Cerro de
Agres (que por todos estos nombres parece ser conocido), el
hondo de la Foyampla, los peiiascos del bananco de la Carras-
quetay Moncabrer, todo lo restante no merece la fatig'a de una
ascensi6n. Toda la sierra no da una sola especie propia y ex-
clusiva de Mariola; puede, si, descubrirse alg-una forma 6 va-
riedad poco importante y notable. Hasta el mozo que me acom-
pan6 por Valldigna y J&tiva se atrevi6 i burlarse de la impor-
tancia concedida k Mariola.

Y el paisaje no tlene tampoco nada de agradable: los montes
pelados, las tierras blanquecinas. Entr6 en el valle de Albaida
y sali harto de ver vifledos: vides, vides y siempre p^mpanos
en todo cuanto la vista alcanza, hasta el pie de los cerros; y
fuera de las vifias, tierra blanca.

Sali de la ridicula Albaida camino de Agres, cruzando Cova
Alta, en donde parece animarse algo la vegetaci6n; pero en
seguida desaparecen las plantas curiosas, sustituidas por esa
flora desesperante, tan uniforme y general en todos los calizos
montes valencianos.

Esperaba ser m&s afortunado en el valle de Agres y resultaba
lo mismo. Ni un &rbol, ni un rio que rompieran la monotonia
del cuadro: los montes pelados; el monasterio pegado allft, en
el fondo, como s&bana tendida al sol, y el pueblo encaramado
al pie de la sierra como mono en una rama.

Es preciso para ver bosques subir al Moncabrer. El carrascal
de Alcoy es el linico : por encima asoman sus puntas los picos
de Tibi, Jijona y Agost; mis al SE. Castalla, y al SO. las sierras
de Biar y Onil. Asom&ndose por el N. se ve el valle de Muro, de
figura triangular, cortado por el rio de Alcoy, todo bianco, fuera
de la mancha verdosa de las cercanias del pueblo, y tanta
blancura no puede mirarse sin anteojos ahumados.

Baj6 del Moncabrer y di la vuelta completa & su peiiasco; el
guia nos esperaba con las monturas k la salida de la umbria,
alii en el alto. No me arrepenti de haber realizado la visita.

En «los liuertos», que llaman los de Agres, rajaduras 6 cale-
tones del pen6n, se defienden contra la sequedad y el ganado
multitud de formas que seria iniitil buscarlas en otra parte;
solamente que es dificil hacerse con ellas, pues se dice que no
puede penetrarse en ellos mas que asogado. Despu^s de in-



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414 AKALBS DE ttlStORlA KAtUtlAt. (4)

fructuosas tentativas resolvl ir al hato y bajamos todos k Fo-
yampla,

Preparadas las plantas y consumidas las viandas, descend!-
mos sin pena de aquellas alturas. Fu6 el Anico momento en
que pude arrojar fuera de mi la frialdad del alma, poni^ndose
el sol por Benicadell. Las sombras del valle traen hacia ml mi
eterna melancoHa, dulce como el sueno. Todo es silencio y
soledad k mis pies. Ni el monasterio, que miro debajo, ofende
con su blancura.

Se enrojece d6bilmente el horizonte; las flores de la salvia,
heridas por los rayos del agonizante astro, cambian el color
azul por el r6seo. Por fin la hostia de fuego se hunde y desapa-
rece tras de Cova Alta, que Benicadell es su mayor cumbre,
levantando en mi cerebro recuerdos dolorosos. Doy el adi6s
postrero k todo aquello, y desciendo en seguida al pueblo, con-
siderando que las puestas del sol todas son tristes cuando se
encuentra uno ausente de su tierra.

Plantas recogidas en esta regi6n, y qud por su importancia merecen
ir acompafiadas de ligeras consideraciones.

Thalictrum glaucum Desf. — Orillas de las acequias en el valle
de Jfttiva y cerca de Canals: 8 Junio.

Ranunculus Alea Wk. a). — Valldigna: y)- Sierra Mariola:
8). Monte del Castillo en Jitiva: Abril, Mayo, Junio.

