Madrid Sociedad Española de Historia Natural.

Anales, Volume 27 online

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vecina cordillera de Guadarrama, volvi k parar la atenci6n
sobre el probable orig-en de las rocas cristalinas, tan bien re-
presentadas en esa zona montanosa, y acerca de cuyo problema
tan divididas se hallan las opiniones entre los ge61og'OS.

Me parece que acerca de la genesis de dichas rocas, recientes
descubrimientos ban arrojado abundante luz. Conocido es de
todo el mundo la c61ebre experiencia de los quimicos america-
nos, que al pretender formar el calcio met&lico por la acci6n
del carb(5yn sobre la cal en el homo el6ctricOy obtuvieron una
escoria que, al venir en contacto con el agua, daba lugar k un
tumultuoso desprendimiento de acetileno, reg-enerindose el
6xido de calcio; experiencia que no s61o ha sido el punto de
partida de la industria moderna del acetileno, sino que ade-
m&s ha puesto en priraera fila los bellos trabajos de Morso so-
bre los carburos y siliciuros met&licos.

Si el globo que habitamos ha pasado en la sucesi6n del
tiempo y durante su fase estelar por temperaturas vecinas de
los 3.000*', como hoy se obtienen ftcilmente en el homo el6c-
trico, excusado me parece decir que la quimica terrestre tuvo
en aquel entonces que haber sido completamente distinta de
lo que es en la actualidad, siendo en aquel periodo imposible
la mayor parte de las combinaciones que hoy conocemos^
estando limitado el juego entre los elementos k la formaci6n
de carburos y siliciuros metilicos ypudi^ndose afirmar que en
aquel entonces todas las combinaciones que hoy dia compo-
nen el globo s61o existian en estado potencial.

En este estado, de relativa disociaci6n, claro esti que gran
parte de los elementos, tales como el oxigeno, el hidr6geno y
los hal6genos se hallaban en estado libre y gaseoso.

Pero andando el tiempo lleg6 por necesidad un momento en
que la temperatura baj6 lo suficiente para permitir la combi-
naci6n del hidr6geno con el oxigeno y con los hal6genos, y
entonces se generaron el agua y los hidr6xidos.

Sigue descendiendo la temperatura y llega una fase en que
el agua se condensa y preciplta sobre la aun c&lida tlerra.

Sin gran esfuerzo puede inducirse lo que ocurriria ai v«rifi-



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188 ACTAS DB LA SOCIEDAD ESPANOLA

carse esto y ponerse en contacto el ag'ua y los hidr6xidos con
los carburos y siliciuros metdlicos.

En tales condiciones tienen por necesidad que formarse
6xidos met&licos y carburos de hidr6genos; precipitindose 6
disolvi6ndose los primeros en aquellos inclpientes mares y
volviendo los segundos k la atm6sfera, siendo entonces este
doble proceso el momento precursor del mundo actual que
conocemos.

Limit&ndome al primer proceso, su inmediata consecuencia
tuvo que ser la sedimentaci6n en el fondo de aquellos inclpien-
tes mares de una serie de materiales activos y que deben de
haber reaccionado entre si de tal manera, que es 16gico su-
poner que se hayan producido mezclas de minerales ^as cuales
no se aparten en gran manera de los actuates gneis, granitos
y micacitas que conocemos como formando parte principalisi-
ma de la corteza terrestre.

Debe en esas condiciones haberse verificado una sedimenta-
ci6n especial, en que entra como principal factor el elemento
quimico, que va gradualmente mitig&ndose hasta desvane-
cerse, mientras que el otro elemento permanece constante, y
aun se acentiia conforme los mares van en aumento, y que al
fin acaba por hacerse predominante y confundirse con los que
en la actualidad conocemos.

Amplios horizontes veo aqui abrirse para el conocimiento de
la genesis de las rooas cristalinas y nadie como el elemento
joven puede utilizarlo y obtener abundante cosecha al intentar
la reproducci6n sint^tica de los materiales que forman las rocas
cristalinas, aprovechando el nuevo campo que esta quimica
reciente abre i la investigaci6n geol6gica.»



