Manuel Pérez y Curis.

El marqués de Santillana, Iñigo López de Mendoza; el poeta, el prosador y el hombre online

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El Marques de Santillana



Obras de Perez v Curis



POESiA

La Cancion de las Crisalidas « El Poema de la Carne.

Heliofropos ( Segunda edicion ).

Alma de Idilio y Rimas Sentimentales.

El Poema de los Besos ( Edicion Bouret ).

El Gesto Confemplativo (Edicion Bouret).

La Epopeya de la Vida.

PROSA

Rosa Ignea ( Cuentos — Segunda edicion).

Por Jardines Ajenos (Letras hispanoamericanas),

Paginas de Esletica: L Arquitectura del Verso (Edicion Bouret).

Etica del Panflefismo.

El Marques de Santillana.

EN PRENSA

Liferafura y Filosofia.
Riimos sin Rima.

EN PREPARACION

La Ola (Novela).

Eglogas y otras Poesias Pasforiles, seguidas de Horas Liricas.

Libro de Horas de un Luchador (Prosas de combate).

Paginas de Estetica: 11. Del Concepfo en Poesia.

El Ullimo Gesto ( Poesias ).



M. PfiREZ Y CURIS



ELi ]V[ARQUES
DE SAHTmiiflHfl

Inigo Liopez de ]Vlendoza



EL POETA, EL PROSADOR Y EL HOMBRE



La s^ien^ia non embofa el fierro de la lan^a,
nin fa^e floxa el espada en la mano del cavallero.

( MARQUES DE SANTILLANA ).



MONTEVIDEO

Itnprenla y Casa Editorial "Renacimiento"

Libreria "Mercuric" de Luis y Manuel Perez

Calle 25 de Mayo, 4&5

1916



Edici6n de 500 ejemplares






Yo amo mas el poema vivido que el escrifo.

Perez y Curis.




^ (7.7V.



/




PcH M^-y;




PRIMERA PARTE

VARIA



CAPITULO I



SU VIDA '

Naci6 Ifiigo Ldpez de Mendoza en la villa de Carridn
de los Condes, cuna tambi^n del rabino Sem Tob, el
19 de Agosto de 1398 y tuvo por padres al almirante
Diego Hurtado de Mendoza y su segunda mujer dofia
Leonor de la Vega, ricahembra de las Asturias de
Santillana, viuda de Juan de Castilla. Fu^ su abuelo
Pero Gonzalez de Mendoza, el ingenuo y heroico varon
que, con el sacrificio de su vida, salvo la del soberano
en la cdebre batalla de Aljubarrota; poeta tierno y
sentimental que produjo graciosos decires y cantigas 2.

Muertos en 1403 y en Julio de 1404, respectivamente,
su hermano mayor, Garcia, y su padre, correspondi^-
ronle los derechos del mayorazgo, y, por ende, los
seflorios de Hita, Buitrago, el Real de Manzanares y
Hermandades de Alava. Desaparecido el almirante,
sus deudos y convecinos intentaron apoderarse de sus
bienes. Epoca de corrupci6n aqu^Ua, alimentaba mez-

1. Fuentes principales de esfa biografi'a : Amador de los Ri'os, Vida del Marques de Santillana ;
Cronica de don Juan II.

2. Veanse en el Cancionero de Baena las que empiezan asi:

Por Deus, senora, non me matedes,...
Pero te syrvo syn aHe...
Menga, dame el tu acorro,...



quinos prop6sitos y pasiones bastardas, favoreciendo,
ya con la intriga o bien con la audacia, todo movi-
miento de subversi6n y estrago. Para contrarrestar la
avalancha detentadora, tuvo entonces dofia Leonor
que hacer valer sus derechos, cumpliendo en^rgica-
mente las obligaciones morales impuestas por la tuto-
rla. Con tanta diligencia y solicitud procedio ella a fin
de arrebatar a los usurpadores el patrimonio de su
hijo, que a los cuatro meses, aproximadamente, de la
muerte del almirante, — el 3 de Noviembre — logrd
que fuese reconocido el sefiorio de aqu^l por el con-
cejo de Buitrago, y m^s tarde, el 15 de Marzo, el de
Hita, cuya poblacion aclamo jubilosamente al nieto de
Pero Gonzalez de Mendoza.