La forma de Jitiva (Abril y Mayo) la doy como variedad
mtdtiflorus Fregn., por parecerme id^ntica k la recogida por
mi en Vallvidrera (Barcelona), donde su autor la indica; pero
dudo de que pertenezca realmente al tipo R, Alea Wk. Tam-
poco la creo perteneciente al grupo especifico del R. hul-
bosus L.

En Jitiva se encuentran dos formas: robusta y grandiflora la
una; mis humilde y parviflora la que se encuentra en el lado
oriental, al pie de los pefiascos y fuera del recinto amurallado.

Sarcocapnos speciosa Boiss.

Abunda en las rendijas de los pefiascos, muros del Castillo
y murallas del lado oriental; rara en la parte occidental: Abril,
Mayo.

Maihiola lunaia DC.

Campos del valle de Jitiva, cerca de Canals.— Esta planta se



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(5) Pau. — HERBOmZAClONES POU VALtDlGKA , ETC. 4lS

presenta bajo dos formas, que difieren del tipo por los cuernos
laterales del &pice del fruto que son cortos, cuerno central
doble m&s largo, la una: y la otra, por los cuernos laterales
brevisimos, derechos, soldados casi en toda su longitud, resul-
tando el diente central nulo 6 casi nulo. En este liltimo caso
es cortado.

Estas formas no pueden darse ni como variedades, porque en
Segorbe se dan en un mismo pie.
Hesperis laciniata All.

Penasco del Moncabrer por el lado septentrional; rara. —
Junio.

No se conocla de la sierra Mariola, y en Valencia solamente
se indicaba por Lacaila en Bernia.

Erysimum myriophyllum Lge.—E. australe, /. simplex Rouy.
— ^. curvijolium Jord. ex Rouy {Exc. iot., 1879-80).
Frecuente en la sierra Mariola k los 1.000 m. de altura.
Sinapis Mariolensis.

Planta de 30-40 cm. de altura, ralz lefiosa; hojas radicales
nuraerosas, runcinadas 6 ligeramente dentadas, de figura tras-
ovado-oblonga, largamente adelgazadas en peciolo, verdes, casi
lampifias; tallos cillndricos hojosos, hojas estrechas, cortas,
bracteiformes; racimo laxisimo, flores pequefias, blanquecinas,
en estado seco amarillentas; s6palos lampinos, de unos 6 mm.
Afine k la 8. Cheiranthus Koch, y principalmente de la
S. montana DC. — De la primera difiere por sus hojas y flores;
de la segunda por sus tallos ligeros y elevados y flores mis
pequefias.

Rendijas del pefiasco Moncabrer por el lado septentrional:
Julio, 1896.
Diplotaxis saxatilis DC. var.

Frecuente en el MolU del Teix (cerro de Agres) y risco de
Moncabrer.

En la Sierra Mariola se indican tres formas propuestas por el
Sr. Rouy bajo intermedia, longifolia y irevifolia, que no son
m&s que modificaciones del mismo tipo, producidas por el asien-
to de las especies. En terrenos secos y soleados los tallos son
cortos y las hojas lo mismo; en sitios frescos y umbrios sus ta-
llos y hojas se alargan, volvi6ndose 6stas mis alampinadas.
Los Sres. Porta y Rigo nos dan un ejemplo en su nilm. 750, que
reparten las formas longifolia y brevifolia en el mismo pliego.



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416 ANALES DE HISTORIA NATURAL. («)

La variedad longifolia, de Mariola, tambi6n la creo id6ntica
k la Lagasc(B,

Drploiaxis catholica DC.

Monte del Castillo, en J&tiva: Abril, Junio. — Los ejemplares
recog-idos en Abril son iguales k los de SevlUa y Calatayud;
los del mes de Junio son mfts reducidos en todos sus 6rgtinos,
debido al tiempo seco y caluroso del mes. No se ha indicado en
el reino.

Emcasirum incannm K., p dasycarpa Lge.

J^tiva, m/irgenes de los caminos de Canals: 8 Junio.