SECCI6N DE SEVILLA.



Sesi<5n del 31 die Ootiabre de 1898.
PRE8IDEK0IA DB DON M AHUBL DM PAt^L.

— Se aprob6 el acta de la sesi6n anterior.
— Se hizo una propuesta de socio.



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DB HISTORIA NATURAL. 180

—EI Sr. Chaves preseQt6 la siguiente nota:

uNuevas conlnbuciones al estudio de los miner ales de Maro,

Desde que dimos cuenta & esta Sociedad (1) de nuestras pri-
meras observaciones y hallazgos de minerales de la localidad
& que nos referimos, ocupaciones ineludibles ban impedido
realizar en gran parte el deliberado prop6sito de allegar con
nuestras escasas fiierzas el mayor numero de datos y observa-
ciones que en su dia pudiesen contribuir al m&s completo
conocimiento de la mineralogla andaluza, ignorada aiin por lo
que toca a algunas importantes localidades, y disperso lo co-
nocido en comunicaciones y memorias de tan diflcil como ne-
cesaria recopilaci6n.

En el tiempo hasta hoy transcurrido hemos podido recoger
personalmente nuevos ejemplares de minerales, datos y obser-
vaciones de cierto interns, k nuestro juicio, que nos han de
permitir reanudar la tarea emprendida, si bien desalinada-
mente. Pero antes de comunicar estos nuevos materiales, nos
creemos en el deber de recordar que la originalidad de la
empresa que perseguimos se debe al bien conocido mineralo-
gista y ge61ogo Sr. Calder6n, que durante su larga estancia en
Andalucia present6 i esta Sociedad un conjunto de notas rela-
tivas k minerales de la regi6n ; notas en cuyo car&cter y plan
nos inspiramos al redactar las anteriormente aludidas, de las
cuales las presentes son, en cierto modo, un complemento.

Pirita. — Nuevos ejemplares recogidos en las localidades ya
citadas nos han permitido reconocer algunas formas no obser-
vadas anteriormente. Los cristales engastados en las pizarras
muy micaceas del barranco Iglesias ofrecen la combinaci6n de
dos octaedros, k cuya forma se une tz (321) (?) casi impercepti-
ble. Sus caras son lisas y perfectamente especulares.

Hay que afladir otra nueva localidad, (^6mpeta, de donde
nos han remitido ejemplares que arman, por lo que se deduce
en vista de la ganga que traen adherida, en las micacitas. Las
formas observadas en la pirita de C6mpeta son el exaedro en
combinaci6n con un piritoedro, de donde resultan profundas
estrias que impiden toda medida goniom^trica. Aseguran que



<1) Viase el tomo xxiv de los Analbs. Memcriat^ pig. '<Q0.



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190 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA

esta pirita es aurlfera, mas no podemos afirmarlo, careciendo,
por otra parte, de datos tecnicos.fidedig'nos.

En algunas canteras de caliza brechiforme de la localidad se
encuentran k veces cristalillos de pirita que presentan las for-
mas ya indicadas.

HematUes.—^(Ao podemos afiadir & las formas mencionadas
la ^ (A A /) (?) que presentan casi imperceptible algunos ejem-
plares de la Cuesta del Cielo.

Galena. — HAllase asociada A la smithsonita en los distintos
yacimientos de la sierra de Nerja, y constituj^e venas }■ bolsa-
das que ban sido explotadas aiios atr6s de una manera inter-
mitente. Los ejemplares que hemos examinado ofrecen fina
estructura gTanudo-cristalina, sin presentarcristales distintos,
y en sus oquedades se alojan k veces diminutos cristalillos de
cernsita. Dicha galena no es argentlfera.