Favorecla los deseos de la altiva dama, — asi lo da
a entender Amador de los Rlos \ — la reputacion
de los otros dos tutores nombrados por Diego Hur-
tado de Mendoza: el longevo canciller Pero Lopez
de Ayala, poeta y hombre de accion, muerto en los
comienzos de 1407, y Juan Hurtado de Mendoza, pres-
tamero mayor de Vizcaya, tlos ambos del almirante.
A pesar de los buenos oficios y la autoridad de esos
caballeros, dofia Aldonza, hija del primer matrimonio
del almirante, instauro pleito a sus hermanastros, ma-
nifestandose especialmente contra el heredero del
mayorazgo a quien disputaba la posesion del Real de
Manzanares. Al mismo tiempo, un hermano del almi-
rante: Ifiigo Lopez de Mendoza, seilor de Rello, apo-
der^base de Guadalajara, y Garci Fernd^ndez Manrique,
esposo de dofia Aldonza de Castilla, hija de las pri-
meras nupcias de dofia Leonor de la Vega, trastor-
naba los estados de Santillana.



1. Jose Amador de los Rios : Obras dc ffiigo Lopez dc Mendoza. Marques de Santillana ,
Introduccion, paj. XII.



SU VIDA 11

Molestada doila Leonor por la actitud de sus parien-
tes que introducian en su hacienda el desorden, en
vez de desmayar, redoblo sus esfuerzos ; ensayo todas
las formas decorosas para arrancar a las avarientas
manos de aqu^ilos las heredades de sus hijos y las
propias, e indignada al fin, acudio en busca de justicia
al rey Enrique III, el Doliente. Tanto conmovieron a
este monarca las tribulaciones de la dama, que, inme-
diatamente, nombro ^rbitro de tales litigios al obispo
de Sigiienza, quien, con la mejor voluntad, di6 princi-
pio a su ministerio; mas, como ocurre generalmente
en casos an^logos, los detentadores no comparecian
ante ^1, mostr^ndose remisos a los emplazamientos
que les hacfa.

Interminable era el as unto ; con la premura que para
su solucion queria dofia Leonor, contrastaba, natural-
mente, la astucia de la otra parte litigante cuyos de-
signios encontraron apoyo en acontecimientos impre-
vistos: la muerte del rey doliente en 1406 y la del
gran canciller, acaecida en Calahorra en el primer
tercio de 1407. No cedio la infatigable dama a esos
golpes de la adversidad; antes, por el contrario, un
nuevo estimulo parecio acrecentar sus energias, y re-
comenzd, puede decirse, la ardua tarea que se habia
impuesto, solicitando y obteniendo de las autoridades,
representadas durante la minoridad del rey Juan II por
el infante Fernando y la reina dofia Catalina, que el obis-
po de Sigiienza fuese autorizado para entender en el
pleito. Fructiferos resultados dieron esta vez las diligen-
cias de la viuda del almirante : el 17 de Marzo de 1407
se restablecfa su derecho sobre los valles de Santillana
y el 20 de Abril del mismo aiio el de su hijo sobre
los palacios de Guadalajara arrebatados por su cuflado
Ifiigo, quien siguid aiin ocuplndolos, no sin antes obli-



12 EL MARQIJES DE SANTILLANA

garse a abonar, por via de arrendamiento, dos mil
maravedfes anuales, y declarar en la escritura piiblica
otorgada ante Gonzalo Alfdn « que liabi'a entrado a
vivir en ellos por las familiaridades que tenia con su
sobrino » ' . En cuanto al Real de Manzanares que
pretendia dofia Aldonza, hermanastra del heredero
del mayorazgo, la viuda obtuvo primero su secuestro
a fin de evitar que la esposa del conde de Trastamara
usufructuase sus rentas, y luego, en 1408, su posesion
definitiva. Quedaba ailn pendiente el litigio con Garci
Fernandez Manrique, sefior de Castafieda, pero ^ste
fu^ obligado a devolver a dofla Leonor la casa de la
Vega y las posesiones de Potes y Li^vana, en los
meses de Abril y Mayo del afio siguiente, con gran
furor de sus adictos que, ofuscados, hicieron uso de
la violencia contra los habitantes de Potes, siendo al
fin arrojados de esta jurisdiccion por Pero Gutierrez
de la Lama y algunos partidarios de la nieta de Gar-
cilaso de la Vega.