Moricandia arvensis DC.

J&tiva, coUados yesosos y ribazos de la carretera de Alcoy.

Draba Ilispanica Boiss.

Frecuente en las rendijas de los penascos en la Sierra Ma-
riola. — Especie sumamente variable por la figura de las silicu-
las. Estas formas no podemos darlas como variedades, porque
crecen mezcladas; son formas linicamente, k nuestro entender.

Ahjssnm montannm L.

Sierra Mariola, mis all& de los 1.200 m. de altura.

A. campestre L.

Sierra Mariola. — Tan to en Valencia como en Arag'6n es planta
de la region montana, y no es frecuente como al parecer supo-
nen algunos autores. En la Sierra de Albarracin, en donde se
negaba su existencia, fu6 hace muchos aiios recogida por don
Bernardo Zapater. — En Castilla es frecuente, y en Andalucia
parece encontrarse en la regi6n baja.

Biscxiiella laevigata L. (grupo).

De este grupo especlfico he recogido tres variedades, y no
Uevaba intenci6n de recoger ninguna forma k no ser por las
indicaciones de los autores (Rouy & Willkomm). Aqul, en J6-
tiva, tanto en el cerro del castillo como en el Bernisa, recogii
el Sr. Rouy las B. pinnatifida Jord., B, pctraa Jord. y B. ste-
nophylla Duf.

Tanto en Bernisa como en el castillo no he podido recoger la
B, pinnatifida Jord.; yo logre recoger tres muestras, las mis
diversas que me parecieron, y todas pertenecen al mismo tipo
(de variedad) 6 forma! Tengo por cierto que la verdadera
B, pinnatifida de Jordan es diferente en grado sumo k la B.pinr
natifida del Sr. Rouy.

La B. pinnatifida Jord. forma de sitios secos, probablemente



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v7) PaU. — HERBORIZACIONKS POR VALLDIGNA , ETC. 41^:

de la B. ambiffua DC. S. lima Rohb. se encuentra en Cata-
lufla (Moncada, Tremoh! y Barcelona, Pujol/), pero no en
Ji&tiva!

Tarapoco puede existir la B, pelre^a Jord. en el monte del
Castillo, por referirse k forma de las B.pyrenaica Huet. 6 B, co-
i^onopi folia L., especies de regiones alpestres 6 pirenaicas, pero
no de reg'iones tan bajas como es JAtiva.

La B. stenophylla Duf. tampoco la pude ver en Bernisa, si
bien puede estarlo por haberla visto en Carcagente y Sierra
Mariola; pero vi una forma de la B, pinnatifida Rouy, que pudo
tomarse por la especie dnfoureana; m/is lampiflas sus hojas.

Las B, peirma Rouy difiere de la B. pinnatifida Rouy, por
llevar aquellas las hojas inferiores con solo un diente k cada
lado, pues la pinnatifida presenta hasta cuatro y son mayores.
En lo restante no parecen diferir, e incluyendo la forma de
Bernisa tarabi^n.

En la cuesta de Barigr encontr6 el Sr. Rouy la B, collina Jord.
Jofnoro H qu6 forma puede referirse el Sr. Rouy, pues no recog*!
en los monies de Valldigna ning'una forma perteneciente k este
g^nero, pero dudo mucho de que la verdadera B. collina de
Jord&n se encuentre realmente en dicho sitio, por ser forma de
las regiones alpestre 6 pirenaica. Es casi imposible.

Este ano pr6ximo, k mi paso por el valle, procurar^ detener-
me alflfunos dias y buscar^ la forma dicha, aunque sospecho
que no sea otra cosa que B. Imriffata L. 3), lati/olia Willk.
Oesterr. bot. Zeitschr., 1891, 6 quizA B, Montana Cav.

Pueden servir estas ligeras consideraciones como aclaracio-
nes k las citas de Willkomm, que coloca entre las « especies >>
desconocidas para dicho botinico, las tres especies indicadas.
(Suppl. prodro7ni. Fl. /Ii,sp,,pkg. 333, bajo Species auctori noyniiie
tantum 7iot(B,)

Iberis Tenoreana DC. var.— //. Hegehnaieri Wk. var.