Calcita. — A las formas romboedricas mencionadas podemos
unir las que ofrece una pequefia agrupaci6n paralela encon-
trada en una geoda en los conglomerados de la playa del Lobo
Marino. Esti formada esta agrupaci6n por dos escalenoedros
combinados con un romboedro obtuso; ambas formas ofrecen
caras irregulares y poco brillantes. Los ejemplares de calcita
espfttica de la Cuesta del Cielo son melados y algo transparen-
tes. Un gran cristal de color verdoso, debido k inclusiones de
anfibol, fue hallado en el Barranco de los Carriles, asociado k
la magnetita y A la epidota, pero se rompio al extraerlo.

Dolomita. — En las tierras arcillosas que existen al E. y por
cima de la Canada de Las Maravillas, suelen encontrarse geo-
das formadas por cristales parduzcos 6 rojizos, de superficies
rugosas y curvas. Su mayor tamano es de unos 8 mm. Estos
cristales, que al primer golpe de vista nos parecieron pseudo-
raorficos, presentan, segiin creemos, la combinaci6n d> (?)pe^ eK
Tratados por el acido clorhfdrico diluldo, ceden al disolvente
una fuerte proporci6n de magnesia y dejan escaso residuo
consistente en fragmentos de cuarzo, que presentan k veces
el apuntamiento exaMrico, algunos granillos triturados de
zircon, trozos de epidota y alguno que otro de anfibol, y parti-
culillas ferruginosas amorfas.

Tambi^n hemos visto un cristalillo de pirita hematitizada.
Los fragmentos de cuarzo contienen inclusiones de zircon,
otras isotropas redondeadas pardas y poros gaseosos.



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DE HISTORIA NATURAL. 191

Las cavidades de los n6dulos 6 filoncillos de cuarzo de las
pizarras muy mic&ceas de Las Maravillas, el Baden y otros
muchos sitios, estSn a veces llenas de una substancia terrosa
que suele formar pequenas concreciones, de un color ligera-
mente rosado y constitufda por carbonato cilcico con mucho
carbonato niag:n6sico. El color es debido al fc-'esqui6xido de
hierro. Despu^s del ataque por el Acido clorhidrico s61o queda
un residuo formado por dicho sesqui6xido y fragmentos irre-
gulares y angulosos de cuarzo. No contiene bario ni acido
sulfurico (yeso). La misma substancia se extiende en ocasiones
como un barniz por la superficie de los cristales de cuarzo.

Selefiila.—Es bastante interesante el hallazgo de la selenita
en Maro, en donde la constituci6n geologica del suelo declara
desde luego la ausencia del yeso, asi como de los demas
minerales de origen exclusivamente sedimentario. Los ejem-
plares que de la selenita de Maro poseemos fueron recogidos
al hoyar una vina en las Tierras Nuevas, en las pizarras muy
miciceas con andalucita que constituyen la parte inferior de
una loma que mira al E., y en donde formaba un pequeno
filoncito.

Esta selenita es una masa espitica, en cuya superficie esca-
lonada aparecen cristalitos confusos de elementos curvos y
geometricamente indeterminables. Su color, grisobscuro, se
debe k la interposici6n de una substancia arcillosa raezclada a
los residuos quiastoliticos carbonosos poco alterables de la roca
en que yace, que puede aislarse por el tratamiento con un
gran exceso de agua.

Las circunstancias especiales del yacimiento de dicha sele-
nita alii donde no existen huellas de hidrotermalismo ni ves-
tigios de quimismo debido a las aguas minerales, traen consigo
un problema interesante de genesis mineral6gica cuya solu-
cion estriba, k nuestro juicio, ya en la oxidaci6n de las piritas,
ya en una reacci6n quimica de que hasta ahora no creemos se
haya hecho m^rito por lo que toca al origen de dicho sulfato.