En medio de tantos disturbios, doila Leonor, inteli-
gente y previsora, no descuidaba el porvenir de sus
hijos Ifligo y Elvira, y concert6 el matrimonio de ^stos
con dofia Catalina y Gomez de Figueroa, hijos de
Lorenzo Suilrez de Figueroa, gran maestre de San-
tiago. Era aqu^l un buen partido por la autoridad del
maestre y por el apoyo que en ^1 habia de encontrar
la seflora de la Vega contra la hostilidad de que era
objeto por parte de sus parientes y conterr^neos en-
vidiosos de su fortuna. Celebraronse en la villa de
Ocafia, el 17 de Agosto de 1408; las capitulaciones
matrimoniales de Inigo Lopez de Mendoza y dofia
Catalina de Figueroa; efectu^ronse los desposorios el



1. Amador de los Rios: obra citada, Introduccion, pag. XV.



SU VIDA 13

21 de Junio de 1412, y el 7 dejuniode 1416 las bodas,
en Salamanca.

La muerte del maestre, acaecida en 1409, privo al
sefior de Hita y Buitrago de un consejero poderosisi-
mo; y aunque ya era respetado en la corte y su ca-
ballerosidad y cultura infundian admiracidn entre sus
coetaneos de igual prosapia, tuvo Iiiigo Lopez de
Mendoza que poner a buen recaudo sus heredades.

En 1414 habiase presentado por primera vez en pu-
blico, asistiendo en Zaragoza a la coronacion del rey
Fernando de Aragon \. Reconocida en 1419 la mayo-
ridad del rey Juan II, solicito y obtuvo « la competente
c^dula sobre los mayorazgos de Hita y de Buitrago » ^ .
Comenzo entonces para 6\ una nueva era de luchas y
contrariedades que poco a poco iban templando su
caracter y acostumbrandole a soportar con resignacion
la impudencia de la vida cortesana. Revelaba en todos
sus actos una entereza desconcertante en contraposi-
cidn a la audacia insolente de ciertos politicos que
sacrificaban su propia entidad intelectual y moral con
fines exclusivamente especulativos. Y no que 61 desde-
fiara aumentar su hacienda, no ; antes bien, amoldo
muchas veces su pensamiento politico al interns que
su bienestar le exigia, y procedio asi resuelta y abier-
tamente, sin reparar en los deseos del rey o sus favo-
ritos que procuraban su ayuda en graves emergencias
o trataban de vejarle cuando la paz en el reino era
aparentemente solida e inalterable. No faltan escritores
que le reprochen esa norma politica. Yo, en otros
tiempos y otra sociedad, tambi^n le hubiera zaherido .
mas, iqu6 podia esperarse de un hombre de accion
civil y militar que actuaba en un reino sometido al



1. Cronica de don Juan II. ano 1414, cap. II ( Rivadeneyra).

2. Amador de los Rios: obra cifada, iniroduccion, pag. XXXV.






14 EL MARQUES DE SANTILLANA

desddn autoritario de Alvaro de Luna, el conculcador
de todos los derechos y todas las libertades?

Alvaro de Luna ejercla la privanza desde 1412,
probablemente, e imponfa sus proyectos al soberano,
quien no osaba discutirlos. « Bajo su influjo — dice el
\ historiador Lafuente — quien gobernaba verdadera-
] mente el reino era Juan Hurtado de Mendoza, mayor-
domo mayor del rey, casado con una prima de don
Alvaro, llamada dofia Maria de Luna » ^ . No me inte-
resa inquirir si es verdad que el futuro condestable
fu^ « hijo bastardo » del aragones Alvaro de Luna ni
si su madre fue de «humilde clase y fama poco lim-
pia», como asegura el mismo historiador 2; b^stame
§aber, solamente, que eran bastardas sus intenciones.
Su mision politica cuya «alteza», segun Menendez y
Pelayo, no comprendio Fern^n P^rez de Guzman ^ ,
fu^ simplemente el resultado de una formula especu-
lativa a base de exacciones, tropelias y prevaricacio-
nes mal encubiertas. Su actuaci6n tumultuosa y con-
tradictoria, llena de aspectos viriles y curiosisimas
incidencias que habrian hecho de ^1 un virtuoso si no
le hubiese faltado probidad y sinceridad, provoco pri-
mero el odio de sus contemporaneos y luego la amarga
censura de los historiadores independientes. Sin em-
bargo, ^stos y aqu^Uos jam^s dudaron de su energla
y temeridad.