Frecuente al pie de los riscos, en la Sierra Mariola. — No he
podido ver ni colectar en Mariola m^s que una forma, k pesar
de indicarse las /. Laz/ascana, Hegel maieri y Tenoreana, especies
gumaraente afines, segAn las muestras de mi colecci6n.

Muy variables se presentan las especies del genero Iberis y
dificil su estudio, por lo cual no me extrana que algunos auto-
res tomemos nnas formas por otras. Reflriendome k Valencia,
Arag6n y Catalufia, observo que la /. ciliata Costa no es /. ci-

AXALi:S 1>E H18T. NAT.— N XVII. 27



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418 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (i»J

liata Loscos, ni /. Webcitschii Boiss. & Rt.; son tres especies
diferentes. La planta catalana es posible pertenezca k la /. ci-
liata All. y la /. Wehriischii Willk., Pau, Reverchon, me parece
que es igual k mi 7. vi/ieiormn (Not. bot., i, pigf. 21; Willk.,
Suppl. , pag". 295).

La/. Badali Pau (Not. bot., fasc. ii, pfig*. 11), constituye la
/. Lagascana Zap.! & Loscos (Supl. 2.% pigf. 185, niim. 2.613),
«semejante al /. spaOtnlata por su forma y pequefia estatura>/
(auct. 1. c).

jEihioiiema ovaH/oHum Boiss.

Frecuente en las rendijas de los peuascos, y principalmente
en sitios umbrlos de la Sierra Mariola, k los 1.300 m. de altura
sobre el mar.

Huichinsia peirma R. Br. ^^ granaiensis Amo. — H, Aragone^i-
sis Loscos & Pardo?

Sierra Mariola; frecuente.

Reseda del «Cerro de Ag:res.>^

En el Resingle de la Sierra Mariola tenemos cierta forma del
g6nero Reseda L. dada por el Sr. Rouy bajo R. leucaniha^ y por
los Sres. Porta y Rigo {Ker^ in, num. 102, 1891) como R. batica.
Este mismo vegetal lo recogi igualmente en las cercanlas de
Jitiva (cerro de Bernisa, y Valldigna); solamente que la forma
de Barig se acerca bastante a la R. Gay ana Boiss., con la cual
puede confundirse, no atendiendo k las cnpsulas.

Mis tres muestras difieren de la R, baiica Gay. por sus cip-
sulas claviformes y leves; y de la R, hncaniha Hegelm. por la
figura de las cftpsulas, dientes, robustez de los tallos y flores
tres 6 cuatro veces mayores.

La R, leucantha Hegelm. cp. Lange in Willk. et Lge., Prodr.
FL Hisp,, HI, 892 y muestras de mi coleccion, difiere de la
R. Gayana Boiss. por sus tallos tenues, racimos muy densos,
flores pequeiias, y sobre todo por sus cipsulas muy peque-
fiitiis (la mayor no alcanza los 4 mm. de altura).

Yo creo que este vegetal valenciano ha de pertenecer al tipo
especifico de la R, Gayana Boiss., pues aun cuando las parti-
ciones de los p^talos sean mas anchas y los cortes de ia lamina
no sean tan profundos, estos caracteres, por lo variables, no
pueden tener la fijeza concedida por los autores, y por consi-
guiente, no difiere mfis que por sus cipsulas, iguales en su
forma, k las de la R, suj'riiticosa Loefl. y flores mayores. — Si



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<9) Pan. — HERBORIZACIONKS POR VALLDIGNA , ETC. 419

esta forma, mejorestudiada, resultara pertenecer & tipo desco-
nocido, propongo el de It. tahnlina.

R, Phytenma L., iovmz. glabra, integn folia.

Parte occidental del cerro del Castillo en J&tiva. — No he visto
la Reseda aragonensis Loscos & Pardo, tan comiin en las cer-
-canias de Segorbe.

Helianthemum Jedifolinm G. (nmcrocarpum Wk.