En la primera hip6tesis la pirita encerrada en las micacitas
pasaria por oxidaci6n k limonita 6 hematites, suministrando
al propio tiempo el Acido sulfiirico capaz de actuar sobre la
calcita, dando sulfato c&lcico directamente 6 en virtud de una
reacci6n m^s compleja, actuando sobre las arcillas para dar
sulfato aluminico, que en contacto del carbonato cfilcico pro-



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192 ACTAS DB LA SOOlBDAD ESPANOLA

duce yeso, como sucede en las raargas pIioc6nicas de los aire-
dores de Sevilla (1). Tratdndose de Maro, las condiciones del
yacimiento, impropias para la sedimeiitaci6n de materias or-
g-inicas sulfuradas vegetales,inducen k buscar en la oxidaci6n
de las piritas el manantial de icido sulfiirico, que en otro caso
podrla suministrar la fermentaci6n de dichos restos orgeni-
zados.

Pero tal vez el orig-en del icido sulfiirico, mejor dicho, de Iop
sulfates solubles, estA en la baritina. Es sabldo que las disolu-
ciones de los carbonatos alcalinos actuan sobre la baritina, dan-
do por doble descomposici6n carbonato birico y sulfatos alca-
linos. La reacci6n, que es limitada en las condiciones ordina-
rias, Ueg'a evidentemente k ser completa si se elimina el sulfate
alcalino h medida que se forma, condici6n que se cumple, siu
duda, en la naturaleza, merced armovimiento, siquiera s.ea pe-
qdeiiisimo, de que debemos suponer animadas las disoluciones
acuosas capaces de provocar fen6menos minerog^nicos.

Asi, pues, es veroslmil que la acci6n de los carbonatos alca-
linos disueltos procedentes de esa lenta pero positiva destruc-
ci6n de los silicatos alcalinos, tales como las micas y los fel-
despatos por el icido carb6nico atmosf^rico 6 procedente de
acciones subterrineas, sea el manential indirecto del Acido
sulfiirico capaz de dar al estado salino y soluble el sulfatoc&l-
cico mediante su reacci6n sobre las calizas. Esta genesis de la
selenita, asi considerada, seria una prueba m6s que aducir en
pro de la importancia que k las reacciones incompletas 6 limi-
tadas es forzoso atribuir en la g'^nesis de los materiales p^treos
del globo.

Tremolila. — Merece menciin especial^ por lo que se refiere k
las alteraciones de este silicate, un curioso ejemplar recogido
en el barranco de Maro. Consiste este ejemplar en un trozo ro-
dado de caliza dolomitica sacaroldea blanca, en cuya superficie
terminan estrechos canales que no son otra cosa que moldes
de cristales aciculares de tremolitii. Esta substancia ha sido
eliminada totalmente en virtud Ab las acciones a6reo-acuosas
de que en nuestras anteriores uotas nos ocupamos al estudiar
las alteraciones de este silicate en las rocas de Maro.»



(1) Akalbs DB LA Soo. ESP. DB H18T. NAT., t. zziv. Actot^ p&ff. 8 y siff uieotes (noU
del Sr. Calder6n).



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DE HISTORIA NATURAL. 193

Sesi6n del 7 de Diciembre de 1898.

PRESIDENCIA DE DON MANUEL ANT6n.

— Leida el acta de la sesi6n anterior, fu6 aprobada.
— Qued6 admitido como socio numerario el senor

Segovia y Corrales (D. Alberto), Catedr&tico de Zoologia
general en la Universidad Central,
propuesto por D. Ignacio Bolivar.

— Se hicieron dos nuevas propuestas de socio.