Frente a ese hombre vengativo y poderoso que du-
rante varias d^cadas rigid los destinos de Castilla,
erguiase, con la arrogancia de su talento y serenidad
y la magnificencia de su car^cter, otro hombre igual-
mente temerario : Ifiigo L6pez de Mendoza. Era ^ste



1. Modesto Lafuenle: Hisforia General dc Espana, tomo XIII, pag. 147. (Montevideo, 1880).

2. Ibidem, ibidem, pag. 78.

3. M. Menendez y Pelayo: Anfologia de Poefas lirJcos casfellanos. fomo V, Prolog©, pag. LX1V>




EL CASTILI/) DEL .MAJJQl'PiS DK SAXTILLAXA





VISTAS PAIM'LVLKS DHL JfLSMO

( Riiinas c/c Manzanercs et Real ),



SU VIDA • 15

un rebelde, y un rebelde empedernido siempre que se
intentaba hollar siis derechos. No distingui6 nunca la
alcurnia del adversario: la ligereza del rey lo movfa
a rebelion, como la de sus paniaguados, y cuando el
monarca solicitaba su cooperacion en cuestiones inter-
nas del reino, no accedia sino a trueque de recom-
pensas, y aun asi, lo haci'a si eran justas las preten-
siones de aqu^l. . . Pero hay rasgos en su vida que le
presentan como a un ser desprendido y generoso:
durante las invasiones de navarros y aragoneses sos-
tuvo con su peculio a su gente que guardaba las
fronteras de Castilla, y siempre fu^ prodigo con los
pobladores de sus sefiorios, quienes, atentos a su
magnanimidad, le prestaban decidido apoyo en los
lances de guerra.

Entre los pollticos intelectuales del largo reinado de
Juan II, es acaso el ilnico que se destaca por su inde-
pendencia de car^cter, y si no acrecento en mucho
su fortuna se debe, solamente, a que no hacia conce-
siones a la adulacion ni aceptaba los oficios puestos
en practica por el privado y los favoritos del rey.
Poco se sabe de sus primeros estudios y de suinicia-
ci6n literaria. Su nifiez estuvo al cuidado de su madre
y de su abuela dofia Mencia de Cisneros, y fu^ estando
en poder de esta, segiin ^1 mismo lo declara en el
Prohemio e Carta a! Condestable de Portugal, cdmo vio
entre otros libros «un grand volumen de cantigas,
serranas, e desires Portugueses e gallegos», tal vez
el primero que despertd su vocaci6n de poeta.

Iniciado tempranamente en la vida politica, y apenas
el rey Juan II fu6 declarado mayor de edad, v^sele
participar en un movimiento hostil al monarca. Pro-
curaban ganarse la confianza de ^ste sus primos, los
infantes de Aragon Juan y Enrique, hijos del rey



/



16 .EL MARQtjES DE SANTILLANA

Fernando de Aragdn que les habfa legado cuantiosos
bienes en Castilla. Y aunque persegufan id^ntico fin,
ambos estaban desavenidos y no tardaron en ser ri-
vales. Form^ronse dos partidos, e Inigo Lopez de
Mendoza plegdse al del Infante Enrique, maestre de
Santiago, quien, en ausencia de su hermano que habia
ido a Navarra a celebrar sus bodas €on la princesa
dofia Blanca, did un golpe audaz aprisionando en Julio
de 1420 al soberano, en su palacio de Tordesillas, y
con ^1 a Alvaro de Luna y otros personajes que
le acompafiaban. Pretendia el infante Enrique des-
posarse con la infanta dofia Catalina, hermana de
Juan II ' , y pronto habrian de cumplirse sus deseos.
Trasladados a Avila el rey y el infante, y convocados
a Corte « los grandes y procuradores » del reino,
Juan II declaro por instigacion del maestre que el
golpe de Tordesillas habia sido ejecutado segiin su
propia voluntad ^ . Luego, en Talavera, adonde Uevo
al rey cautivo, logrd el infante Enrique realizar su
boda con la infanta dofia Catalina, y obtuvo de Juan
II el tltulo de duque y su esposa el marquesado de
Villena.