Sitios Incultos junto k los caminos y sendas del Castillo ja-
tivino.

NoTA. No conozco el //. ledifolium G. ji microcarpum Willk.
Las muestras que poseo de Aragon , Valencia y Castilla la
Nueva, pertenecientes al parecer h, esta variedad Willkom-
miana, mejor estudiadas, las creo derivadas del //. salici/o-
Hum P., y las tengo en mi herbario bajo variedad robmlum
Mihi.

H. saUcifoliuiii P.

Sierra Mariola. — El U. iatenaediuui Thib. , variedad del
H. salicifolium P., no le conozco ni le poseo. Todas las mues-
tras que recibi corao H. intermedium pertenecen al tipo. La
muestra de Grazalema, recogida por el Sr. Reverchon y vista
porWillkomm (SujipL, pAg. 289), tampoco lo es, segnn mis
muestras. El pliego consta de nueve pies 6 fragmentos perte-
necientes a dos especies distintas: los unos corresponden bien
al H. salicifoUvni P. (\Vk. ic. tab. 123 A); los restantes k la
variedad trifoVnitvin, Esta variedad, por la figiira y descrip-
<;i6n que conozco del H. inter niedium Thib., es mas cercana
de 6sta que del //. salicifolium P., y difiere de ambas especies
por sus hojas florales estipuladas (trifoliadas), calices verdes,
menores, alampinados, pedunculillos puberulento-estrellados,
no pubescentes y vellosos. Debe darse como variedad tribrac-
teatum del //. rntermedinni Thib. , y es frecuente en la B6ticn,
desde Sevilla hasta Cadiz.
Helianth.glancnm P. (Jlavum procumbens i^^. erectum Willk.)
Sierra Mariola, laderas de los montes junto k la «Po3it
ampla.»

//. asperum Lag. (grandijlo^rum latifolimn \Vk.!) — H. graii^
diflorum Rouy ! (non DC.)

Montes elevados de Valldigna.— Este vegetal es muy varia-
ble por la figura de las hojas.
En la sierra de Espad&n (Mayo, 1895) es fecundado por el



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4-20 ANALKS DE HISTORIA NATLRAL. (10).

H. moUe (Cav. sub Cisto, 1. class.) y produce el H. Iduhedm
Mihi hb. = Zr. moUe x asperum: en Murcia crea, por cruza-
miento con el H, piUosum P., el H. murcicum^ H. asperum
Lag*. xpiUosum P. = //. asperum Lagf. h) partijlorum Willk.

Los hlbridos de esta planta resisten tenazmente k perder los
caracteres de la especie pura y k tomar los de la planta extrafia.

//. tnariolerise, — H, glauco x pilosum,

Laderas de los monies en Sierra Mariola, k 1.300 m. de aU
tura. 11 Junio, 1896.

S6paIos de H. pilosum P. , hojas de B. glaucum P.

H. hirtum P. p laclijloriim ?

Sierra Mariola, en las vertientes orientales. — Nosotros ua
vemos en esta forma ningiin producto hibrido, pues no difiere
del tlpo mas que por sus p6talos blancos?

H. hirto X pilosum.— II, lineari/orme.

Gasped, tallos y hojas muy parecidos k los del H. lineare
(Cav.) P. ; cilices de //. hirtum P. , pero no pelierizados en las
costillas. Los calices son doble mis largos que los del II. pilo-
sum y ligeramente rojizos. Sus tallos d^biles y casi filiformes
lo permiten disting-uir a primera vista del //. hirtum.

Ladera*^ bajas de Sierra Mariola, antes de Uegar k la «Foya
ampla.» 10-12 Junio.

H. marifolium DC. a) genuinum Willk.

Sierras de JAtiva (Santa Ana, Bernisa, Serra grosa, etc.) y
Mariola; la variedad II. dichroum Kze. en Mariola.

Obs. La forma de J&tiva no presenta el margen foliar sin
pestana. Es posible que esto indujera al Sr. Rouy k tomar la
planta de Bernisa como perteneciente al H. dichroum Kze., k
pesar de traer lampino el haz y ser sus hojas mis delgadas,
pues las del H. dichroum, son gruesas.