— El Sr. Presidente manifest6 que debian darse gracias k la
Sociedad Geogr&fica de Madrid por la distinci6n que hizo k la
Sociedad concedi^ndole k 61, como Presidente de la de Histo-
ria natural, un puesto en la Mesa que presidi6 la sesi6n p\i-
blica celebrada el 6 de Diciembre en honor del que fu6 en vida
nuestro consocio D. Marcos Jim6nez de la Espada; y habiendo
encomendado k otro de nuestros consocios, D. Francisco de P.
Martinez y SAez, compafiero que fu6. del Sr. Jinienez de la Es-
pada en el viaje al Pacifico, el encargo de leer en la misma
8esi6n un discurso considerando k aqu^l como naturalista,
como se habia hecho. Record6 ademas que nuestra Sociedad
habia acordado en una de las sesioues anteriores coadyuvar
k cuanto se hiciera en recuerdo de tan eximio consocio, y que
habi^ndose organizado una suscripci6n en favor de la familia
del finado, recomendaba k nuestros consocios los eminentes
servicios que aqu61 habia hecho k la ciencia en general y k
la naci6n espaiiola, y la necesidad de que contribuyesen en la
medida de sus fuerzas al mejor resultado de tan humanitaria
empresa. La circular organizando la suscripci6n la firman el
Marqu6s de la Vega de Armijo, el Duque de la Victoria, don
Julio de Betancourt, D. Federico de Botella y de Hornos, don
Miguel Colmeiro, D. Tomds A. Andres Montalvo y D. Manuel
Anton, como Presidentes respectivamente de las Reales Aca-
demias de la Historia y de Ciencias exactas, fisicas y natura-
les, la Uni6n geogr^fica hispano-portuguesa-americana, la
Sociedad Geografica de Madrid, la Facultad y el Museo de

▲CTAS DK LA SOC ESP. DF H. N.— DICIEMBRE, 1898. 13



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194 ACTAS DE LA SOCIEDAD ESPANOLA

Ciencias y la Sociedad espanola de Historia natural, cor-
poraciones todas k las que perteneci6 el finado.

El Sr. Bolivar emiti6 su opini6ii de que por la Mesa se
tomase alg-iin acuerdo respecto & la manera c6mo podr& efec-
tuarse la recaudaci6n de las cantidades que nuestros couso-
cios quieran destinarr k esta suscripcion, pues la simple inser-
ci6n en el acta de los elevados prop6sitos del Sr. Presidente y
del acuerdo tornado por la Junta org'anizadora de que las en-
tregfas se efectiien en las cajas del Banco de Espana y de sus
sucursales en proviucias, no le parecia tan buen procedimien-
to como el de recaudar directamente y sin perdida de tiempo
dichos fondos. Se acord6 conceder al Presidente autorizaci6n
para adoptar el que estimara mks couveniente al mejor resul-
tado de la suscripci6n.

— El Sr. Martinez y S4ez ley6 k continuacion una sentida
necrolo<>:ia del referido Sr. Jim6nez de la Espada, la cual se
acord6 fuera publicada todo lo antes posible en las Memorias
de nuestra Sociedad, ya que por su mucha extensi6n no podia
aparecer en las ^cto.

El mismo senor se ocupo de la conveniencia de que viera la
luz pronto en nuestra publicacion el notable trabajo del Uo-
rado consocio" sob re los hemifrictidos, familia en que di6 k
conocer 5 especies de las 8 que la forman y 1 g^nero nuevo.

La Sociedad, en vista de las explicaciones que se dieron
sobre el estado de la publicaci6n de los Anales, acord6 que la
Memoria necrol6gica se insertase en el cuaderno 2.° pr6ximo
k ser repartido, y el estudio sobre los hemifrictidos en el 3.*^
cuaderno.

— El Sr. Bolivar manifest6 que la Sociedad debia saber que
era acreedora de especial gratitud hacia su actual Presidente,
D. Manuel Ant6n, por haber logrado recuperase el Museo de
Historia natural las salas del Museo Velasco que posey6 hasta
hace poco tiempo, y en las cuales ha sido dado instalar nues-
tra Biblioteca con la .actividad , digna por cierto da todo enco-
mio, del Sr. Blanco y Juste, dejando el cuarto alquilado que
la Sociedad ocupaba en la calle de Santo Tom6, y cuyos alqui-
leres gravaban notableraente nuestro escaso presupuesto.