El cautiverio del rey habriase prolongado qui^n
sabe por cuanto tiempo si Alvaro de Luna no hubiese
ideado la fuga que se efectud en el amanecer del 29
de Noviembre. Perseguidos el rey y sus acompafiantes
por la gente del maestre, fueron a refugiarse en el
Castillo de Montalvln. Despu^s de « veintitr^s dias de
asedio » — dice Lafuente — llegose a un acuerdo, reti-
r^ndose el infante y con 6\ los prohombres que habian
secundado su atrevida empresa. Jos^ Amador de los
Rios, comentando este hecho, dice que la actitud de



1. Crdnica de don Juan II, ano 1420, cap. II.

2. Modesto Lafuenfe : obra ciiada, tomo XIII, pag. 151.



SU VIDA 17

Ifligo Lopez de Mendoza fud debida a la falta de ex-
])eriencia ' . Algo de eso existio, indudablemente ;
aunque otros motivos m^s poderosos obligaron al seilor
de Hita y Buitrago a manifestarse asi. La privanza
de Alvaro de Luna, que habi'a comenzado a ser fatal
para ^1 y sus iguales, y la debilidad y el apoca-
miento del rey que accedia a sus caprichos, no
podian ser tolerados mansamente por los mas cultos
caballeros de Castilla; he ahi la razdn que indujo a
Ifligo Lopez de Mendoza a apoyar al bando del in-
fante Enrique.

En 1422 renov6 el poeta sus relaciones con la corte
y regres6 a sus posesiones de Guadalajara donde did
curso a algunos pleitos pendientes. Tuvo entonces oca-
sion de dedicarse al estudio y gozo un tiempo de re-
lativa calma en medio de las manifestaciones politicas
que parecian haberse aplacado. Ignorase si en esa
^poca compuso algunas composiciones ; sus biografos
no consignan tal detalle, aunque Amador de los Rios
dice que su « fama de gran trovador ya cundia entre
los m^s celebrados de Castilla » ^ .

Su sed de sabiduria le indujo a pedir a Enrique de
Villena, su grande amigo, de quien ya habia merecido
la dedicatoria del Arte de Trobar o Gaya sgiengia, que
vertiese al castellano la Divina Comedia, labor a que /
did cima el autor del Arte Cisoria con gran contento /
del solicitante.

Nuevos disturbios internos amenazaban a Castilla, y
un tribunal compuesto por el Almirante Alonso Enri-
quez, Luis de Guzman, Pero Manrique y Fernd.n Alon-
so de Robles, nombrado en 1427 con el proposito de
conservar la paz en el reino, se expidid, ordenando que

1. Amador de los Rios: obra citada, Inlroduccion, pag. XXXVU.

2. Amador de los Rios : ibidem, ibidem, pag. XLl.



18 ■ EL MARQUES DE SANTILLANA

Alvaro de Luna partiese de Simancas a los tres dias, y
ved^ndole por un afio y medio su regreso a la corte o
a quince leguas en derredor. Algo influyo en esa re-
soluci6n la palabra de liiigo L6pez de Mendoza. Pero,
tal sentencia, que tambi^n alcanzaba a las gentes pues-
tas por Alvaro de Luna en la cdmara real * , fu^
revocada en Noviembre del mismo aflo por el propio
rey a quien ^rale dolorosa la ausencia de su privado ^ .

Concertadas las bodas de la infanta dofia Leonor
con el principe Duarte de Portugal, el sefior de Hita
y Buitrago form6 parte de la comitiva que en el ano
siguiente fu6 a la frontera de Aragon a buscar a
aquella dama. Ya en Valladolid la ilustre comitiva,
tuvo mi biografiado que desistir de acompaflaria
hasta Portugal, pues el nacimiento de un hijo suyo,
Pero Gonzalez de Mendoza, que habia de ser con
el tiempo el gran Cardenal de Espana, nacimiento
acaecido el 3 de Mayo de 1428, le impuso el retorno
al hogar.