Otra. a esta especie y variedad la conocen los del pals con
el nombre de Seche; la usan en cocimiento 6 infusi6n. A la
planta de Mariola la conceden superiores virtudes m6dicas>
diciendo los de Agres : Q,^ci bega aigua de seche, cap nesesitat te
de meche.

Ultima. Entre los hibridos que puedo citar existentes en
mi herbario, se encuentran los siguientes:

Hi Chammcisto X pilosum.-^GeH de Albarracln (Zapater).

H. polifolio X glaucum. — Monreal del Campo. Junio, 1893.
J. Benedicto.



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<ll) PaU. — HERBORIZACIONES POR VALLDIGNA, ETC. ^1

H. Chanupcisio y^glaucum, — Idem id. 1895.

B. ChanKBdsto X hirtum—H. Mrtnni P. ^procumbens Willk.!
— Monroyo, Junio, 1882. Loscos hb.I

H. poKfolio X Chamacistm. — Castilla la Nueva y Sierra do
Albarracln.

H. poli/olio X pilosnm. — Sacaflet (1895).

H.piloso XpoUfoUum. — Gea de Albarracln (Zapater); Blan-
cas (Almagro).

Famana tisclda Spach. var. Barrelieri Ten. sub Helia7ithemus.

Jativa, en el monte del castillo, 15 de Mayo. Tatnbi6n en
Segorbe (Abril, 1888) y Castelseris (Loscos!).— El Sr. Rouy la
da como Fumana viscida Spach. la planta de este mismo sitio,
lo mismo que la dimos anteriormente el malogrado Loscos y
nosotros, pues las diferencias son tan leves que apenas parece
constituir variedad.

No estoy conforme con los autores del Prodromns Fl. Hisp,
al dar la F. hispidula Loscos y Belianlh, jnniperinum Lag.
como variedades de la F, glniinosa Boiss. ==/'. viscida Spach.,
porque, k nuestro en tender, constituyen formas pertenecien-
tes & tipo especifico distinto. Si tiempos atrAs pudieron darso
como variedades, hoy dia, dada la manera de establecer la
estructura gen^rica, son inadmisibles. El m&s escrupuloso.
huyendo de estas variedades anticuadas, no creo pueda tener
inconveniente en admitir la F. hispidida Loscos como sub-
especie de la F. viscida Spach., no atrevi^ndose k tomarla
como tipo distinto, por alguna forma intermedia, que real-
mente existe.

Segiin las muestras espanolas de mi herbario, debe admi-
tirse la F. hispidtila Loscos! =7^. lavis Willk ! = F, gluiinosa
Boiss. var. ItBvis Willk. como especie de primer g-rado y hacer
variedad suya (? jvniperina) el Beliantk. ju7iiperinu7n Lag.,
que recogi este ano pasado entre Dos Hermanas y Sevilla
(21 de Abril), y no conocida en Espafia mas que de la provin-
cia de C&diz.

La variedad Helianth. Barrelieri Ten. es nueva para la flora
espailola.

Melandryum macrocarpum Wk.

Muy raro en el monte del castillo jativino, en donde no se
ha indicado.

M. dicline Willk.



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422 ANALBS HE HISTORIA NATURAL. (1^

Bien merece cuatro palabras esta especie, que me obligd k
visitar J&tiva, porser launica localidad conociday no poseerla
en mi coleccion.

La planta es rara, y despues de recorrer toda la tarde la
parte occidental y central del castillo, sin dar con ella, lleg-ue
;i temer no pudiera descubrirla , lo que me daba mucha pena^
por ser la iinica planta que me llevaba al castillo. Por fortuna
logre descubrirla en los ribazos de los garroferales, encima de
una de las cisternas abandonadas, hacia el centro de la ver-
tiente, pues esta planta no se encuentra en el monte ni en los
(!ampos. 8ucedia esto en el mes de Abril. En Mayo la vi en el



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