El Sr. Ant6n dice que su misi6n se ha reducido k cooperar
k las gestiones del Sr. Bolivar, y la Sociedad acuerda un vote
de gracias para ambos sefiores.



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DE HISTORIC NATURAL. 195

—El Sr. Bolivar se ocup6 k continuaci6n en liacer algunas
indicaciones respecto k determinadas reformas que conven-
dria introducir en el regimen de la Sociedad, y especial-
mente en lo que toca k la biblioteca, la cual adquiere de dia
■en dIa extraordinario aumento por las publicaciones que se
reciben, tanto por donativos de diversos naturalistas como
mediante el cambio con Jos Anales: esto hace que deba ser
mirada con preferente atenci6n, sobre todo por cuanto nues-
tras bibliotecas oficiales carecen casi en absoluto de publi-
caciones periudicas cientificas como las que recibe la nuestra
mediante el cambio con 70 sociedades dedicadas exclusiva-
mente k Historia natural. El Sr. Bolivar propuso, en primer
t6rmino, que se procurara completar en lo posible las series
de Anales de estas Sociedades, ofreciendo a cambio tomos
atrasados de los nuestros; que se ampliasen progresivamente
las relaciones de nuestra Sociedad con sus an&logas, acce-
<liendo k las peticiones de cambio que con tanta frecuen-
cia se reciben y solicitindolo k nuestra vez de otras, para
lo que podria tenerse en cuenta la iniciativa de los socios,
y por fin que se idease alguna recompensa 6 titulo honroso
que la Sociedad pudiese conceder k los naturalistas extranje-
ros que con suma frecuencia hacen valiosos donativos k la
Sociedad, lo que serviria de aliciente para fomentar estas do-
naciones redundando en beneficio de nuestra biblioteca. Los
Sres. Martinez y Suez y Vila, asi como el Sr. Presidente, in-
tervinieron en la discusi6n que se promovi6 con motivo de
estas proposiciones, abundando en el mismo criterio y con-
vini6ndose en aprobar desde luego los dos primeros puntos;
y por lo que respecta al tercero, cuya adopci6n implica cierta
modificaci6n en el Reglamento, nombrar cinco socios que
^studiaran el asunto y propusieran un dictamen que podria
discutirse en sesi6n extraordinaria, siendo designados con este
■objeto los Sres. P6rez Ziifiiga, Martinez y Sdez, Diaz del Villar,
Bolivar y el Secretario.

Por liltimo, y en vista de las manifestaciones que se hicie-
ron respecto k la posibilidad de celebrar las sesiones en el
Museo del Dr. Yelasco, donde acaba de instalarse la biblioteca,
J de la dificultad que se presentaba para seguir haci6ndolo
^n el Gabinete de Historia natural por el estado de las obras
que en el mismo se realizan , se acord6 citar para la primera



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198 ACTAS DE LA SOCJEDAD ESPANOLA

sesi6n en el referido local, k las cuatro y media de la tarde^
en vez de la hora en que viene haci^ndose.

— El Sr. Pan, de Segorbe, remite la siguiente nota:

«Noticia de algnnas plantas curiosas 6 ^luetas.

Btmium longistylum,— HeterotcBnia thalictrifolia Boiss.

Conopodhtm demtdahim Lge. (e loco!). — Sierra de Chiva.

Co7iopodhi7?i ramosum Rouy! (e loco). — Valldigna, Sierra Ma-
riola y Mong6 de Denia.

Heterotmiia thalictrifolia .3 major Porta et Rigo (e loco). —
Sierra Mariola.

Recogi esta planta en el barranco de La LSndiga y cerro de
Santa Maria (Sierra de Chiva), siendo frecuente en sitios sora-
brios, entre los 700-1.000 m. de alt.; montes de Valldigna,
principalmente en el rac6 del Sirer; bairanco de la Carrasqtieta
en la Sierra Mariola (1.300 in. de alt.) y rinc6n del Mong6, de
Denia, antes de subir k la Cueva del Agna.