En 1429 aprest^banse los reyes de Arag6n y Nava-
rra a invadir el territorio de Castiila, y el rey Juan II
convoco a su gente. Concurrid, claro esta, L6pez de
Mendoza, aunque algo tarde, pero el rey disimulo su
enojo. Marcharon sobre Aragon las huestes castellanas
y despu(!s de apoderarse de algunas villas ordeno el
rey su regreso a Castiila, dejando en la frontera a
algunos de sus capitanes para impedir las correrias
de navarros y aragoneses. Ifligo L6pez de Mendoza
fu^ nombrado frontero en Agreda, con trescientas
lanzas y seiscientos peones ^ . Quiz^ sea de este tiempo
de cuando datan sus primeras poesias. Las Serrani.



1. Cronica de don Juan II, ano 1427, cap. VI.

2. Ibidem, Ibidem, cap. IX.

3. Ibidem, Ibidem, aiio 1429, cap. XXX.



SU VIDA 19

lias /.a y 11.^ ' fueron escritas entonces, como tambi^n
algunas composiciones amatorias que, segun ciertos
erudites, no pueden determinarse, y el siguiente De(;ir
contra los Rragoneses^ enviado a manera de cartel de
desafio :



Uno pienssa el vayo
£ otro el que lo ensilla:
Non sera grand maravilla,
Pues fan gerca viene el mayo.
Que se vistan negro sayo
Navarros e aragoneses,
£ que pierdan los arneses
En las faldas de Moncayo.



11



El que arma manganilla
Assaz ve^es cae en ella:
Si s'en^iende esta yentella
Quemara fasta Qegilia. ^
Los que son desta quadrilla
Suenan siempre e van sonando,
E quedarse han sanfiguando
Con la mano en la maxilla.

Ill

Tal se pienssa sanfiguar
Que se quebranfd los ojos:
Son peores los abrojos
De cojer que de sembrar.
Nin por mucho madrugar
No amanes^e mas ayna.



E a las ve^es faz pecar.



1. Vease el ependicc IV.

2. Esfe verso fue omitido por el copisfa.



20 EL MARQUES DE SANTILLANA



IV



Muchos muesfran ardide^a;
£ cobriendo grand desmayo,
Aunque plaga canfa Payo,
De aquesfa en su cabo re?a.
El escasso, con franquega
Da de lo axeno a monfones:
Los que son cuerdos varones
Riense de lal simplega.

FIN

Pues en fingir de proega
Todo el mundo es oppiniones;
Pero sus consolagiones
Todas seran con tristega.,

y al que contest6 por la hueste enemiga, Juan de
Duefias, con estotro igualmente arrogante y entu-
si^stico :

I

Aunque visfo mal argayo,
Riome desfa fablilla;
Porque algunos de Casfilla
Chirlan mas que papagayo.
Ya vinieron al enssayo
Con aquellos monfanyeses:
Preguntatlo a cordoveses
Como muerden en su sayo.

11

Atal frahe a Terradilla
Que por esso no es dongella;
Nin la mujer non es bella,
Por fener mucha concilia.
El fidalgo que s'avilla,
De muy fuerte ymaginando,
Faga sus fechos callando,
Pues la guerra es en la villa.



SU VIDA 21



III



Nin por mucho amenagar,
Non vos enganyen antojos
De cobrar nuesfros espojos,
Mas presto que por callar:
Ca mas negra es de jurar
Segunt mi sesso adevina :
La prueba, dona Marina,
Non puede mucho fardar.

IV

Nin por vuesfra forfalega
No ay aca fasfa el lacayo
Que vos dexel capisayo,
Si non le days la corfega.
Mas con foda mi rudega
Juro, por mis oragiones.
Que mas de quatro gargones
Busques la paz e firmega,

FIN

Bien fablar es genfilega,
Pues non cuesfa grandes dones;
Mas, segunf vuestras ragones,
Non son de muy grand desfrega.