Los ejemplares de Mariola eran may j6venes; los del Mong6
difieren de todos los demAs por los tallos vellosos encima de
las articulaciones y los frutos mis largos con los estilos m&s
cortos. Mis muestras de Grazalema, recogidas por Boissier y
Renter (Junio 1849), carecen de frutos; lo demiis parece id6n-
tico comparado con las del Mong6.

El Conopodinm denndatnm del Prodromifs, segiin muestras,
parece que pudiera corresponder a la siguiente sinonimia:

Conop. de7mdat%im p ramosissimnm J. Gay. — Probablemente
C. brachicarptim Boiss., pues no conozco la muestra.

C. denudatum ^ gracile Lge.=C capillifolinm Boiss., lo mis
seguro.

Tambi^n el C. capillifolinm! Lge. de La Coruna lo creo-
C. brachicarpum Boiss. — Aunque no poseo las muestras aut^n-
ticas, las de mi herbario, procedentes de Galicia, Castilla la
Nueva y Arag6n, autori:^an k suponer estos sin6nimos.

Petrocoptis Pardoi nov. ^^,—P.pyrenaica b. kispanica Loscos^
et Pardo! Serie imp, , p6g. 59.

En las rocas y paredes del santuario de Nuestra Senora de
la Balma, frente k Zurita, y en los mismos limites de Arag6n
y Valencia. Dij6ronme que la parte posterior de la ermita esti
edificada dentro de la raya aragonesa; el resto de la iglesia,



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DK HISTORIA NATURAL. ie7

hospederia y demos edificios pertenecen & Valencia. Recog"! la
especie en cuestion el dia 1.** de Septienibre. El venerable
Sr. Pardo, seg-iin me escribe, la vi6 y colect6 por primera vez
hace cincuenta anos, y en prueba de justo respeto la dedico k
su memoria, suplicandole me conceda el honor de admitir esta
<;arifiosa muestra de distinci6n.

Esta especie es completamente diversa de la P, pyreiiaica
A. Br., lo mismo que de su variedad hispanica Wilk., y basta
atender k la figura de las hojas para distingfuirla k primera
vista; m^s pr6xima es de la P, Lagascie Willk., pero sus hojas
espatulado-lanceoladas, mucronadas (no agudas), las superio-
res aovadas (no lanceoladas) , dientes calicinos mucronados
(no redondeados), carp6foro de 3 mm., y lacinias de la corona
mucho m^s largas, con p^talos mis angostos, permiten sepa-
rarla de ella con facilidad.

Cf\liz tubuloso, casi doble mis largo que el de la pyrenaica
A. Br., y en la madurez menor que la capsula; semillas negras,
mates, con alguno que otro raro pelo de las barbas verrucoso.

Scutellaria yraiiatensis.^Sc, orienialis 3 hispanica auct. hisp.

Difiere de la especie oriental, principalmente por sus hojas
florales herb&ceas, tomentosas, no membraniceasy coloreadas.

Diversissima bractearum structura k progenie orientali!

Ononis Reuteri Boiss.! (sp. aut.!) — 0. aragonensis Asso p micro-
phylla Willk.! (sp. orig.).

Ciertamente'es variedad, segiin ejemplares aut6nticos que
poseemos en el herbario.

Campamda decumbens A. DC. (loc. class.) — C. (specularioides
var.) argn(ide7is Porta et Rigo! — C. Diekii Lge. Nye Bidrag,
p. 7 (1893). — C. semispharica Pau not. bol., fasc. vi, p. 76. —
€. LcBJlingii auct. hisp.! (p. p.!).

Especie buena, por mas que sea impropio su nombre. —
Nuestra especie abarcaba las dos formas (c&lices lampinos 6
no); todas las demis se referlan k la forma trichocalis. No co-
Bozco la especie del Sr. Lange.

En los montes de Aranjuez la vi, pero con escasez; es abun-
dantisima, en cambio, en los collados pr6ximos a Toledo.



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