El 11 de Noviembre cruzo la frontera Ruy Diaz de
Mendoza, denominado el Calvo, e Ifligo Lopez de Men-
doza se propuso detenerlo, no obstante la superioridad
de las fuerzas de aqu^l, en el campo de Araviana.
Apenas comenzado el combate, huyo la mayor parte
de la gente de Castilla, y en su persecucidn fueron
casi todos los navarros. Ocupo el poeta un monticulo
y espero alii el ataque con solo cuarenta hombres que
permanecieron en su puesto ; pero los navarros se ale-
jaron del campo sin atacarle. Son elocuentes las noti-
cias que sobre este hecho de armas trae la Cronica de



22 EL MARQUES DE SANTILLANA

don Juan II \y ellas bastan a destruir la especie difun-
dida por Men^ndez y Pelayo, de que «s61o cincuenta
hombres de armas quedaron al lado del seflor de Hita,
sin que todos los esfuerzos del enemigo lograsen desalo-
jarlos de un ribazo donde se habfan hecho fuertes » ^ •
Eugenio de Ochoa, en sus Notas finales al Cancionero de
Baena, edicion de 1851, (CCLI, p^gs. 688-89), afirma que
en el combate, Ruy Dfaz de Mendoza fu^ derrotado
por el poeta.

Nuevas mercedes obtuvo ^ste por sus servicios en
la frontera, y, como su estancia alli ya no era necesa-
ria, regres6 a sus lares, en donde volvi6 a dedicarse
al estudio y a ejercitar sus dotes po^ticas, proponiendo
a Enrique de Villena la Pregunta de nobles, que, sino
por su asunto, por su ejecucion, tiene algiin m^rito, y
escribiendo la Serranilla IX.a ^ , en la que a una gracia pi-
caresca y sutil aduna el recuerdo amorosas ailoranzas.

En 1431 acompaflaba al rey, que iba en son de gue-
rra contra los moros ; pero tuvo que dejar su gente a
cargo de otros caballeros amigos suyos, quedando ^1
« malo en Cordova » * . Distinguiose en la batalla de la
Higueruela, que en Sierra Elvira fu^ tan fatal para los
sarracenos, su capitan Pero Mel^ndez de Vald^s, con
la mesnada de Hita. Esta se lanzo con imponderable
bravura contra los moros, y quedo aislada; pero el
sefior de Batres, tio del poeta, advirtiendo el peligro
que la amenazaba, acudio en su ayuda; destrozo a la
morisma que le cerraba el paso, y corono los esfuer-



1. «... el se puso en un cabezo, y espero qualquiera peligro que le pudiese venir con hasta
quarenta hombres darmas que le quedaron ; e los Navarros no volvieron a pelear con el, y el es-
tuvo siempre en el campo hasfa que los Navarros se volvieron donde eran Tenidos » . (Cronies dc
don Juan 11, aho 1429, cap. L.).

2. M. Menendez y Pelayo : Obra citada, tomo V, Prologo, pag. XCVII.

3. Inserfa en el apendice IV.

4. CronicQ de don Juan II, ono 1431, cap. XIX



SU VIDA 23

zos de Mel^ndez Vald^s, que representaba en la bata-
Ua a Ifligo Ldpez de Mendoza. La batalla de la Hi-
gueruela did motivo a nuevas desavenencias entre los
principales caballeros de Castilla y el condestable. Este,
a la par que aqu^llos, queria para si la gloria de la
Jornada, y, temiendo por su privanza, urdio nuevas
intrigas, hasta que el rey orden6, en Febrero del afio
siguiente, la prision de Fernan Alvarez de Toledo, Fer-
n^n P^rez de Guzman (sefior de Batres) ' , el conde
de Haro, el obispo de Palencia y otros magnates. Sos-
pechando el poeta que la orden de prision contra aque-
llos parientes y amigos suyos se hiciera extensiva a su
persona, abandono Guadalajara y se hizo fuerte en su
Castillo de Hita. Por consejo de Alvaro de Luna, escri-
biole al rey manifestandole que no debia temer nada ;
mas ^1 se excuso discretamente « diciendo que lo no
facia por cosa de aquello » ^ , y estuvo alli hasta que



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